Alina
Noah apareció frente a la puerta de mi departamento un jueves a las siete de la mañana con una maleta naranja, un café gigante y una sonrisa demasiado despierta para esa hora.
–Sorpresa.
Me quedé congelada en la puerta por varios segundos, porque no esperaba verla, nadie me visitaba realmente –solo Felix– y, tambien, porque mi departamento se había acostumbrado demasiado al silencio.
Noah ladeó la cabeza un poco, su cabello chocolate caia por sus hombros y dejaba al descubierto un arete naranja con forma de flor.
–¿Vas a dejarme aquí parada o necesitas cinco minutos para procesas emociones?
Y eso… eso terminó de romper algo dentro de mí.
Sin pensarlo la abracé, sentí cómo se quedaba quieta apenas un segundo antes de rodearme fuerte con los brazos.
Huele a vainilla.
–Oh– murmuró divertida– Definitivamente algo pasó.
La ignoré enterrando el rostro en su hombro un instante más y odié un poco el alivio tan inmediato que sentí al tenerla ahí.
Porque Noah siempre había sido eso para mí: hogar.
Cuando éramos pequeñas, ella era la única persona –aparte de Adam– capaz de seguirme el ritmo sin cansarse de mí. Ella no me veía intensa o dificil, para Noah yo solo era Alina y eso se sentía demasiado importante.
–Ok, ahora sí me estás asustando– dijo cuando finalmente nos separamos– ¿Quién eres y qué hiciste con mi prima emocionalmene inaccesible?
Rodé los ojos inmediatamente y ese gesto pareció tranquilizarla.
Entró al departamento como si viviera ahí desde siempre, mientras yo seguía intentando procesar que realmente estaba en Toronto.
–¿Qué haces aquí?
–Vine a salvarte de ti misma– dejó la maleta junto al sofá– Además, Serena prácticamente me aventó al aeropuerto.
–¿Serena?– fruncí el ceño.
–Dijo y cito: “Tu prima necesita contacto humano antes de convertirse oficialmente en villana de Disney.”
No pude evitar soltar una risa pequeña, me sorprende un poco que esta visita fuera idea de Serena ya que casi no hemos convivido las veces que visito a Noah, pero internamente le agradezco.
Noah me señaló como si acabara de descubrir vida extraterrestre.
–¡Ahí está! ¡La capacidad de sentir alegría!– su pequeño lunar sobre el labio casi desaparece de la sonrisa tan ancha que se le ha dibujado.
–No exageres– me recargué contra la pared.
–No, espera…– entrecerró los ojos lentamente, un gesto que resulta peligroso en ella– Te ves diferente.
–No me veo diferente– pero mi cuerpo se tensó.
–Si te ves diferente– se acercó a mí con dramatismo absurdo– Menos deprimente.
–Eso no es una descripción válida– su rostro está demasiado cerca del mío, buscando o intentando reconocer algo.
–¿Y quién es Felix?
Casi dejo caer el vaso de café que Noah trajo y ella sonrió lentamente, victoriosa por dar en el clavo.
–Oh Dios mío– sus uñas están pintadas de un amarillo chillón y es imposible no notarlo cuando me toma de los hombros con fuerza.
–No empieces– cierro los ojos.
–¡TE GUSTA ALGUIEN!
–No me gusta nadie– niego.
–Alina Quin– abro un ojo en su dirección, ella me apunta como un fiscal en juicio– Te conozco desde que intentaste cortarte el fleco sola a los nueve años porque querías parecerte a una princesa rebelde.
–Ese tema está muerto– replico indignada.
–Y sé perfectamente cuándo alguien te importa– me giré hacia la cocina intentando ignorarla, fue un error, porque Noah me siguió– Ademas internet existe, los videos se hicieron virales hasta en mi trabajo.
Ah.
Claro.
Te maldigo internet y todas tus tontas redes sociales que no hacen más que arruinarme la vida de una u otra forma.
–Y sinceramente…– la miré de reojo, su sonrisa se suavizó con cuidado– Nunca te había visto así con alguien.
–¿Así cómo?– me giré hacia ella.
Noah apoyó los codos sobre la barra observándome cuidadosamente. Su chaqueta combina con el color de sus uñas, mientras que los aretes anaranjados se han ocultado por su cabello suelto pero aparecen de vez en cuando al igual que el brillo travieso en los ojos que compartimos.
–Más tranquila– mi garganta se tensó apenas– En los videos no pareces actuar, solo… eres feliz.
Eso me golpeó más fuerte de lo que esperaba, porque Noah me conocía demasiado bien y si ella lo notaba… entonces probablemente era verdad.
⛸️⛸️⛸️
Pasamos casi toda la mañana juntas y debo admitir que mi departamento nunca había parecido tan vivo.
Noah hablaba mientras deshacía su maleta sobre mi sofá como si fuera un huracán humano.