—Bueno el primero, tu acta de divorcio él hace un año la presento con tu conformidad ante el juez y hace once meses que bueno pasado un mes no hubo retiro de dicho documento estás legalmente divorciada.
—¿Que?
—El segundo documento es la tutela y total custodia con renuncia de parte de ambos padres del niño Ernesto Paz Cordero, ¿el hijo de Clara, que como sabes se registró con el apellido de Marcos por la supuesta ausencia del padre, y tú, pues ya habías sido nombrada su tutora en caso de muerte de la madre y ella quería que él tuviera el mismo apellido de su hermano de crianza y evitarle vergüenzas y tal, y estuviste de acuerdo recuerdas eso?
—Si claro, pero como renuncia de ambos padres, Clara siempre dijo que el padre era casado y que no quería saber nada del niño y que por eso necesitaba que yo le permitiera pusieran el apellido de marcos y fue difícil pero bueno lo logramos, el juez entendió que era por la protección del bebe.
El Señor Andrés mira largamente a Lidia, suspira y dice —Lidia eso fue otra mentira, el padre de Ernesto es Marcos, por ello el juez accedió, marcos te mintió y por supuesto Clara. todo fue orquestado desde el principio para dejarte al bebe cuando ambos se fueran.
—¡Mi Dios, qué idiota he sido! Yo he sido la madre de Ernesto todo este tiempo, mientras ellos se burlaban de mí.
La noticia de que el niño se encuentra en una casa hogar, abandonado por quienes debían protegerlo, enciende un fuego nuevo en Lidia. El señor Andrés le informa que, gracias a las gestiones legales, el niño será trasladado a su casa ese mismo día. Sin embargo, la traición no termina ahí: aparece un tercer documento, un reconocimiento de deuda por un valor cercano al millón de dólares con la Clínica Dalia.
Editado: 12.05.2026