Entré Los Escombros Del Imperio

CAPITULO 5

LAS CLÁUSULAS DEL CAOS

El ático de Dante Storm constituía la materialización arquitectónica de un minimalismo agresivo, paredes desnudas de hormigón encofrado y pulido, ventanales de suelo a techo que exhibían la topografía de una Nueva York rendida a sus pies y un sistema de iluminación indirecta que proyectaba aristas y sombras dramáticas sobre el mobiliario de diseño. Carecía de registros fotográficos, de vestigios del pasado o de cualquier objeto que denotara sentimentalismo. Era la fortaleza de un operador que habitaba de forma exclusiva en el cuadrante del futuro y el poder absoluto.

Dante se aproximó a la consola de ébano y vertió dos dedos de un whisky de malta color ámbar en un vaso de cristal tallado. No se rebajó a ofrecerle un trago, se limitó a esperar, permitiendo que la presión del silencio actuara como un disolvente sobre Kimberly mientras ella se internaba en su perímetro.

  • Una distribución espacial interesante - comentó ella, inspeccionando el salón con una cadencia felina, provocando que sus tacones de aguja emitieran un eco seco contra el pavimento de piedra fría - Un tanto gélida para mi estándar estético pero deduzco que el mármol no presenta reclamaciones cuando su propietario decide ignorarlo.
  • El mármol es una variable predecible. Tú, en cambio, representas una anomalía. - Dante apuró un sorbo, evaluándola con una intensidad lumínica que parecía perforar la trama de seda de su vestido - Despójate de los zapatos, Kimberly. Tu lenguaje corporal delata una rigidez defensiva. Anticipas una agresión inminente o en el peor de los escenarios, calculas que ratificaré el borrador de tu padre para marcharte a casa con una victoria táctica expedita.

Kimberly se detuvo frente al ventanal de la fachada norte. Con una lentitud insolente y desafiante, se descalzó, dejando caer los tacones de patente sobre la piedra. Con los pies descalzos sobre el suelo frío, le concedió la espalda, transformando la panorámica de la ciudad iluminada en el marco de la curva infinita de su columna, expuesta por el escote del vestido. Era plenamente consciente de que él la estaba diseccionando, el silencio de Storm operaba como una hoja de doble filo.

  • Me trasladé aquí con el propósito explícito de renegociar, Dante. El memorando de entendimiento de mi padre es basura financiera. Arthur opera bajo coacción por el pánico y tú estás exprimiendo su falta de liquidez, Hilary no toleraría la presión atmosférica de tu entorno ni un solo trimestre. Yo, por el contrario...
  • ¿Tú qué? - La voz de Dante ya no procedía del mueble bar. Resonó inmediatamente a su espalda. Kimberly no registró el menor ruido de aproximación, el hombre poseía el sigilo de un depredador habituado a cazar en las cumbres del mercado.

Ella pivotó sobre sus talones con reflejos eléctricos, quedando confinada entre la superficie helada del cristal blindado y la masa sólida del cuerpo de Dante. La disparidad de estatura la forzó a rectificar el ángulo del cuello hacia atrás. Él depositó el vaso en una mesa auxiliar sin desviar un milímetro sus pupilas grises, que en la penumbra semejaban dos frentes de basalto compacto.

  • Yo tengo la capacidad de proveerte el retorno de inversión que persigues - susurró Kimberly, disponiendo las palmas de sus manos sobre el pecho de él, registrando la pulsación rítmica y autoritaria de su corazón bajo el tejido del traje de Savile Row - Buscas un anclaje corporativo con el consorcio Miller. Yo administro el control fiduciario de las acciones preferentes que mi abuela me transfirió en su legado testamentario. No requieres desposar a una adolescente que se desestabiliza por el cuidado de sus plantas. Consolida el enlace conmigo. Permíteme ingresar a tu estructura operativa y te garantizo que obligaremos a Wall Street a ponerse de rodillas.

Dante la atenazó por la cintura, estrechándola contra su anatomía con una fuerza técnica que interrumpió su ciclo respiratorio. Los pliegues verdes de la seda crujieron bajo la presión de sus falanges.

  • ¿Un enlace de conveniencia con el desastre oficial de la dinastía? - Dante curvó los labios con una ironía tan glacial que le provocó un estremecimiento involuntario - Constituyes una propuesta de fusión sumamente tentadora, Kimberly. Sin embargo, detecto un fallo de auditoría fundamental.
  • ¿Cuál? - inquirió ella, experimentando cómo su meticuloso plan de sabotaje comenzaba a disolverse bajo una marea de estímulos sensoriales.
  • Que tu nivel de veracidad es nulo - Dante inclinó el rostro, su boca rozó el relieve periférico de su oreja, proyectando un vaho cálido que erizó sus terminales nerviosas - Te autoproclamas un cataclismo tectónico pero las fuerzas que fracturan la tierra no comparecen a mesas de negociación para pactar términos de paz. Destruyen desde el subsuelo. Estás fingiendo una conducta civilizada con el único propósito de extraer a tu hermana de la línea de falla, pero tu verdadera agenda consiste en activar un doble sismo que agriete mi holding desde los cimientos, habitación por habitación.

Él la liberó de forma abrupta, ejecutando un paso en retirada y dejándola desprovista de apoyo frente a la radiación fría que emanaba del ventanal. Aquella distancia súbita dolió con mayor nitidez que su opresión física.

  • Tu objetivo es domesticarme, Kimberly. Aspiras a convertirte en la única onda de alta frecuencia capaz de hacerme perder el control operativo. Pero en este ático, la jurisdicción y las reglas me pertenecen de forma exclusiva. Si pretendes que sustituya el nombre de Hilary por el tuyo en el acuerdo, vas a tener que certificar que posees la capacidad de manipular la presión de las placas tectónicas sin quedar reducida a escombros.

Dante se dirigió hacia una mesa de madera y extrajo un documento encuadernado en piel, sustancialmente distinto al que Arthur custodiaba en su maletín. Lo desplegó sobre la superficie pulida con un impacto seco que quebró la estática de la sala.

  • Ese constituye mi pliego de condiciones real. Olvídate de cláusulas domésticas de esposa trofeo o comparecencias obligatorias en galas benéficas. Estipula una fusión irrevocable de activos y una vinculación personal punitiva. Si estampas tu firma pasas a integrarte a mi patrimonio en el orden profesional, legal y privado. Si desistes, mañana a primera hora Hilary recibirá su anillo de compromiso y yo incorporaré una consorte dócil a mis balances.




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