Errores Sobre Hielo

Capitulo 15 "Celos inesperados"

Alina

El lunes por la mañana el hielo de Lucky Snow parecía más duro de lo normal… o tal vez solo era mi humor.

Después de la confesión del viernes con Noah, pasé el fin de semana sobreanalizando cada segundo de mi existencia.

Llegué a la conclusión de que mi repentino “bache emocional” se debía al cansancio de la competencia.

Si, eso era.

Cansancio deportivo.

No tenía nada que ver con los ojos avellana de Felix ni con la forma en que mi departamento se había sentido absurdamente vacío cuando Noah regresó al hotel de Serena el domingo por la tarde.

Estaba terminando de estirar cerca de la barandilla cuando una voz aguda y perfectamente impostora resonó en el pasillo, rompiendo la paz del lugar.

–¡No puedo creerlo! ¿Alina? ¿De verdad eres tú?

Me tensé de inmediato.

Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente, una punzada fría recorriéndome la columna; reconocería ese tono falsamente dulce en cualquier parte del mundo.

Giré lentamente.

Cruzando la puerta de la pista, usando un conjunto de entrenamiento azul de diseñador y una sonrisa relucientemente blanca, estaba Sofía Vance.

Fuimos compañeras cuando apenas éramos unas novatas que ni siquiera sabían abrocharse bien los patines.

En ese entonces, yo no sabía cómo manejar la presión del patinaje profesional, ni cómo encajar fuera de Adam o Noah, así que me encerraba en mí misma y practicaba hasta que me sangraban los pies.

Sofía conoció mi faceta más vulnerable y cerrada, pero en lugar de entenderlo, se encargó de esparcir los primeros rumores sobre mi reputación.

Ella es quien me llamó “Reina de Hielo” en los pasillos de la agencia mucho antes de que internet lo hiciera viral… con un clip borroso.

Desde ahí debí de hacer algo al respecto con las redes sociales y quizá se habría evitado lo sucedido con Leo.

–Sofia– mi voz salió tan fría que podría haber congelado el agua de la botella que ella tenía en su mano– ¿Qué haces en Toronto?

–Mi entrenador tuvo que venir de emergencia, así que conseguí un pase de invitada para usar la pista de Lucky Snow durante un par de días y no perder prácticas– dijo, acercándose a mí con pasos ligeros.

Sus ojos verdes recorrieron mi ropa –una sudadera blanca y unos leggins oscuros– con una pizca de condescendencia, como si estar en una agencia en lugar del sector privado –como ella–, fuera una cadena perpetua.

–Escuché que habías vuelto a patinar en parejas. Sinceramente me sorprendió, pensé que después de tu último drama con Leo Vera, te retirarías definitivamente a tu fortaleza de la soledad– el maldito puchero de fingida lastima me tiene a nada de golpearla– Sigues con el mismo rostro amargado de cuando eramos adolescentes.

Apreté los puños contra la tela de mi sudadera y justo cuando iba a soltar una respuesta que probablemente me costaría una multa de la agencia, una figura alta se detuvo a mi lado.

–Buenos días– la voz alegre de Felix interrumpió el ambiente dentro.

Acababa de salir de los casilleros, estaba acomodándose la sudadera azul con telarañas negras alrededor y desprendiendo ese aroma a caramelo que, últimamente, era consciente que de él.

Sofía se quedó callada un segundo.

Su mirada escaneó a Felix de arriba abajo, y juro que pude ver el momento exacto en que sus intenciones cambiaron de rumbo; su postura se volvió más recta, ladeó la cabeza y cambió la sonrisa condescendiente por una llena de dulzura.

Que asco.

–Oh, hola– dijo Sofía al dar un paso hacia Felix, ignorándome por completo– Tú debes ser Felix, he visto los videos que circulan en Tiktok sobre el “Patines de Spiderman”. En persona eres… mucho más alto.

–Si, soy Felix. Un placer– sonrie– ¿Eres amiga de Alina?

–Fuimos compañeras al inicio de nuestras carreras– corrigió Sofia rápidamente, rozando los dedos de Felix con una delicadeza exagerada y tardándose un segundo de más en soltarlo– Aunque Alina siempre ha sido un poco… especial.

¿De cuánto sería la multa aquí? Quizá pueda pagar una… porque valdría la pena.

–Es un milagro que lograras sobrevivir a ella, tienes que contarme tu secreto porque entrenar con la “Reina de Hielo” debe requerir la paciencia de un angel– sonrie de lado– La conozco desde hace años y sé lo imposible que puede ser.

Una punzada extraña, aguda y ardiente, me golpeó directo en el estómago.

No era el enojo habitual por el maldito apodo, estaba acostumbrada a que la gente repitiera las mentiras de Sofia.

Era otra cosa.

Una molestia irracional que se encendió al ver cómo Sofía se inclinaba sutilmente en dirección a Felix, cómo tocaba su propio cabello y cómo es que Felix seguía sonriendo.

Luciendo ridiculamente guapo y completamente ajeno al veneno disfrazado de halago de la chica que arruinó mis inicios.

Espera…¿Guapo?




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