Errores Sobre Hielo

Capitulo 10 "Coreografia inicial"

Felix

Han pasado exactamente diecisiete días desde que me convertí en compañero de Alina Quin.

Si, los conté.

No, no piendo admitir lo preocupante que eso suena.

La realidad del patinaje profesional es muy distinta a mis rutinas en las pistas de los centros comerciales donde solía practicar.

Es… muchísimo más brutal.

Mis mañanas empezaban antes del amanecer: entrenamiento físico, resistencia, coreografía, técnica, flexibilidad y más hielo.

Siempre más hielo.

Había días donde mis piernas temblaban tanto al llegar al departamento, que subir las escaleras se sentía como una misión suicida y aun así… me encantaba.

Lucky Snow seguía pareciéndome irreal.

A veces todavía esperaba despertar una mañana y descubrir que todo había sido una fantasía provocada por exceso de cafeína mezclada con mi obsesión por el patinaje artístico.

Pero no.

Seguía ahí.

Entrenaba con Alina.

Seguía sobreviviendo milagrosamente.

Bueno… mas o menos sobreviviendo.

–Tus brazos están abajo otra vez.

La voz de Alina atravesó la pista y suspiré dramáticamente mientras corregía mi postura.

–Creo que estás destruyendo lentamente mi espíritu.

–Tu espíritu tiene mala alineación.

–Eso fue innecesariamente cruel.

Ella ni siquiera levantó la vista de la libreta donde anotaba los conteos, era pequeña y de un rosa muy suave, casi a juego con la liga que sujetaba su cabello oscuro en una coleta alta.

–Y aun así correcto.

Si… eso también seguía pasando.

Los roces entre nosotros no desaparecieron en estos diecisiete días, solo evolucionaron.

Ahora discutíamos sobre: conteos, entradas, velocidad, música y si mi definición de “movimiento fluido” era técnicamente legal.

Honestamente… empezaba a gustarme.

Las discusiones, claro.

Porque por debajo de todas ellas, nosotros funcionábamos ridículamente bien.

El entrenador Ariel lo decía tanto que ya empezaba a sonar aterrador:

“La conexión no puede fingirse”

“Ustedes reaccionan naturalmente”

“Eso no se enseña”

Cada vez que decía eso, Alina parecía querer lanzarse contra una pared y yo intentaba no pensar demasiado en el hecho de que él tenía razón.

Ahora solo trabajaba en la cafetería los fines de semana, Isaac suele mandarme mensajes todas las tardes para contarme lo que sucedió en su turno… no pensé extrañar esos días tan pronto.

Lucky Snow prácticamente nos consumía vivos entre semana, pero no me importaba, porque cada día en el hielo con Alina se sentía distinto, como si poco a poco estuviéramos aprendiendo un idioma secreto que solo existía entre cuchillas y música.

Aunque… el programa actual estaba intentando destruirme mentalmente.

–Esto parece un examen de matemáticas.

Mi voz resonó por toda la pista mientras el entrenador Ariel reproducía la música otra vez, Young and Beautiful de Lana Del Rey fue la canción ganadora.

Alina suspiró cansada desde el centro del hielo.

–Felix…

–No, en serio, esto tiene demasiados números– me acerqué a ella y señalé la hoja de conteos– Mira esto... Ocho tiempos, giro interno, transición, elevación, entrada cruzada… ¿Quién diseñó esta tortura?

–Tú literalmente aceptaste competir– me mira de reojo.

–No sabía que venía con álgebra.

Alina cierra los ojos con frustración y el entrenador Ariel ignoró completamente mi sufrimiento.

–La competencia preliminar es en tres semanas– se cruza de brazos– Necesitan mostrarse antes de Snow Price si queremos cambiar la narrativa pública.

Snow Price es la competencia en la que Alina estaba inscrita con Leo Vera, pero yo entré momentaneamente para ocupar su lugar despues de que… renunciara.

Y la narrativa pública de “patinadora insoportable y chico random del video viral” nos ha dado bastante atención… así que todos nos sentimos presionados.

La pequeña competencia no era realmente importante a nivel profesional, pero sí para nosotros, porque sería la primera vez que el público nos vería juntos oficialmente.

Y tanto Alina como el entrenador… querían perfección.

El problema es que el programa… es demasiado perfecto.

Todo estaba contado al segundo, cada respiración, brazo e incluso mirada, era rigidez pura.

No se siente como nosotros.

La música comenzó otra vez asi que ambos entramos a posición, Alina frente a mí… seria, concentrada y hermosa.




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