Felix
El sonido de las cuchillas sobre el hielo ya empezaba a sentirse familiar a pesar de ser mi segundo día aquí.
Llegué a Lucky Snow quince minutos antes porque, 1. Quería verme profesional y 2. Porque todavía me emocionaba entrar aquí.
Estoy ridículamente emocionado.
Las puertas automáticas se abrieron frente a mí y apenas di dos pasos dentro del edificio cuando escuché:
–¡Patines de Spiderman!
La chica que se encuentra detrás del escritorio en recepción me señaló con una sonrisa divertida y yo dirigí mi atención a los patines colgados en mi hombro.
–¿Eso ya es mi personalidad pública?– sonrio de lado.
–Definitivamente– asiente con diversión cuando me acerco a ella.
–Pude haber sido “patinador misterioso”– entrecierro los ojos intentando darle secretismo a ese posible apodo.
–No con esos patines– vuelve a reir.
Esa respuesta era… completamente justa.
Me alejo del escritorio, despidiendome con una mano en dirección a ella y mientras avanzaba por el pasillo escuché murmullos de las personas a mi alrededor.
“Ese el chico nuevo de Alina Quin”
“El del video”
“Se ven lindos juntos”
Lindos…
Vale, mi cerebro decidió ignorar completamente esa palabra por razones de salud mental… pero un pequeño eco perduró hasta que llegué a los vestidores.
⛸️⛸️⛸️
Cuando llegué a la pista, Alina ya estaba calentando en ella.
Claro que ya estaba aquí, ella probablemente nació en el hielo.
Llevaba el cabello recogido en un moño apretado, junto a una sudadera blanca enorme sobre la ropa de entrenamiento; estaba girando lentamente sobre una cuchilla mientras ajustada el equilibrio con una precisión absurda.
Y aunque ya la había visto patinar antes… seguía siendo difícil apartar la mirada de ella.
–Llegas temprano– eso me saca del trance –Tú llegas tarde normalmente.
–Eso fue un ataque personal– finjo indignación con una mano sobre mi pecho.
–Fue una observación objetiva– su mirada oscura me observa con cuidado, pero casi puedo notar el fantasma de una sonrisa en sus labios.
Sonreí en consecuencia.
Ella no parecía molesta por eso y para mi, ya contaba como progreso después del karaoke de ayer.
–Bien– la voz del entrenador Ariel resonó desde el costado de la pista– Hoy trabajaremos lifts y sincronización.
Esta vez traía una chamarra oscura, lo cual le daba una apariencia mucho más cansada de la que esperaría de un hombre que es reconocido por su excelente entrenamiento.
Pero no juzgaré antes de empezar, me provoca curiosidad como será esto.
–Y Felix…– levanté una mano, como un reflejo de mis dias escolares.
–Si, entrenador.
–Nada de improvisar– levanta una ceja en mi dirección.
–Eso suena discriminatorio– frunzo el ceño.
–Eso suena necesario– dijo Alina inmediatamente.
Ok, esta vez si la miré ofendido, pero ella mantenia su atención al entrenador Ariel.
–Tú tambien me hieres.
–Todavía no empezamos.
Y honestamente… debí tomar eso como una advertencia.
Las primeras secuencias salieron sorprendentemente bien.
Demasiado.
Uno, dos, tres…
Entrabamos en el mismo ritmo, con el mismo impulso y velocidad, eso era raro porque técnicamente todavía estábamos conociéndonos.
Pero en el hielo… parecia que nuestros cuerpos se entendían mucho antes que nuestras cabezas.
–Otra vez– ordenó el entrenador.
Así que repetimos.
La mano de Alina rozó la mía durante un giro e instintivamente ajusté el movimiento para acompañar mejor el impulso.
Ella respondió inmediatamente, natural, como si lo hubiera esperado.
El entrenador Ariel se encontraba en nuestro campo de visión así que fue imposible no notar como levantó una ceja ante nuestro movimiento… y eso arruinó todo.
Porque en la siguiente secuencia cometí el error de sentir demasiado la música, pero en mi defensa, poner Sunflower de Post Malone y Swae Lee, defintivamente merecía un cambio de ritmo.
La melodía subió provocando que mi cuerpo reaccionara primero que mi mente, cambié el paso apenas un poco, pero fue suficiente.
Alina perdió el conteo y casi chocamos.
–¡¿Qué fue eso?!– espetó frenando bruscamente frente a mí.
–¡La música cambió!
–¡La coregrafía no!
–¡Pero el momento pedía otra entrada!