—Te lo dije, esto es una locura, Ernesto no se va acordar de este dichoso día Alejandro, y estamos todos mojados, empapados de melcocha a hora como regresamos a la casa.
—Jajajajaja, mira esas caras, Lidia, mereció la pena, la piscina de melcocha es un hito entre mis pacientes todos los niños quieren venir una vez y pues yo no quise que se lo perdieran, pero además te dije que trajeras ropa extra ¿no?
—Si y la traje pero que voy a pensar que era por esto dijiste que era una sorpresa y pues inmensa fue la verdad, y yo deje la ropa en el auto no la traje hasta acá
—Eso no es problema yo la busco, Jajajajaja, y de paso hago la ratificación de la otra reserva que hice se aleja sin darle tiempo a preguntar cuando Samantha hace entrada al local con dos de sus amigas y varios niños muy activos
—Ah, hola Lidia, ¿cómo estás?, pensé que estarías aquí con mi hermano como le gusta tanto estar con tus niños.
Lidia voltea ver una rubia muy alta de ojos verdes tan parecida a Alejandro, sonriéndole con dulzura, siempre le pareció que Samantha la rechazaba y tenerla delante le dio un poco de temor a que la maltratara o algo por acaparar la atención del joven.
Si él está, pero fue al auto, ¿y eso tu por aquí y esos niños?, hermosos, por cierto, aún están limpios los mios son un desastre gracias a Alejandro, dice con pena
—Jajajajaja, pero que dices se ven adorables, llenos de melcocha, se ve que han disfrutado, no te preocupes lo bueno de esto es que cuando salgan de aquí se dormirán hasta mañana, esto los agota, tranquila lo importante es que ellos están bien, ¿no crees?
—Ah, sí, claro, parece que vienes mucho por aquí no sabía que este lugar existía y menos que estuvieras tan involucrada con el
—Claro, es que tú y yo no hablamos mucho, me gradué en educación infantil tengo una guardería de done vienes estos angelitos, está en la esquina y una vez al mes venimos con los padres o las niñeras según sea posible a verlos jugar con melcocha o chocolate, es seguro, nunca ha habido accidentes aquí, y los niños y nosotros la pasamos bien hoy celebramos el cumpleaños de esa pequeña rubia que traen por ahí
—Oh, hoy también es el cumpleaños de Ernestico, y por eso tu grandioso hermano nos trajo aquí,
—Ah, ya entendí, bueno los dejo nos vemos en la cena del viernes
¿Qué?, la mira confundida
—¿No te dijo que el viernes mis padres los invitaron a cenar a ustedes dos?, dice la muchacha.
—No me ha dicho, es que realmente esta semana ha sido de locos, seguro lo olvido, dice lidia algo dudosa
—¡Ah! pues mi padre quiere verte hace tiempo que no lo hace y como eres la novia de mi hermano esta que se sube por las paredes del orgullo
—¿Qué, ¿de quién?, lidia la mira asombrada, ¿cuándo ese loco le pidió ser novios que ella no se enteró?, ¿y cuando ella dijo que sí?
—Mi dios creo que metí la pata dice la joven poniéndose una mano en la boca mirando a Lidia que no entiende y un Alejandro que llega en ese momento y la quiere matar con la mirada
—¿Tú crees?, dice un Alejandro molesto pues él no ha podido reunir el valor de pedir que fuera su novia es que no se decide no la quiere como novia la quiere como esposa y ya
—Yo me voy, Lida pase lo que pase no lo mates todos estamos contentos con la noticia, un abrazo de lejos que estás cubierta de melcocha.
Editado: 12.05.2026