Janette estaba viendo el video nuevamente, cuando se dio cuenta de algo que la dejó helada. El hombre que había defendido a su hija Meraly en el club era Javier Santoro, el hijo de Gabriel Santoro, el hombre del que ella se había enamorado en su juventud. Recordó aquellos tiempos, cuando ambos compartían risas y sueños, pero las prioridades de Gabriel, siempre centradas en hacer dinero y asistir a conferencias, hicieron que la relación se fuera apagando lentamente. Él nunca le dio el tiempo ni la atención que ella necesitaba, y pronto, la distancia emocional entre ellos fue insostenible.
Fue entonces cuando Alejandro, el padre de Meraly, apareció en su vida, dándole el cariño y la estabilidad que Gabriel nunca pudo ofrecer. Janette y Alejandro se enamoraron, pero su amor no fue bien recibido por Gabriel. Su odio hacia Alejandro creció, pues vio en él una amenaza, y ese rencor se transformó en una enemistad que perduró hasta el día de hoy. Ahora, al ver a Javier, el hijo de Gabriel, defender a su hija, Janette sintió una extraña mezcla de emociones: nostalgia, temor y la necesidad de proteger a su hija de los fantasmas del pasado.
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Editado: 05.12.2024