Entre Harina y Orgullo

Capítulo 20: El Juicio del Olimpo y una Nueva Dinastía

El sol de la mañana se filtraba con fuerza por los vitrales del gran salón del decanato. El ambiente era el de un tribunal formal: el decano de la facultad de derecho estaba sentado detrás de su imponente escritorio de caoba, flanqueado por dos asesores legales. Al otro lado de la mesa, Dimitris Angelopoulos y Alessa Moretti se mantenían de pie, con las manos firmemente entrelazadas.

En las esquinas del salón, Chloe, Thanos e incluso el pulcro alemán, Lukas Weber, observaban en un silencio tenso.

—Señor Angelopoulos —comenzó el decano, ajustándose las gafas y mirando un grueso expediente—. La situación es sumamente delicada. Hemos recibido una presión institucional sin precedentes por parte de la junta directiva de la naviera de su familia. Exigen una sanción disciplinaria severa por el altercado en el patio central, vinculándola a la pérdida del patrocinio económico de la facultad si no procedemos con su suspensión inmediata.

Dimitris dio un paso al frente. Aunque ya no vestía sus trajes de diseñador ni venía en su auto de lujo, su imponente altura, sus hombros anchos y su mirada oscura irradiaban una dignidad y una fuerza que hicieron que los asesores del decano se tensaran.

—Señor decano, la pelea en el patio fue un error de mi parte y ya le pedí disculpas personales al señor Weber, quien está aquí presente para confirmarlo —declaró Dimitris con su voz ronca y profunda—. Pero suspender mi matrícula por un altercado menor que no dejó daños físicos, solo porque un donante multimillonario quiere usar esta universidad como su patio de juegos personal, va en contra de todo lo que nos enseñan en estas aulas.

—Es exactamente así, señor decano —intervino Alessa, dando un paso al lado de Dimitris. Sus ojos castaños brillaban con la agudeza de la mejor estudiante de la clase—. Según el artículo 14 del reglamento interno de la universidad, una sanción de suspensión solo aplica si hay reincidencia o daños graves a la infraestructura o a la integridad de un estudiante. El señor Weber no ha presentado cargos. Si esta facultad cede ante el chantaje financiero de la naviera Angelopoulos, estaría violando sus propios estatutos y sentando un precedente de corrupción institucional que nosotros, como futuros abogados, no vamos a permitir.

El decano miró a Alessa, visiblemente impresionado por la solidez técnica y la valentía de su argumento. Fuera del salón, en los pasillos, se escuchaba el murmullo de decenas de estudiantes que Chloe y Thanos habían convocado para protestar pacíficamente en apoyo a la pareja.

El decano suspiró, cerró el expediente con un golpe seco y miró fijamente a Dimitris.

—La ley es para todos por igual, señor Angelopoulos. Y esta facultad no se vende al mejor postor. La solicitud de suspensión queda oficialmente rechazada por falta de sustento reglamentario. Usted se queda en esta universidad por sus propios méritos académicos, no por el dinero de su padre.

Un suspiro de alivio colectivo recorrió el salón. Chloe y Mia se abrazaron celebrando en silencio, mientras Lukas le dedicaba un guiño de felicitación a Alessa. Dimitris miró a la chica de la pizzería y, sin importarle la presencia de las autoridades universitarias, la tomó por la cintura y la levantó un poco en el aire, sellando su victoria con un beso apasionado y triunfal que barrió con los últimos restos de la opresión familiar.




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