—Bueno Doña Lidia, yo soy un poco ruda al decir las cosas me disculpo si la ofendo o mis palabras la hieren en algún momento de antemano.
—Tranquila, y, solo Lidia por favor que creo que tenemos la misma edad casi, y lo de Doña me queda grande después de esto, cierto.
—Me halaga usted, soy algo mayor de cuarenta, aunque no lo aparente, pero al grano, es más para hacerlo más simple dígame lo que saben y de ahí yo parto
Lidia relata todos los hechos referentes al divorcio la deuda el niño, los dividendos y manipulaciones con la Joyería, de principio a fin con voz casi firme solo flaquea cuando habla de Ernesto y hasta una lagrima se le escapa donde Alejandro aprovecha y le toma las manos a modo de apoyo, gesto que no paso desapercibido por nadie en la oficina.
Una vez concluido el repaso de los hechos que sabían por parte de lidia la oficial continua: Bueno, básicamente s eso, pero debemos decirles algunos detalles, primeramente, Do., es decir Lidia, no estuvo casada nunca
—¿Qué?, ¿qué quiere decir?
—Que Marcos Paz no es su nombre real es un seudónimo, Clara Cordero tampoco, sus nombres reales son Eliecer Padrón y Celeste Izquierdo.
—Pero entonces mi hijo y Ernesto ni siquiera tendrán el apellido real de su padre
—Me temo que no, dice con pena la oficial
—Bien una raya más en el tigre, qué más puedo esperar dice con pena, más por el niño que por ella
—Mucho más, tiene que darle gracias a Dios que fue la victima que mejor trataron.
—¿Cómo así?, ¿hay más víctimas?
—Hasta el momento dos, que hemos podido identificar con los diferentes alias, pero no dudo que más adelante aparezca alguna más, son depredadores sin escrúpulos, esos de los que no tienen pare.
—¿Y las otras víctimas los acusan también?
—No es posible porque ambas están muertas
—No te asustes Lidia, que hasta ahora no hemos probado que fueron por sus manos, todo parece indicar que fue a causa de sus acciones, te explico: la primera víctima que hasta ahora conocemos, era muy mayor aún no se en que consistió su estafa, solo sé que la dejaron prácticamente en la calle sin un centavo para superar su vejez, ella no tenía familia ni muchos amigos así que fue la victima perfecta de esos depredadores. La segunda víctima también fue una joven de familia respetable a esta si la engañaron con una falsa amistad posterior compromiso que no llego a matrimonio la dejo plantada en el altar y embarazada de tres meses, sabemos que había comprometido su herencia y parte del patrimonio familiar en un supuesto negocio de insumos médicos que nunca llegaron y ella abrumada de la vergüenza consumió un número desproporcionado de sedantes y murió, ya ella era propensa a las depresiones y los intentos de suicidios desde la adolescencia y con esta pena en el alma pues no se recuperó, los padres aseguran que el desprecio y la traición de los dos la termino convenciendo que no valía nada, no bastaba el bebe que traía dentro ni eso le dio ánimos para seguir adelante y llevaba una semana sin ingerir alimentos y llorando hasta que un día no saben cómo tomo los sedantes que se suponía no poseía y pues se mató.
—¡Qué horror!, pobre joven dice Don Andrés, elevando la vista al suelo y después mirando a Lidia como pidiendo paciencia.
—No se preocupe padrino, no dejo de reconocer que esto ha sido duro, y aun no tengo idea de cómo voy a recomponer mi vida y mucho menos como le explico a Elías y después a Ernesto que su padre era un criminal que nunca nos amó y lo único que quería era dinero, ¿cómo uno le explica eso a un niño cuando pregunte por su padre?, pero de ahí a pensar en suicidio no, Dios me de salud y fuerza para enfrentar esto como lo que soy, y bueno todo lo que venga después tengo dos niños que levantar y llorando no lo voy a conseguir.
En la sala se respira la tensión de os hechos pero el orgullo brilla en los ojos de quienes la vieron crecer, y la quieren y la admiración sincera de la oficial que recién la conoce
—No estás sola Lidia, dice Alejandro, y mañana mismo te presento un buen auditor cuyo equipo es rápido y eficiente, veremos en qué posición estas y te ayudaremos a seguir desde ahí Alejandro expresa tomándole nuevamente las manos encontrándolas ya cálidas no tan frías como la primera vez cuando estaba mas nerviosa
—Puede ponerlos por favor en contacto con nosotros nos gustaría que nos mantuviera al tanto de los resultados eso puede sumar información al caso, eso sí Lidia está de acuerdo claro, dice el Capitán.
Editado: 12.05.2026