Al día siguiente, Tomás llegó a la facultad. El aire frio congelaba sus dedos aún magullados por la práctica de ayer.
—Dentro de los primeros diez. —murmuró. Siguió hacia donde haría el examen.
El lugar estaba lleno. Más de mil, quizá y solo cien lugares.
Algunos se lucían agotados otros abatidos. Había una sensación de tensión constante y creciente. Miradas al suelo, manos temblorosas y respiraciones irregulares.
Tomás notó un leve temblor en sus manos. Es el frío… No pasa nada.
El examen comenzó y mientras el reloj de la pared avanzaba Tomás leyó la primera pregunta. Sonrió levemente, era fácil.
Cálculos conocidos. Planteamientos familiares. Esto es demasiado fácil
Levantó la vista. A su izquierda, alguien respiraba demasiado rápido. Más adelante, una chica se frotaba la frente, borrando una respuesta por tercera vez. El sonido de los lápices raspando el papel llenaba el salón.
Sintió un escalofrío recorrió su espalda, entonces, en su mente se comenzó a reproducir Space Dementia. La canción que tocaría con Emily.
Sus dedos se movieron apenas, como si sostuviera una guitarra invisible y sus latidos comenzaron a bajar.
Llegó a una pregunta extraña. No era difícil, pero estaba planteada de una forma extraña algo no encajaba.
Por la ventana, escuchó a varias personas corriendo hacia un salón. No alcanzó a entender qué decían.
Su pulso se aceleró. Volvió a la pregunta. Una duda entró en su cabeza. — ¿Y si la leí mal? —volvió a leer. Luego una tercera vez. La respuesta que había marcado seguía ahí. Y de repente ya no estaba tan seguro. — Si esta está mal… ¿Cuántas más?
Respiró. —No, me preparé para esto.
Siguió contestando el examen, un escalofrío y el temblor en las piernas lo acompañaron hasta el final del examen.
Al salir, seguía agitado y sus manos temblaban. —Tengo que practicar… —murmuró—mañana Emily me asesinará si tocó mal.
Un día después, cuando llegó a la casa de ella, Emily estaba en la sala, inclinada sobre el piano. Lo limpiaba con desgano, deteniéndose de vez en cuando para tocar una nota al azar.
—¿De verdad sabes usarlo?
—Si, solo necesito recordar que es cada cosa. Mis manos harán el resto.
Tomás la observó unos segundos. —Ayer toqué Space Dementia.
—¿Enserio? —dijo Emily con indiferencia.
—Si, mientras estaba en el examen.
—Pues espero que tú interpretación no de pena.
—Ya verás que no.
Minutos después, comenzaron a tocar, sus miradas se entrelazaron.
—Eso fue horrible. — Expresaron al mismo tiempo.
Emily se recargó en el piano.
—Es el piano —sentenció Emily, limpiándose el sudor de la frente. —No está afinado
—Claro... ¿Por qué no lo afinas?
Lo miró —Wow, no había pensado en eso genio. — Emily guardó silencio unos segundos y buscó en su celular.
—A ver… según esto necesitamos una llave de afinación, un afinador cromático… y hacer no sé qué desde el centro hacia afuera. —se detuvo y dio un fuerte suspiró. —Ya recordé porque lo dejé, es una molestia.
—Entonces deberíamos practicar en otro lugar.
Emily levantó una ceja. —¿En dónde? ¿En la luna?
—Hay una cafetería cerca de aquí. A veces dejan tocar música.
Emily se quedó en silencio unos segundos. —¿Quieres que toque frente a personas que mastican ruidosamente y piden lattes de vainilla? ¿Piensas que estoy loca?
—Pues sí, pero ese no es problema.
Emily suspiró. —Si quiero tocarla… tal vez no sea la peor idea que has tenido.
Él apenas sonrió—¿Eso es un sí?
—Si, ¿qué quieres que haga una fiesta o qué?
—Bien. Pero si vamos a salir… necesitas vestirte un poco más formal.
—¿Qué tiene de malo como me visto?
—Primero, que no parezcas vagabunda y segundo para que nos dejen tocar. La impresión cuenta mucho en las cafeterías.
—Bff... —rodó los ojos. —Está bien, veré qué me pongo.
Él sonrió. —Voy a preguntar cuándo nos dejan tocar.
—Vale. —dijo sin fuerza. Se quedó recargada en el piano.
—Supongo que tenía muchas ganas. —murmuró, mientras se marchaba.
Esa noche, Tomás le escribió:
“Ya pregunté. Nos dejan el jueves a las 6:00. No olvides lo de la ropa no-vagabunda.”
La respuesta llegó casi al instante:
“Si me obligas a usar un vestido, te voy a afinar los dientes con una llave de piano.”