Entre el Hielo y las Estrellas

Capítulo 6

Owen

❄︎

Las cámaras siempre llegan antes que los invitados.

Llevo casi una hora respondiendo preguntas.

Primero hablé con un patrocinador interesado en financiar el nuevo laboratorio de robótica. Después concedí una entrevista para la televisión local. Ahora otro reportero quiere saber cómo afrontaremos la nueva temporada después de la eliminación en los playoffs.

No me molesta.

Hace mucho tiempo entendí que las entrevistas también forman parte de mi trabajo.

—La temporada pasada terminó antes de lo que esperaban los aficionados —dice el reportero mientras acomoda el micrófono frente a mí—. ¿Qué podemos esperar de los Pittsburgh Monarchs este año?

Sonrío.

»Que volveremos a competir como siempre lo hemos hecho.

El periodista espera que continúe.

»Perder nunca es agradable, pero tampoco significa que el camino haya terminado. A veces sólo significa que todavía no era el momento. El equipo tiene mucha hambre de volver al hielo y pelear otra vez por la Stanley Cup.

Asiente con una sonrisa.

—Sin embargo, parece que últimamente hablas más del North Star Youth Center que del hockey.

Se escucha alguna risa entre los presentes.

Yo amplío mi sonrisa.

»Porque este lugar también merece reflectores.

Señalo discretamente el gimnasio decorado para la fiesta.

»El hockey me ha dado muchísimo, pero esto… —miro alrededor mientras profesores, padres de familia y patrocinadores comienzan a llenar el salón—. Esto puede cambiar la vida de cientos de niños. Y creo que eso termina siendo más importante que cualquier gol que pueda marcar.

El reportero baja ligeramente el micrófono.

—Se nota que este proyecto te apasiona.

—Mucho.

Continúa con otra pregunta.

Yo respondo. Sonrío cuando corresponde. Bromeo cuando la pregunta lo permite. Agradezco a los patrocinadores.

Saludo con una inclinación de cabeza a algunos profesores conforme llegan y me detengo unos segundos para tomarme fotografías con un par de niños que llevan camisetas de los Monarchs.

Todo transcurre como cualquier otro evento.

Judith pasa cerca de mí varias veces. Apenas alcanzo a verla entre la gente. Debe estar resolviendo algo.

Vuelvo mi atención al reportero.

—¿Ya piensan en posibles refuerzos para la próxima temporada?

Estoy por responder cuando percibo movimiento detrás de la cámara.

Judith acaba de detenerse frente a alguien.

Un vestido amarillo.

Levanto un poco más la mirada…

Cabello castaño cayendo en suaves ondas sobre los hombros.

Y entonces reconozco a la mujer que porta ese vestido.

Elara.

La siguiente palabra simplemente… no sale.

—¿Capitán?

Parpadeo.

El periodista me observa con evidente confusión.

Aclaro la garganta.

—Disculpa.

Esbozo una sonrisa profesional antes de continuar.

»Como decía, todavía es pronto para hablar de incorporaciones. Lo importante ahora es recuperar al grupo, volver a entrenar juntos y recordar quiénes somos como equipo. Lo demás llegará con trabajo.

Continúo respondiendo.

O, al menos, mi boca sigue formando palabras, porque mi atención ya no está del todo aquí.

No entiendo ni por qué le he enviado esa solicitud de amistad en redes sociales. Me apareció como sugerencia y… simplemente presioné el botón antes de pensarlo demasiado.

Elara vuelve a escaparse hacia el otro extremo del salón.

Jamás la había visto así.

Siempre recordaba a Elara con ropa sencilla, el cabello recogido y una expresión tranquila. La veía en las gradas sosteniendo la mano de June, caminando algunos pasos detrás de Grant o despidiéndose con una sonrisa amable cuando coincidíamos después de un partido.

Pero esta Elara… No se parece a ninguno de esos recuerdos.

Entonces mi mente regresa, sin querer, a la cafetería y a la forma en que rió cuando le pregunté si no debería estar trabajando en la NASA. O cómo bajó la mirada cuando hablamos de su doctorado. Y la manera en que sostuvo la taza de café mientras intentaba convencerme de que no merecía un mejor sueldo.

Y, de pronto, entiendo por qué llevaba toda la tarde levantando la vista cada vez que Judith cruzaba el salón.

Esperaba ver a Elara.

La idea me toma completamente por sorpresa.

Permanezco un instante mirándola desde la distancia, incapaz de comprender en qué momento empecé a esperarla.




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