Errores Sobre Hielo

Capitulo 12 "Primer momento de cercanía"

Alina

La noticia del veto de Isaac llegó en menos de doce horas después y honestamente, lo primero que pensé fue que Leo es un cobarde.

Ariel nos mandó a llamar apenas llegamos a Lucky Snow.

La pista todavía estaba medio vacía y el eco de las cuchillas resonaba suave contra el hielo recién arreglado.

Felix estaba inquieto desde que entramos, demasiado, podía notarlo en cómo tensaba la mandíbula, el movimiento constante de sus manos sobre la tela azul de su sudadera y en que no dejaba de mirarme discretamente para comprobar que estaba bien.

Y aunque intentaba ocultarlo con una sonrisa, sabía que seguía furioso por lo de ayer.

–Isaac no podrá entrar al edificio por un tiempo– dijo Ariel, completamente serio– Leo presentó una queja formal.

–¿Habla en serio?– Felix soltó una risa seca e incrédula.

–Felix…

–¡Él besó a Alina sin permiso!

El silencio que nos rodeaba era denso, más porque Ariel no reaccionó sorprendido ni confundido, sino que parecía… él sabía todo y lucía furioso por ello.

Sus hombros se tensaron apenas, muy poco, pero lo suficiente para que pudiera notarlo.

–Lo sé.

La manera en que pronunció ese par de palabras fue tal que incluso Felix se quedó callado por un segundo.

Ariel respiró profundo antes de mirarlo directamente.

–Ve a calentar primero– Felix abrió la boca, claramente para discutir– Ahora.

Esta vez el tono que empleó fue más duro, no como un entrenador, sino como un adulto que intenta evitar que otro chico haga algo estúpido por enojo.

Felix apretó la mandíbula antes de mirarme rápidamentte y esa mirada…

Dios.

Parecía que necesitaba comprobar que seguía bien antes de alejarse.

Cuando finalmente se fue en dirección a la pista, Ariel permaneció apoyado contra la barandilla varios segundos, en silencio… pensando. Después giró lentamente hacia mí y por primera vez desde que me reclutó, no parecía mi entrenador, sino alguien realmente preocupado.

–Cuéntame exactamente qué pasó.

Su voz salió mucho más suave de lo normal y eso me golpeó en lo profundo de mí.

Le conté todo. La discusión, las palabras de Leo, cómo me sujetó del brazo y que intenté apartarme, finalmente... sobre el beso.

Mientras hablaba, Ariel no me interrumpió ni una sola vez, pero conforme avanzaba en la historia su expresión iba cambiando.

Sus brazos se cruzaron lentamente sobre el pecho, la mandíbula se le endureció y cuando mencioné que Leo me sostuvo del brazo… sus ojos verdes se oscurecieron de una forma que me hizo entender inmediatamente que estaba conteniendo el enojo.

Nunca lo había visto así conmigo. Ariel siempre había sido exigente, perfeccionista a veces, duro en el entrenamiento e insoportablemente estricto, pero ahora… luce como alguien intentando controlar el impulso de ir personalmente a estrangular a Leo.

Cuando terminé de hablar, Ariel soltó aire lentamente y se pasó una mano por el rostro, parece… cansado.

–Ese idiota…– murmuró apenas.

Vale, creo que jamas había escuchado a Ariel insultar a alguien, fue entonces que levantó la vista en mi dirección de nuevo.

Su mirada era más atenta e incluso suave.

–¿Te hizo daño?

Mi garganta se cerró apenas con esa pregunta, porque esperaba que preguntara cosas como “¿Qué dirá la prensa?” “¿Cómo afectará esto a Lucky Snow?” “¿Y la competencia?”

Pero en vez de eso, él preguntó por mí… solo por mí.

–No–mi voz salió más baja de lo normal– Solo… me sorprendió.

Ariel cerró los ojos un segundo y juro que parecía aliviado con mi respuesta.

Después se enderezó un poco y algo cambió en su postura, como si hubiera tomado una decisión silenciosa en tan solo unos segundos.

–No volverá a acercarse a ti solo– lo dijo tranquilo, pero del tipo que augura peligro– Y si vuelve a hacer algo así…– sus ojos se encontraron con los míos, firmes y atentos– Me lo dirás inmediatamente.

No supe cómo reaccionar a eso porque… ¿Desde cuándo alguien estaba tan pendiente de mí?

Mis padres se divorciaron cuando era demasiado pequeña como para recordar ser una familia completa, despues de eso, mamá empezó otra vida lejos de nosotros y aunque no desapareció de golpe, fue peor, porque simplemente dejó de quedarse.

Papá trabajaba demasiado para compensar todo lo demás y Adam… él fue mi persona favorita hasta que crecimos, justo cuando el hielo comenzó a separarnos en vez de unirnos.

Así que eventualmente aprendí a resolver todo sola, no esperar demasiado de nadie y a no necesitar demasiado cariño porque las personas siempre encontraban algo más importante.

Pero ahora…

Noah me llamaba casi todas las noches aunque su trabajo de barista la tumbara en cuanto llegaba a su cama.




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