Engañada

13.Bienvenido Ernesto.

Eran las tres de la tarde de ese mismo día y la casa aún era un hervidero entrando y saliendo pedidos que entre don Alejandro y Andrés habían solicitado para cubrir las necesidades básicas de un niño de seis meses pues en la casa no había nada de eso hace más de dos o tres años, ya que todo lo que fue de Elías fue donado a la iglesia, y después y las cosas de Ernesto su gran madre como descubrieron después las vendió antes de dejarlo en la casa hogar.

—Bien creo que está todo listo, llamare a mi amiga para que traiga al bebe, sabes que a partir de ahora serás supervisada por servicios sociales una vez cada quince días y después las visitas se irán espaciando mientras demuestras que eres apta, lo ideal es que ya estuvieras casada para asumir un niño así pero no hay de otra, el niño es legalmente tuyo, como Elías, ahora queda otro asunto Lidia, tenemos que arreglar lo de los apellidos de los niños, ya que los que tienen son falsos

—Dios no había pensado en ello, que puedo hacer para arreglar eso, ¿puedo ponerle los dos míos?

—Lidia eso sería raro para los niños aunque no ilegal, deben tener el apellido del padre

—No, no voy a seguir marcando la vida de esos niños creo que podemos buscar otra solución, ¿el no entrego la custodia total con renuncia total de derechos sobre ellos?

—Si en ambos casos, asegura el abogado

—Entonces para mí es como si me hubiera hecho una inseminación artificial, no tienen padre.

—Lidia piensa en su futuro, en la escuela, les van a hacer bulling, como a mi dice Alejandro, no me debo entrometer en tus decisiones, pero eso es doloroso para un niño si lo permitieras yo podría asumir su paternidad, de todas formas, yo no estoy casado, ni tengo pareja, no sería traumático para ellos y pudieran tener una figura paterna constante, no tienes que ser mi pareja para eso, ¿no señor Andrés?

Andrés miro detenidamente a Lidia, sabe que ella es noble, pero hasta cuando ella va a estar despaldas al amor que este hombre le demuestra, esta sería una oportunidad de unirlos, pero no quiere que sea por presión, o por un vínculo que sea indisoluble como la carga de la responsabilidad compartida con los niños no sería justo para el si ella al final no logra amarlo como hombre y lo aprecia mucho para eso.

—Alejandro eso sería muy bueno para los niños, pero, ¿lo será para ustedes?, piénsalo mejor, no te guíes solo por los sentimientos de amistad y afecto que nos tienes, usa la lógica y en un futuro si quieres tener tus propios hijos y esposa como vas a explicar estar atado a dos niños y de cierta manera a mí, le habla lidia.

—¿De que esposa hablas Lidia, es que acaso me has conocido novia o prometida?, alguna vez, después de adultos las de la infancia y adolescencia no cuentan.

—Bueno la verdad no, ¿es que eres gay?, no me lo habías dicho, ¿te da vergüenza?

—Que gay Lidia, estás loca, respeto y admiro a amigos que lo son porque no han perdido su decencia y demás, pero yo soy hetero, solo que la mujer con la que siempre quise casarme, pues, tomo otro rumbo y yo me dedique a trabajar, gay dice, estás loca niña.

—Ah bueno si era así yo te querría igual, y no estoy loca, y ya que mira por ahí viene el príncipe uno corriendo como siempre

—Tío Alejandroooooo!!!, el bólido de Elías choca con las piernas de Alejandro y comienza a intentar trepar su cuerpo para que lo tome en brazos, él lo levanta como pluma

—Hola Pequeño, ¿cómo estás?, Alejandro baja hasta la altura del niño para darle un abrazo.

—¡Ahss!, que no soy pequeño, soy grande Tío dice el niño con cara de fastidio

—Ah, Perdón señor mayor, dice Alejandro con humor

Todos ríen al ver la interacción de estos dos siempre fue así, mejor que con su propio padre lo que hace a Lidia dudar de su decisión anterior Alejandro seria el padre perfecto, pero sería egoísta y ¿si esa mujer vuelve?

—A ver Mi bebe de mama, que llegaste a ver a tu tío Alejandro y ni saludaste al padrino, ni a tu madre voy a pensar que lo quieres más a el

—¡Nooo!, Mami, es que el viene poquito, ¿verdad padrino?

Andrés asiente a la vez que habla, —es cierto el vine poco, pero eso no justifica que no me des mi abrazo campeón, que me pongo celoso, dice entre burla

—No padrino yo te quiero mucho también no te pongas triste, se baja y le da un abrazo de los grandes

—A ver mama, dale un beso a tu hijo dice Andrés, no te pongas regañona, y aprovecha y le das la noticia que están tocando la puerta esa debe ser Silvia con el niño.

—¿Qué pasa mama, porque te pusiste triste?, lo mira intrigado

—No mi amor, no estoy triste mira a ver te explico ahora viene una señora que nos trae una sorpresa porque resulta que Ernestico viene a vivir con nosotros, su mama lo dejo en la casa hogar, te acuerdas donde fuimos a llevar los juguetes

—¿Dónde había niñitos sin papas ni abuelitos?, ¿por qué lo dejo ahí?, ¿ya no lo quiere?, porque si es así dile a esa señora que nosotros si queremos a tito y yo me lo quedo, ¿verdad mami nos lo quedamos?, yo le doy mis juguetes y comparto mi cama, mi comida mi ropa no porque le queda grande, le compramos

En ese mismo momento entra Silvia con Ernesto en brazos algo inquieto, pero al ver a Lidia estiro los brazos y comenzó a llorar, para que lo cargue.




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