Entré Los Escombros Del Imperio

CAPITULO 37

LA GEOMETRÍA DE LO INESPERADO

Nueva York de noche no es una ciudad, es una red eléctrica que late con una urgencia que Hilary Miller nunca había experimentado fuera de los límites de un invernadero o de una pantalla. Mientras el ascensor de la Torre Storm descendía, ella sentía que la presión en sus oídos era el preludio de un mundo que ya no tenía muros.

A su lado, Marcus permanecía impecable. Su traje oscuro no tenía una sola arruga y su rostro mantenía esa neutralidad profesional que lo hacía parecer más una extensión del edificio que un ser humano. Kimberly le había confiado una misión, enseñarle a Hilary la libertad pero Marcus, un hombre que vivía de cláusulas y estrategias, no estaba seguro de cómo se enseñaba algo que no se podía cuantificar.

Al salir a la calle, el ruido de la Quinta Avenida golpeó a Hilary como una ola física. Se encogió instintivamente, buscando la protección de la pared de cristal.

  • Es un poco abrumador al principio - dijo Marcus, su voz cortando el estruendo con una calma sorprendente - Pero la ventaja de esta ciudad es que nadie te mira lo suficiente como para juzgarte. Aquí, ser una Thorne es solo un detalle estadístico

Hilary lo miró de reojo.

  • ¿Incluso hoy? Papá dice que nuestro nombre es nuestra moneda de presentación
  • Tu padre hablaba de una moneda que acaba de ser devaluada a cero, Hilary - Marcus le ofreció el brazo con una caballerosidad que no era forzada, sino protocolaria - Hoy, tu nombre es solo tuyo. Vamos. Central Park nos espera.

Caminaron hacia el norte. Hilary observaba a la gente, parejas riendo, artistas callejeros, el caos de los taxis amarillos. Para ella, todo era un bombardeo sensorial. Marcus, por el contrario, caminaba con la mirada puesta en el horizonte, analizando el entorno con la eficiencia de un guardaespaldas.

La tensión entre ellos empezó a manifestarse en el silencio.l, Hilary era todo emoción contenida y asombro. Marcus era lógica y control.

  • ¿Siempre eres así? - preguntó ella de repente, mientras cruzaban hacia el parque.
  • ¿Así cómo? - respondió él, sin alterar el paso.
  • Tan... eficiente, tan vacío de ruido. Kimberly dice que eres el mejor porque no dejas que los sentimientos ensucien el trabajo pero estamos en un paseo, Marcus. No hay contratos que firmar aquí.

Marcus se detuvo frente a la entrada de The Pond. La luz de la luna se reflejaba en el agua, rodeada por el perfil de los rascacielos. Se giró hacia ella y por primera vez, Hilary vio una chispa de algo humano en sus ojos oscuros.

  • En mi mundo, Hilary, el ruido es peligroso. El ruido es lo que hace que la gente tome decisiones estúpidas, como la que tomó tu padre esta noche. Mi trabajo es mantener el silencio para que Dante y Kimberly puedan operar.
  • ¿Y quién mantiene el silencio para ti? - desafió ella, acercándose un poco más.

La pregunta flotó en el aire, cargada de una curiosidad que Marcus no supo cómo procesar de inmediato. Había una tensión extraña en el aire, una fricción entre la madurez cínica de él y la pureza recién liberada de ella.

Decidieron sentarse en un banco cerca del puente Gapstow, Hilary se quitó los zapatos tal como Kimberly había hecho en el ático, y dejó que sus pies tocaran la hierba fresca. Marcus observó el gesto con una mezcla de desaprobación profesional y una extraña fascinación.

  • No deberías hacer eso - advirtió él - Hay cristales, suciedad...
  • Hay vida, Marcus. Algo que no está sellado al vacío - ella lo miró fijamente - Kimberly se casó con un monstruo para salvarme y tú eres la mano derecha de ese monstruo. ¿Te gusta lo que haces? ¿Te gusta ayudar a destruir familias?

Marcus sintió un aguijonazo de irritación. La franqueza de Hilary era un ataque frontal a su arquitectura mental.

  • Yo no destruyo familias, Hilary. Yo gestiono transiciones. Tu familia se destruyó a sí misma mucho antes de que Storm Corp. apareciera. Yo solo me aseguro de que los escombros no golpeen a la gente inocente... como tú.
  • No soy inocente. Soy una Thorne, llevo el desastre en la sangre, aunque Kimberly intente filtrarlo - ella se inclinó hacia él, y la fragancia a jazmín de su piel chocó contra el aroma a cuero y colonia cara de él - Me miras y ves a una niña que necesita un guía pero tal vez sea yo la que te está viendo a ti como alguien que necesita recordar cómo se siente el mundo fuera de un archivo PDF.

La tensión entre ambos escaló, no era una tensión romántica convencional, era un enfrentamiento de filosofías, Marcus se sintió repentinamente expuesto bajo la mirada de la joven que se suponía que debía "cuidar". La vulnerabilidad de Hilary era, paradójicamente, su mayor arma.

Un grupo de músicos empezó a tocar un jazz suave a lo lejos. El ambiente en el parque se volvió más íntimo, más denso. Marcus suspiró, aflojándose el nudo de la corbata por primera vez en años frente a un cliente o lo que fuera que Hilary era ahora.

  • Tienes razón - admitió él, su voz bajando un tono - A veces el silencio es demasiado pesado pero en esta ciudad, si dejas de correr, el asfalto te devora. Kimberly te ha dado la libertad, Hilary. No la desperdicies intentando entender a hombres como yo.
  • No intento entenderte, Marcus. Solo intento saber si debajo de ese traje hay alguien con quien valga la pena pasear.

Él sonrió, una sonrisa auténtica que transformó su rostro, haciéndolo parecer mucho más joven y menos letal.

  • Supongo que tendremos que seguir caminando para descubrirlo.

Continuaron el paseo, pero la dinámica había cambiado. Ya no era el protector y la protegida, eran dos extraños en una ciudad inmensa, compartiendo un silencio que por primera vez, no se sentía como una obligación profesional. La tensión seguía ahí, latente, una promesa de que el mundo de los Storm y los Thorne todavía tenía muchas capas que pelar.




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