A LAS VÍCTIMAS, LOS SOBREVIVIENTES Y LOS QUE TODAVÍA NOS FALTAN.
En memoria de los miles de venezolanos fallecidos en la tragedia del 24 de junio, cuya ausencia es un dolor que hoy compartimos como nación.
A los que resistieron y hoy reconstruyen sus vidas desde el destierro, el hogar herido y el alma rota. Y para los desaparecidos que permanecen suspendidos en el recuerdo, en las oraciones y en los rezos de un país entero.
Su historia no quedó atrapada bajo el concreto vive y vivirá siempre en nuestra memoria y en cada paso hacia el mañana.
Hoy, con el corazón roto y las emociones deshechas, sigo de pie, porque aunque los míos están bien, los míos no lo están. Me siento orgullosa de la tierra que me vio nacer pero más orgullosa aún de mis hermanos venezolanos, de su fuerza y de su resiliencia.
Y agradecida con el mundo, con los hermanos de otros países que la vida nos regaló cuando la tierra tembló, por ser amigos y por todo el apoyo recibido, por sus palabras de aliento y la sonrisa que nos dieron.
¡¡¡GRACIAS!!!