CAPITULO 43
LA GEOMETRÍA DEL PACTO
Faltaban cuarenta y ocho horas para la firma del acta civil y el despacho de Kimberly se había transformado en el centro de mando de una operación logística impecable. Sobre la mesa de cristal no había muestras de flores tradicionales ni catálogos de banquetes pomposos. En su lugar, se extendían planos arquitectónicos de la terraza de la Torre Storm, un cronograma impreso minuto a minuto y tres copias encuadernadas en cuero del acuerdo prenupcial modificado que Marcus había terminado de redactar esa misma madrugada.
Kimberly, vistiendo unos pantalones de sastre negros y una blusa de seda blanca con las mangas remangadas hasta los codos, revisaba una lista en su tableta. Hilary estaba sentada frente a ella, tachando nombres en un panel digital que mostraba la distribución de los asientos.
- La lista de invitados del consejo ya está cerrada - dijo Hilary, dejando el bolígrafo digital sobre la mesa - Viloria intentó meter a dos de sus analistas principales a última hora pero le recordé que la capacidad de la terraza está estrictamente limitada por razones de seguridad. No insistió.
- Hiciste bien, Hil - respondió Kimberly sin levantar la vista de su pantalla - Esto no es una fiesta de beneficencia ni una gala de Wall Street. Es una consolidación de activos. Los únicos que entran a ese espacio son las personas con derecho a voto en la junta o con firmas autorizadas en el fideicomiso.
Dante entró al despacho en ese momento, sosteniendo una carpeta de documentos legales. Se había quitado la chaqueta del traje y llevaba el cuello de la camisa desabrochado. Se detuvo detrás de la silla de Kimberly, apoyando una mano en su hombro. El contacto físico inmediato disipó parte de la rigidez técnica de la habitación.
- Marcus acaba de recibir la confirmación del juez de la Corte Suprema del Estado - anunció Dante, dejando la carpeta sobre la mesa - Estará aquí a las seis en punto del viernes. La lectura del acta civil tomará exactamente doce minutos, tal como lo planeamos.
- ¿Y el equipo de seguridad perimetral? -preguntó Kimberly, girándose un poco para mirarlo a los ojos.
- Ya bloqueó el espacio aéreo de la torre para drones de la prensa desde las cuatro de la tarde - respondió Dante con esa calma absoluta que solía usar para manejar las crisis financieras - Habrá dos filtros de autenticación biométrica en el vestíbulo del piso n? veinticinco. Nadie sube al ático sin que su huella coincida con el registro de la invitación digital. El riesgo de filtraciones es cero.
Hilary soltó una pequeña risa, apoyando la barbilla en su mano mientras los observaba.
- Ustedes dos son increíbles - comentó Hilary - Están planeando su boda como si fuera la toma hostil de un banco internacional. ¿Nadie va a hablar de la cena o del brindis?
- La cena ya está coordinada con el servicio privado del hotel Aman - dijo Kimberly, regresando su atención a los planos - Menú minimalista, cuatro tiempos, tiempos de servicio controlados. No quiero interrupciones largas entre los platos. Marcus y tú tienen tres minutos asignados para el brindis antes de que abramos la sesión de firmas del nuevo protocolo del consejo.
- Vaya, gracias por los tres minutos - bromeó Hilary, aunque su tono se volvió más serio al mirar a su hermana - Kim... ¿has vuelto a saber algo de los abogados de papá?
El ambiente en el despacho experimentó una sutil caída de presión, Dante tensó imperceptiblemente la mano que tenía sobre el hombro de Kimberly.
- Llamaron a Marcus esta mañana - intervino Dante antes de que Kimberly pudiera responder - Intentaron plantear una tu impugnación de urgencia al proceso de emancipación, Hilary. Alegando coacción financiera por nuestra parte, querían usar el ruido de la demanda para presionar una orden de restricción sobre la firma del viernes.
Kimberly dejó la tableta sobre la mesa con un golpe seco. Sus ojos de obsidiana brillaron con esa gélida fijeza que solía preceder a sus golpes más certeros.
- ¿Y qué les respondió Marcus? - preguntó Kimberly, manteniendo la voz baja y controlada.
- Les recordó que la orden de emancipación fue ratificada por un juez de familia con pruebas de malversación de fondos públicos - explicó Dante - Si presentan la demanda, Marcus liberará el resto de las auditorías de Ginebra directamente al fiscal del distrito antes del almuerzo de mañana. Retiraron la moción en menos de diez minutos. Arthur ya no tiene dientes para morder, Kimberly. Solo está intentando arañar las paredes desde el foso.
Kimberly exhaló un suspiro pausado, asimilando la información. Se pasó una mano por el cabello y miró a su hermana menor, cuya expresión reflejaba el alivio de saber que el suelo bajo sus pies seguía siendo firme.
- El pasado siempre intenta buscar una grieta por la cual filtrarse - dijo Kimberly, extendiendo la mano sobre la mesa para tocar la de Hilary - Pero esta estructura ya no tiene fisuras, Hil. El viernes cerramos el mapa de forma definitiva.
Hilary asintió, tomando las carpetas de los diagramas de asientos y poniéndose de pie de forma deliberada.
- Voy a llevarle estos cambios de última hora a Marcus para que los integre en el sistema de acceso biométrico - dijo la joven - Los dejo para que revisen los detalles del prenupcial a solas. Sé que odian tener testigos cuando discuten las cláusulas de propiedad intelectual.
Cuando las puertas del despacho se cerraron tras Hilary, el silencio regresó a la estancia. Dante caminó hacia el frente del escritorio, tomó el documento encuadernado en cuero y se lo extendió a Kimberly.
- Esta es la versión final con las modificaciones que sugeriste - dijo Dante, observándola con una mezcla de respeto y esa posesión salvaje que siempre manejaban en la intimidad - Tu participación en Storm Corp. queda fijada en el cuarenta y nueve por ciento, con control absoluto sobre las decisiones operativas de Katrina Holdings. Ya no hay cláusulas de rescisión por separación material. Si esta estructura se rompe, nos hundimos los dos.