Engañada

22 ¿Más que amigos?

—Así que, ¿novios?, ¿a ver Alejandro Magno, cuando yo te dije que si a eso, y lo más importante en que momento me lo pediste a ver?, pregunta lidia mirando muy seria a un Alejandro que no sabe si matar a su hermana o salir corriendo, pero ya está a enfrentarse a la fiera y que sea de una vez lo que Dios quiera

—Bueno pedírtelo, lo que se dice pedírtelo no lo he hecho, es verdad, pero no porque no quiera, que, si quiero, y mucho, pero es que tú y yo, tu sabes como es, y ojalá me dijeras que sí, porque de verdad que sería feliz entiendes, pero es que tú eres tú y, ¡ahss!, ya me enrede, Lidia ¿porque tú me pones tan nervioso?, dice frustrado

—Lidia ríe a mandíbula tendida viendo a su amigo del alma, al hombre que ha llegado a amar tan colorado y nervioso, enrollado en su propia lengua, —ya, ya pobre chico, que las mujeres de su vida lo ponen a pasar trabajo.

—Lidia no te rías que no es fácil esto, tú eres todo para mí, lo has sido siempre, y nunca he sabido decírtelo, y viene la chismosa de mi hermana y me lanza al agua con pez rescatado, no es justo, eso llevaba preparación, romance no una cosa así fría y ya.

Lidia lo mira seria, tan seria que él se asusta, piensa que ya todo acabo, ella lo va a rechazar

—Alejandro, eres la persona más dulce y buena del mundo, yo te admiro y respeto como hombre como médico, mi mejor amigo, y mientras ella dice esas cosas el corazón de Alejandro se aprieta porque teme un no rotundo, esa pausa es un golpe mortal para el pero tendrá que enfrentarlo de una vez

—Eres un hombre que cualquier mujer disfrutaría tener como pareja y yo saber que yo soy la portadora de ese amor, que seré la única que podrá disfrutarlo me hace la mujer más dichosa y suertuda del mundo, no sabes lo honrada que me diento y hermosa y segura y tantas cosas de solo pensar que voy a ser presentada ante tus padres como tu novia, es una sensación que no puedo describir

Alejandro demoro tres segundos en registrar lo que ella dijo, tres segundos que lo pusieron del infierno al paraíso, y se lanzó a los labios de lidia como si no estuvieran en un lugar público y rodeados de niños, a lo que Samantha llega casi corriendo

—Hermanito, que no te gane la efusividad que no es el lugar, jajajaj, los dos se separan azorados

—¡Oh por dios que vergüenza Alejandro!, ¡tú estás loco!, mira los niños como nos miran sobre todo Elías

—Mami, ¿por qué tío te dio ese beso?, tío, ¿ya no eres mi tío? Dice pasando los ojitos asustados de uno a otro

—Campeón, ¿por qué dices eso?, ¿ya no me quieres como tío?

Si besas a mi mama así no puedes ser mi tío, serias mi papá, los tíos no besan a las mamas los papas si, ¿no?, dice pícaro en un cambio de actitud que deja a todos sorprendidos

El silencio que prosiguió a la lógica de Elías fue inmenso, nadie sabía que decir, y Samantha tuvo que tomar la delantera

—Pero que listo es este niño, tienes razón, ese loco no puede ser tu tío, tu tía soy yo que soy la hermana de tu papi, y te voy aqueren mucho y a malcriarte y hacerte muchos regalos

—Siii, ¿tía y a mi hermanito también?, dando pequeños salticos de alegría y salpicando melcocha a derecha e izquierda.

—Pero claro mi amor mira vamos a seguir jugando con la melcocha se lo lleva dejando una mirada cómplice sobre la pareja.

Alejandro y lidia los ven alejarse y se miran

—Creo que él va más rápido que nosotros, jaja, dice lidia

—Bueno para los niños las cosas son simples Lidia y esto entre nosotros no es pasajero, pretendo que sea un para siempre así que ser su padre será lo más natural yo ya me consideraba así..

—Ah, yo pensé que, no sé qué pensé, me alegro que el fin estemos juntos, uh, tengo de novio a mi cruch de adolescencia quien dice que los sueños no se cumplen, ambos ríen de la nueva locura de Lidia




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