Era Aurora

C20: La Historia Sin Fin

Año 740 d.A.
Se cumplían mil años desde que Eunice fundó el Proyecto Semilla. En todos los mundos habitados no hubo desfiles militares ni estatuas gigantescas. En su lugar, se abrieron todos los archivos históricos: cualquiera podía leerlos, comentarlos, debatirlos, añadir sus propias reflexiones. No había una única versión oficial: había miles de voces, miles de interpretaciones, todas respetadas.
En el centro del antiguo Refugio del Alba, ahora convertido en un espacio de encuentro, se colocó una nueva inscripción en piedra:
“No hay una sola verdad sobre el pasado.
Hay lo que pasó, y hay lo que nosotros entendemos de ello.
Lo que no cambia es nuestra obligación:
No juzgar a nadie por lo que es al nacer,
Dar a cada uno la oportunidad de elegir quién quiere ser,
Y nunca creer que ya hemos terminado de aprender.”
Veyra, ya mayor, observaba a un grupo de niños y niñas mirar las proyecciones antiguas. Uno de ellos señaló la imagen de Eunice:
—¿Fue una heroína?
Otro respondió:
—Fue una persona muy valiente. Y también se equivocó mucho.
Una tercera añadió:
—Entonces nosotros también podemos ser valientes, aunque nos equivoquemos.
Y así, después de mil años, la historia de la Era Aurora dejó de ser un relato cerrado para convertirse en una pregunta abierta, que cada generación respondería a su manera, construyendo un futuro que nadie podía predecir, pero que todos podían ayudar a imaginar.




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