Esclavas

¿Dónde Estoy?

​Estaciona en un lugar con muchos árboles y un zoológico de contacto. Lorena se acerca, toca a un conejo blanco y le da de comer a una cabrita; se toma unas selfies con los animales y luego entra con Carlos, que la esperaba. Se sientan en una mesa situada en una cabaña de madera privada.

​—Dos copas de la mejor champaña... no, mejor traiga una botella —ordena él.

​—No podemos tardar tanto, tenemos que devolver el auto —dice ella.

​—No hay problema, llamaré para avisar que llegaremos tarde.

​Dicho esto, termina de ordenar varios bocadillos y fresas. De inmediato, llega todo lo ordenado, servido por dos meseros atentos. Colocan todo en la mesa y sirven dos copas. Carlos, con un gesto de la mano, los despide; salen rápidamente dejándolos solos.

​Lorena toma su copa y brinda:

​—Por una amistad duradera.

​—Por nosotros —brinda Carlos.

​Toman un sorbo de su copa y voltea su mirada hacia Lorena, que lo mira a su vez.

​—No quiero ser tu amigo, quiero algo más, pero por los momentos lo dejamos hasta allí.

​Ella lo observa y no dice nada. Toman varias copas y bailan unas melodías suaves. Al cabo de una hora:

​—Me siento mareada.

​—No te preocupes, yo cuidaré de ti.

​—Quiero ir al baño —dice ella.

​—Te acompaño hasta la puerta.

​Como Lorena se tambalea, él entra con ella al baño.

​—Es el baño de damas —dice ella arrastrando las palabras.

​—No importa, no dejaré que te caigas.

​Carlos la coloca en el baño y la ayuda; ella no quiere, pero está borracha y no puede, así que lo deja hacer. Él le baja suavemente la tanga y la sienta con delicadeza.

​—Vete, sal de aquí.

​Él sale y espera afuera. Cuando Lorena termina, se levanta, da un traspié y choca contra la puerta. Carlos corre a ayudarla.

​—Abre la puerta, Lorena, por favor.

​Ella abre la puerta riéndose mucho. Carlos la toma en sus brazos evitando que se caiga y le da un beso apasionado; ella le corresponde. Se besan un rato y luego salen de la sala de baño. Él pide la cuenta y ordena una botella para llevar.

​—La señorita ya no podrá conducir, así que me toca a mí llevarla.

​—¿Hacia dónde vamos?

​Lorena, arrastrando las palabras, le da una dirección y en cuestión de minutos se queda dormida. Al llegar a su mansión, Carlos carga a Lorena en sus fuertes y musculosos brazos; ella abre los ojos y le pregunta:

​—¿Dónde estoy?

​—En mi casa.

​—Me siento borracha, llévame a mi casa, por favor.

​—Ok, te tomas un café y te llevo.

​Carlos ordena a una de sus empleadas:

​—Trae un café para la señorita.

​La mujer sale y vuelve con una taza de café.

​—Puedes retirarte.

​Carlos sienta a Lorena en el elegante sofá y le da café en la boca.

​En la mañana, Lorena abre los ojos y se siente desorientada. Está en una hermosa habitación; la luz entra por un gran ventanal. Toda la habitación es de buen gusto y muy lujosa.

​—¿Por qué estoy desnuda? ¿Dónde estoy?



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En el texto hay: accion, aventura, naugragio

Editado: 06.03.2026

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