Esclavas

Los Malos

​—Corre, vamos a escondernos, veremos qué es lo que pasa.

​El barco se acerca lentamente y va a pasar de largo, pero parece que algo llamó su atención y se desvió al islote. Dos hombres armados desembarcan y una mujer está mirando desde la proa.

​—Deben estar en algún lado, dejaron la moto aquí.

​—Veamos si funciona.

​Gigante enciende la moto y Kiko se sube, llegan al barco y Kiko aborda; el barco se aleja del islote y Gigante lo sigue en la moto. Los dos delincuentes buscaban chicas desprevenidas en el islote, pero al no ver a nadie robaron la moto, dejando a Ricaute y a Mary sin transporte.

​En la isla, Carlos se preocupa por sus amigos y observa dónde están, al ver que el GPS de la moto está alejándose tanto.

​—Se están alejando, es de noche, se van a perder o se van a quedar sin gasolina.

​—¿Qué vamos a hacer? —pregunta Lorena preocupada.

​Carlos llama al barco y da órdenes para que una lancha con motor fuera de borda salga y los busque. Al cabo de unas dos horas la lancha regresa.

​—Jefe, vimos la moto que iba amarrada a un barco que la iba arrastrando. Nos acercamos a preguntar por la pareja y nos dispararon; mi compañero abrió fuego también, pero no teníamos idea de cuántos eran, así que regresamos.

​—¿Qué habrá pasado? ¿Los habrán secuestrado?

​—No sé, Lorena, Ricaute es un experto, debe haber tomado sus precauciones.

​En el islote, Ricaute y Mary están acostados viendo el cielo estrellado.

​—Tengo frío.

​Ricaute la abraza.

​—Tenemos que esperar, Carlos seguro saldrá a buscarnos, y no tenemos cómo comunicarnos, yo dejé mi móvil en el barco.

​—Yo también dejé mi teléfono.

​Ricaute hace un refugio con ramas de palmas y prepara un lecho con hojas.

​—Ven, Mary, vamos a dormir en esta mansión.

​—¡Qué bueno! Se está bien en este lugar, ya no tengo frío aquí dentro, gracias por la mansión.

​Acostados en su refugio se dan calor. Ricaute oye el ruido de una nave y se levanta a ver; Mary, que se había dormido, se despierta.

​—Parece que es Carlos, quédate aquí, yo voy a ver.

​Ricaute trata de ver qué tipo de barco es; cuando se acerca el barco, reconoce el yate inconfundible de su amigo.

​—Es Carlos, vamos a la orilla.

​Mary sale de su refugio y, en la orilla, los dos hacen señales con las manos. Carlos viene directo al islote; del yate bajan una pasarela para subir. Ricaute y Mary abordan; Lorena la abraza.

​—¡Qué susto me diste, amiga!

​—Amigo, gracias, cómo supiste que estábamos aquí.

​—Activé el GPS de la moto, después te cuento todo.

​—Nos tenían preocupados.

​Ricaute les cuenta que vieron un barco y se escondieron por precaución, y que los tipos del barco robaron la moto.

​—Pero alcancé a verlos y se parecen mucho a los dos solicitados que estamos buscando, el barco también era parecido.

​Ricaute busca su teléfono y llama a la estación de policía, da la alerta del barco, de los dos delincuentes y de la moto robada.

​—Estén bien alerta, están armados, vigilancia total en todos los puertos, no hablen con otros policías de esto porque pueden prevenirlos.

​Pasan el fin de semana navegando y regresan el domingo por la noche. Ricaute tiene que ir a la estación a comandar la búsqueda; lleva a Mary con él, porque su deportivo está en la estación de policía y ella quiere también saber qué ha pasado.

​Llegan a la estación y los detectives a cargo de la investigación le informan a Ricaute de la situación; el barco no llegó a ninguno de los puertos de la ciudad.

​—O fueron informados o tienen un muelle privado, hay que buscar en las casas de playa, en todo muelle que haya aquí.

​Pasada la medianoche, Mary regresa a su casa, está otra vez muy triste, su hermanita está de seguro sufriendo y ella no puede ayudarla. ~¿Dónde estará Ángela?~ Se siente cansada, se ducha y se acuesta a dormir. Está en su cama y recibe una llamada.

​—¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes?

​—Triste, extraño a mi hermana y no sé qué hacer.

​—No te preocupes, deja todo en mis manos, recuerda mi promesa.

​Lorena y Carlos están en la casa de la playa, están en la habitación principal. Lorena está desvelada y Carlos la acompaña.

​—Mi amor, ¿cuándo nos vamos a casar?

​—¿Qué te parece en diciembre?

​—Sí, diciembre es un mes bueno para casarse.

​—Escoge tú el día.

​—Ok, mañana voy a la casa de Carmen, le pediré que me ayude a escoger la fecha.

​—Está bien, buena idea, le encantará que la tomes en cuenta para decidir la fecha.

​Al siguiente día, Lorena va a su estudio a buscar la maqueta y se va para la casa de Carmen.

​—Bienvenida, señorita Smith.

​Lorena pasa a la sala y una amable Carmen sale a recibirla.

​—Qué alegría que vengas a visitarme.

​—Gracias, te traje los planos y la maqueta del proyecto.

​Despejan una mesa y Lorena despliega el plano, se lo explica en detalle, mientras Carmen la oye con atención.

​—Listo, manos a la obra, hay que construir, está muy acorde a la villa, ¡felicitaciones!

​—Gracias.

​Luego se sientan a hablar y a tomar el té; acuerdan la fecha de la boda para el sábado 24 de diciembre.

​—Deja todo en mis manos, voy a contratar a una experta en bodas, tú encárgate de buscar el vestido de bodas que te gusta y de ser feliz.

​—Gracias, Carmen, eres muy amable; y gracias por haber tenido ese hijo tan lindo que me hace feliz.

​Los guardaespaldas están afuera esperando, Lorena sube al auto, un guardaespaldas le abre la puerta. Se dirigen a la ciudad; cuando llegan al edificio donde está el estudio de Lorena, no le abren la puerta como siempre, sino que vuelven a encender el auto y se ponen en marcha.

​—¿Qué pasa?

​—Señorita, alguien nos venía siguiendo, por seguridad no permitimos que se baje en su estudio.

​Lorena de inmediato se pone nerviosa y llama a Carlos y le comunica lo que pasa.



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En el texto hay: accion, aventura, naugragio

Editado: 06.03.2026

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