—Me dirijo hacia allí, no se preocupen , deben entender que según me dijo el abogado, Lidia no tiene idea de nada, ella ahora está descubriendo toso esto, por favor yo pido paciencia, estoy seguro que encontraremos una solución que no afecte más a Lidia y nos satisfaga a nosotros; de pie frente a los socios de la clínica Alejandro Andrade trata de calmar los ánimos ante la situación , la mujer que siempre amo está en peligro, está sola, vulnerable y él tiene que hacer algo para ayudarla y protegerla, pero no puede ser muy evidente porque ella lo ve solo como un amigo, el protegido de su padre y aunque le duela, ellos no pudieron evitar que ella callera en las garras de esos dos.
Alto, más de metro noventa, Hombros piel bronceada, pelo rubio casi gris, ojos verdes, cálidos, hermosos, labios gruesos y rosados, un monumento de hombre hecho de carne y hueso con un corazón que solo late por Lidia.
Casa Vidal
Al llegar el abre la puerta el mayordomo fiel, con la misma solemnidad de siempre, aunque hoy una tristeza se nota en sus ojos que siempre fueron vivaces y astutos.
—Buenos días Mauricio, vengo a ver a Lidia y al señor Andrés, me esperan
—Buen día Doctor Alejandro, como no pase directo al despacho, usted sabe el camino, yo voy pidiendo que preparen algo de café o jugo de uva como a usted y a la niña les gusta, pase sin pena.
—Gracias Mauricio, creo que el jugo bien dulce le hará bien a su niña en estos momentos.
—Usted siempre tan atento con ella, si ella abriera los ojos
—¿Por qué dice eso Mauricio?
—Hijo que tengo canas, y veo más que ustedes y los conozco a ambos desde que se les pelaban las rodillas haciendo travesuras en el patio trasero
A—h, señor Mauricio que ella no escuche que se espanta, ¿tanto así se me nota?
—Hay que ser muy ciego, si hasta nuestro señor Vidal partió con el dolor de ver a su hija con ese hombre y no con usted, sé que fue su única pena.
El amor no se impone Mauricio, se gana y creo que yo no me esforcé mucho antes o me confié no se bien
—No hijo, fue la inocencia la que la llevo allí, lo nuevo y brillante la deslumbró, pero eso no era real, era oropel, y ella se dará cuenta más tarde que temprano lamentablemente y con dolor, pero si eres paciente y sabio esta vez le ganas la partida a la vida, pero no seas lento, ni invasivo, por favor, pon el ritmo, pero no lo apures como agua limpia que purifique y refresque, que calme la sed, solo sé amigo cuando lo necesite y hombre cuando lo requiera.
—¿Amigo cuando lo necesite como ahora y hombre cuando ya no esté herida no?
—Entendiste bien muchacho, entendiste muy bien.
Editado: 12.05.2026