Ya en la cocina lidia mira alrededor como buscando algo, la mirada algo perdida aun
Mauricio comenzó a hablar con voz suave como cuando ella era la niña traviesa que el complacía y apoyaba en sus travesuras—niña lidia no se ponga así, sea lo que sea nosotros estamos aquí para usted, la apoyaremos y ayudaremos en lo que haga falta.
Lidia pone la mirada llena de gratitud en la figura delgada y alta que la mira con esa mezcla de ternura y compasión, ella ha perdido tanto y él siempre ha estado ahí apoyándola dándole ánimo y consuelo, más que empleado es un padre más un amigo incondicional con el que sabe que puede contar siempre.
—Si niña, dice Marta, no se olvide que nos tiene a nosotros pa lo que sea que venga no se agüite, aquí estamos y estaremos yo y mis hijos, Mauricio, Don Andrés y el niño Alejandro que seguro no la deja sola ese es un hombre a toda y por usted lo que sea y lo sabe.
—Ay martica, no comiences que te conozco, pero tienes razón yo y los niños podremos contar con todos ustedes sin miedo, por cierto, preparen la habitación de cuando Elías era pequeño, Ernesto se viene a vivir con nosotros, su santísima madre lo abandono, después les explico con más detalles por lo pronto, preparen café y llévenlo al despacho después pónganse en función del cuarto, que coja aire, sol, con sábanas limpias, bueno ustedes saben, el niño llegara ahorita
—Mi dios pobre nene, tan chiquito y ya pasando de mano en mano, no es justo dice martica mientras se santigua, ¿cómo esa mujer pudo hacer tal maldad?, ya encontrará su castigo por ello en manos de Dios, el todo lo puede y todo lo ve, allá ella.
—Nunca me gusto, lo confieso mucha falsedad en su trato contigo, se aprovechaba de tu bondad con mucha facilidad y en más de una ocasión te dije que te miraba raro como burlándose del cariño que le dabas
—No mi buen Mauricio no era de eso, era de todos los planes y trampas de esos dos hacían hacia mí y hacia ustedes, ahorita les explico, cuando estemos solos no se apuren tenemos decisiones que tomar que solo lo podemos hacer en familia.
Tocan a la puerta de la calle
—Tranquila ve tú al despacho con los señores que yo abro y Martica se encarga del café y demás
—Bien si es alguien importante me avisas si se relaciona con el mismo problema, es decir, marcos mándalo directo al despacho.
Gracias Karla Elizabeth Kalil por ser el primer Corazon y dedicarle tiempo a mi historia, un abrazo inmenso, bendiciones para ti.
Angieluz
Editado: 12.05.2026