Encuentro inesperado

Todo sale a la luz

Al día siguiente, supieron que ya podían volver: la persona que los perseguía había sido detenida por la policía, y ya no corrían peligro. Regresaron a la universidad juntos, tomados de la mano, listos para presentar su trabajo y para enfrentar lo que viniera.
Pero cuando iban camino al salón de clases, hablando de cómo presentarían todo, apareció de repente la persona que los había estado vigilando todo este tiempo, a quien habían logrado escapar. Se paró frente a ellos, y con una sonrisa malvada habló lo suficientemente alto para que todos los que pasaban escucharan:
—¿Sabes quién es realmente ella, Santiago? ¿Sabes que su padre es quien traicionó al tuyo y le quitó todo lo que tenía? ¡Ella es hija de tu enemigo! ¡Todo este tiempo te ha estado mintiendo igual que su padre!
El silencio se apoderó del lugar. Todos miraban a Valentina, que se había quedado pálida, sin poder hablar. Santiago la miró a los ojos, buscando una respuesta, y en su mirada solo vio dolor y culpa. No dijo nada. Su rostro se llenó de una tristeza profunda, decepción y dolor, y sin decir una sola palabra, dio media vuelta y se fue caminando, dejándola allí parada frente a todos.




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