Engañada

20 Cumpleaños de Elías

Cinco años es una edad importante, para un niño como Elías, intranquilo y vital, el día más esperado, tenía muchos planes y todos y cada uno el más loco, pues todo un reto constituyo celebrar dicho cumpleaños, ponerse de acuerdo para lograr que fuera un día feliz para él y sus amiguitos, nos fuimos a una hamburguesería que tiene parque infantil y para días especiales ofertan Shows de payasos y magos.

Elías estaba exultante de alegría rodeados de los amigos y para las fotos buscaba que Alejandro lo cargara junto a su hermanito yo estaba un poco nerviosa esa cercanía con Alejandro había tomado una fuerza descomunal, y entre él y yo pues aún no había nada concreto, habíamos salido a cenar, a caminar con los niños ya era costumbre que anduviera por la casa en las tardes con los niños, pero no habíamos definido nada y ya yo como que me estoy impacientando, es o no verdad que está enamorado, me temo que son ilusiones de todo el mundo y el solo me ve como amiga.

—¿En que piensas hija?, pregunta Marta.

—En que ustedes me pintaron castillos en el aire con Alejandro y el ni por enterado se da, se comporta como siempre, si realmente estuviera enamorado ya me habría dicho o hecho algo no se hasta ahora es el amigo que siempre tuve.

—Ah era eso, pues yo quisiera tener un amigo así, déjate de bobadas que ese hombre bebe por tus ojos, y respira por tus pulmones niña, que lleva una vida junto a la tuya sin estar juntos, ¿o es que no lo ves?, el sale de tu casa y es al hospital o a la clínica, nunca está lejos u ocupado cuando lo necesitas, lo mismo tu que los niños, hasta te va a recoger a la joyería casi toditos los días, amigos que ocho cuartos, estás ciega por que no quieres ver

—Ah, pero si ni la mano me toma Marta, no está a dos pasos de mí ya sale corriendo con la justificación de que, si Ernesto o Elías necesitan algo, ¿es que lo asusto o qué?

—Jajajajaja, claro muchacha es puro nervio, no abuses, pero tú también podrías poner de tu parte s, no sé, insinuarle que te gustaría algo más, porque él siempre ha pensado que eras un imposible

—Pero si ya yo le conté que él siempre me gusto y lo que paso con la brujisima, y la hermana que nunca me ha querido, por cierto, eso sería un gran problema, su familia

—¿Qué familia Lidia?, ¿esa que vive criticándolo, nunca lo ha apoyado y de donde el salió huyendo y se resguardo siempre bajo las alas de tu padre desde que era un jovencito por que no podía encajar en el modelo familiar?, ¿esa familia?

—Bueno si pero es la suya, si en algún momento tenemos algo, se pueden oponer

—¿Y a el que?, ¿tú no crees que ya esa familia sabe que el esta todo el tiempo aquí?, ¿escuchaste en algún momento que el los visite, comparta algo con ellos de su vida?

—No, ah pues olvídate de esa gente que ni pinchan ni cortan, y ponle algo de sazón a esa relación, lánzate mija que pa luego es tarde.

—Ah Marta estás loca. Jajajajaja se ríe acalorada la muchacha

—Pues esta loca se va porque el caballero llega

—Lidia, Cariño por que no vienes con los niños como que yo solo ya no puedo son tremendos, llega un Alejandro desaliñado, sudoroso, pero con un rostro feliz sin comparación

—Pero doctor si usted adora los niños, no entiendo para que me necesitan ahí, dice Lidia mirándolo con burla en los ojos

—Jajajajaja, tramposita, no cambias yo te necesito allí y donde sea, digo cuando los niños están, tú me entiendes, dice apurado y nervioso

Conque nervioso doctorcito, piensa Lidia, —ah ya solo me necesitas cuando están los niños, bien que se le va a hacer yo pensaba que era más que eso, pero no tengo esa suerte

Espantado Alejandro la mira, y se pregunta —¿y a hora que le dio, es que ella no ve que todo lo que hace es por ella, que adoras los diablitos, pero si pudiera elegir ahora mismo se la robaba y no la ven en un mes?

—Lidia, ¿pasa algo?, ¿he hecho algo que te haga pensar que no eres importante para mí?

—Sí, sé que me quieres mucho, eres mi gran amigo, como puedo decir que me has hecho algo, pero es que a veces uno quiere ser única para alguien, y no solo un amigo, no me hagas caso yo estoy un poco loquita

—Lidia cuando termine toda esta locura creo que debemos hablar, dice Alejandro muy serio.

—Bueno no sé de qué, pero, será después del domingo porque tenemos una semana furiosa con el cumpleaños de Ernesto, es que como se te ocurrió a ti convencerme de hacerlos separados si solo los diferencia una semana, y yo que no se decirte que no, ahí voy y te apoyo.

—¿Será real eso? acorta la distancia que los separa y la mira directo a los ojos

—¿Qué cosa?, pregunta haciéndose la desentendida

—¿Eso de que no sabes decirme que no?, le dice acortando más la distancia

—Eso tendrás que averiguarlo, doctorcito, ¿no que eres muy listo?, dice retadora

—Listísimo, chiquilla, no te pases. Están muy cerca, solo centímetros uno del otro, pero el reacciona y se separa nervioso

—Jajajaj, pruébalo, demuestra que eres tan inteligente como pregonas, te lo dejo de tarea voy a ver a mis hijos que su ¨tío¨ los dejo abandonados, pobres bebes.

—Que dramática están con Mauricio, ese no los deja ni a pie ni pisada. Le dice mientras la ve alejarse, le ha quedado una sensación de que ese está perdiendo algo, esa aptitud tan coqueta no es propia de Lidia, se estará abriendo al fin a la idea de estar juntos, ¿será?




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