Entré Los Escombros Del Imperio

CAPITULO 6

LA MECÁNICA DE LA RENDICIÓN

El silencio imperante en la Torre Storm no constituía el vacío estéril que Kimberly había proyectado en sus estimaciones, no era la quietud inerte de una fosa común sino la pausa presurizada de una orquesta sinfónica un milisegundo antes de ejecutar la primera nota. Al ceder el nudo de su vestido, ella anticipó el tirón físico, la brusquedad predecible del operador que acababa de validar una adquisición hostil. Aguardó que él reclamara su activo con la misma fría eficiencia matemática con la que fagocitaba corporaciones en la b⁵⁵olsa de valores.

Sin embargo, Dante Storm no operaba bajo parámetros previsibles.

Él no permitió que el tejido esmeralda se deslizara hacia el suelo. En su lugar, mantuvo las yemas de sus dedos fijos en la base de la nuca de Kimberly, sosteniendo la seda contra su anatomía con una delicadeza técnica que resultó casi dolorosa. La proximidad de su respiración sobre la epidermis desnudada de sus hombros constituía una inducción eléctrica constante.

  • ¿Qué contingencia aguardas con tanta rigidez, Kimberly? - murmuró él. Su voz no poseía el estruendo que ella había diseñado para su defensa sino la frecuencia de un susurro aterciopelado, una confidencia táctica - Tus fibras musculares registran tal nivel de contracción que puedo percibir la aleación de acero bajo tu piel. ¿Constituye esto tu proyección mental? ¿El lobo ejecutando el zarpazo sobre la presa acorralada?

Kimberly contuvo la respiración, detestando la lucidez con la que su propio sistema nervioso traicionaba su estrategia de contención. Se había trasladado a ese espacio armada para un conflicto de voluntades, para una fricción física que pretendía utilizar como combustible para mantener a flote su hostilidadero pero la desconcertante parsimonia de Dante la estaba desmantelando de forma sistemática. Resultaba sumamente complejo combatir contra una marea líquida, era inviable asestar un golpe crítico contra un elemento que declinaba la tosquedad.

  • El marco contractual ya fue rubricado, Dante - replicó ella, forzando un tono imperioso que carecía de respaldo biológico - Las cláusulas de ejecución son explícitas. No requieres dilatar la transacción con dinámicas periféricas. Ejecuta la adquisición para la cual te abrí el perímetro.

Dante emitió una vibración ronca, un esbozo de risa que impactó directamente en el esternón de Kimberly debido a la nula distancia que los separaba. Con una lentitud exasperante, retiró las manos de su cuello y ejecutó un paso en retirada, coaccionándola a presionar el tejido verde contra su propio pecho si pretendía evitar que la gravedad la expusiera por completo.

  • Ese constituye tu primer error de auditoría, mi pequeño desastre tectónico - sentenció él, rodeando su posición con la cadencia de un tasador inspeccionando una pieza de valor incalculable - Asumes que porque el pliego de condiciones es legalmente vinculante, mi interés se reduce a un plano puramente transaccional pero yo no incorporo a mis balances ningún activo que no tenga la firme intención de desmantelar y disfrutar bajo mis propios códigos. No albergo la menor disposición de operar bajo tus frecuencias de urgencia y autodefensa.

El hombre avanzó hacia el imponente ventanal, dándole la espalda. Aquel ademán representaba una bofetada de control absoluto, le estaba exponiendo su flanco más vulnerable de forma deliberada, demostrándole que no la catalogaba como una amenaza física, sino como un enigma sustancialmente más complejo que requería un minucioso juego de los sentidos.

La observó en silencio por un largo rato y luego se sirvio dos dedos de whisky y para ella descorchó un vino tinto y anres de tomar ambas bebidas ejecutó una señal con la mano, indicándole que lo secundara hacia un cuadrante del ático que había permanecido oculto tras los paneles de hormigón, un jardín de invierno suspendido en el vacío arquitectónico de la torre, confinado por láminas de cristal estructural. En ese espacio, la atmósfera no portaba la estela del mobiliario de oficina ni del cuero premium, estaba saturada de jazmín de floración nocturna y tierra húmeda. Era una anomalía botánica y orgánica en mitad de un desierto de hormigón armado.

  • Mencionaste que Hilary experimentaba una fijación con los entornos botánicos - expuso Dante, adoptando una frecuencia conversacional, desprovista de aristas - Proyectaste la hipótesis de que mi presencia la marchitaría de forma irreversible. Contempla esto.

Kimberly inspeccionó las especies exóticas, dispuestas bajo un régimen de climatización y poda de una precisión obsesiva, comprendió en ese milisegundo la psicología profunda del magnate Dante no requería una consorte sumisa para destruirla, requería una estructura hermosa para preservarla bajo una campana de vacío, perfecta, estática e inalterable.

  • Ella se habría transformado en una extensión de esta colección - susurró Kimberly, experimentando una punzada de alivio genuino por el destino de su hermana - Una pieza ornamental en tu vitrina de exhibición.
  • Con precisión absoluta. Pero tú… - Dante recortó el espacio remanente, deteniéndose a una distancia crítica que permitía que la radiación térmica de sus cuerpos se amalgamara sin establecer un contacto directo - Tú no posees la genética de una planta de invernadero. Eres una falla geológica activa, Kimberly. Eres el tipo de movimiento de placas necesario para fracturar el suelo estéril y rediseñar por completo la geografía de este imperio y no poseo la menor intención de confinarte en una vitrina. Voy a permitir que liberes toda esa energía acumulada, pero te garantizo que lo ejecutarás bajo mi propia velocidad sísmica.

Él extendió la mano diestra, pero su objetivo no fue la superficie de su piel. Sus dedos localizaron el tallo de la copa de vino que el había relegado a la periferia.

  • Bebe - le ordenó con una suavidad imperativa.




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