Esclavas

Quédate conmigo esta noche

​Bailan hasta bien entrada la noche. Carlos recuerda que no han cenado, llama a su casa y ordena que preparen un banquete para los dos.

​—Vamos a cenar a mi casa.

​Ella acepta y se van muy juntos hasta el auto. Él saca del maletero una botella y dos copas, y vierte licor.

​—Brindemos por más días juntos.

​Chocan las copas y beben. Suben al auto y se dirigen a la mansión de Carlos; al llegar, Carlos la ayuda a bajar del auto.

​—Me siento un poco mareada.

​—Vamos, se te pasará cuando cenes.

​—La mesa está servida, señor —anuncia el mayordomo.

​Pasan al comedor y la mesa está servida con una variedad de exquisitos platos. Carlos se sienta a su lado y la alimenta.

​—Come tú también, yo sé comer solita.

​Él se sirve de una charola, come y la observa; ella le da de su comida en la boca.

​—Come, que no has comido nada, así te pasará el mareo.

​Ella se alimenta mientras él está atento y le alcanza todo lo que ella desea comer.

​—Ya no quiero comer más, voy a explotar.

​Se levantan y pasan a una acogedora sala donde les sirven un té caliente.

​—¿Lorena, ya te sientes mejor? ¿Te pasó el mareo?

​—Sí, estoy bien, gracias. Llévame a mi apartamento, por favor.

​—Quédate conmigo esta noche, ¿sí?

​—Tengo miedo.

​—¿Por qué?

​—Es que soy virgen y no me siento preparada aún para ser tuya.

​—Tendré paciencia. Puedes dormir conmigo y no te haré nada si no quieres, o duermes en tu habitación si lo prefieres.

​—¿Tengo una habitación aquí?

​—Sí, ven, vamos y te la presento —dice sonriendo.

​La conduce hasta la habitación donde ella despertó en la mañana. Está muy cambiada, fue decorada diferente y hay otros muebles que no había en la mañana.

​—Está muy bonita mi habitación, gracias. ¿Cómo sabías que dormiría aquí?

​—No lo sabía, pero quise estar preparado por si querías quedarte otra noche.

​—Voy a ducharme.

​—Te ayudo, puedo bañarte si así lo deseas —dice sonriendo muy coqueto.

​—Eso fue anoche porque estaba borracha, hoy no.

​—Te gustará, mi bella, anoche te agradó.

​Ella le pega con la almohada y se va al baño.

​—¡Si necesitas ayuda llámame, soy tu fiel servidor! —grita Carlos, bromeando.

​Lorena sale del baño con una bata de paño rosada.

​—Hay ropa tuya en el armario y en las gavetas debe haber ropa de dormir.

​Ella recuerda que no había nada en la mañana y corre a abrir todo. Se asombra de ver tanta ropa femenina. Saca un camisón de una gaveta y va al baño a cambiarse; se quita la bata de paño y ve una sombra en el espejo. Se asusta y se cubre.

​Carlos le quita de las manos el camisón, se lo hace pasar por la cabeza y lo va bajando lentamente mientras observa detenidamente toda su figura; se detiene al pasar por el busto y lo acaricia un poco con sus fuertes manos.

​Lorena tiembla de placer cuando Carlos baja la cara hasta los pezones, los lame con su lengua tibia y la hace gemir.

​—Por favor, Carlos, detente —ruega casi sin fuerzas.

​Carlos termina de vestirla, la carga en sus fuertes brazos y la coloca con suavidad en la cama.

​La besa con pasión poniéndose sobre ella. Lorena deja que él la acaricie como él desea. Carlos le quita el camisón que le puso hace unos minutos; como Lorena no traía puesta ropa íntima, queda totalmente desnuda. Besa y lame sus pezones, va bajando lentamente y besa y succiona sus partes íntimas hasta lograr una explosión que la hace gemir y temblar de infinito placer.

​Lorena tiene sus manos metidas en el cabello de Carlos. Él continuó hasta lograr que otra vez ella vea pasar una constelación de estrellas de múltiples colores, que explotan y crean más estrellas diminutas que emiten luces en todas direcciones. Ella le quita la camisa, él se levanta, se quita los pantalones y se queda con un bóxer que no oculta su enorme excitación; presiona su cuerpo contra el esbelto cuerpo de Lorena.

​—¿Aún no estás lista?

​—No sé... Carlos, tengo miedo de quedar embarazada.

​—Mañana te llevaré al ginecólogo para que te formule algún anticonceptivo, ¿estás de acuerdo?

​—Sí, está bien. ¿Puedo dormir contigo?

​—Sí, quédate conmigo, no te vayas, por favor. Voy a ducharme y regreso rápido.

​Esa noche Lorena se queda dormida en los brazos de Carlos.

​Al despertar, Carlos no está en la cama. Se levanta y da un recorrido por la habitación. Mira la ropa en el armario, hay para toda ocasión; toma unos jeans, una blusa negra, un conjunto de ropa íntima y unos zapatos deportivos, y coloca todo en la cama. Va al baño, se da una ligera ducha, se cepilla los dientes, sale y se viste con las prendas.

​Se calza los zapatos, se pone un ligero maquillaje y arregla su cabello. Va a bajar las escaleras cuando Carlos sale de la habitación de al lado, vestido con ropa deportiva.

​—Voy a salir, pero tú vas conmigo y de una vez visitamos el ginecólogo, ya hice una cita.

​Bajan juntos y desayunan huevos revueltos con jamón y tostadas de pan, toman café con leche y jugo de naranja.

​—Tengo que ir a mi apartamento, debo ir a darle de comer a Tito.

​—¿Quién es Tito? —pregunta Carlos intrigado.

​—Es mi pez, está gordito, pero es bello.

​—Bien, pasaremos por tu apartamento también.

​Van primero al apartamento y dan de comer a Tito, que casi se ha comido todas las algas de la pecera.

​—Pobrecito, ¿tenías mucha hambre? —lo consuela Lorena.

​—Vendré luego por ti, Tito, te llevaré a vivir a otra parte que te gustará —le dice Carlos al salir del apartamento.

​—Vamos ahora por mi carro.

​—Tu carro, mi bella, fue puesto en venta. Te dieron una cantidad razonable, ¿a qué cuenta transfiero el dinero?

​—¡No quiero venderlo! Me lo regaló mi padre cuando iba a la escuela secundaria.

​—Pensé que no lo querías porque ibas a comprar otro para reemplazarlo.

​—Te voy a regalar otro, uno nuevo, el que quieras, y en casa tienes el que fuimos a probar. Está a tu nombre, toma las llaves.



#2986 en Novela contemporánea
#11383 en Otros
#2056 en Acción

En el texto hay: accion, aventura, naugragio

Editado: 06.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.