Esclavas

Madre Soltera

​Raiza y Mary llegan a la oficina donde Lorena tiene preparado un recibimiento para Raiza.

​— ¡¡¡Bienvenida!!! — gritan todos cuando ella entra.

​— Raiza, ella es Lorena, mi mejor amiga y mi arquitecta estrella —

​Se dan la mano y se miran atentamente; recuerdos del cautiverio que vivieron juntas llegan a la memoria de ambas. Luego se abrazan y, sin poder evitarlo, sus ojos se llenan de lágrimas.

​— Hoy es un día feliz, nada de tristezas — dice Lorena secándose las lágrimas.

​Descorchan una botella de champán y brindan por Raiza.

​— Tienes mucho que contarme, voy a irme temprano con mi hermana; vamos Lorena, acompáñanos —

​— Sí amiga, hoy tenemos que celebrar en grande —

​Las tres salen hacia el apartamento.

​— Esta es tu habitación —

​Lorena y Mary abren la maleta y la ayudan a desempacar; Mary se queda petrificada al ver tantas joyas valiosas juntas.

​— Hermanita, ¿de dónde sacaste tantas joyas? ¿Asaltaste a la reina de Inglaterra? —

​— ¡Dios mío! No hice mis maletas, debió ser el rey que mandó a empacar todo eso —

​— ¡¡El rey!! — gritan las dos asombradas — ¡Cuenta, desembucha, nos tienes en ascuas! —

​Raiza les cuenta su travesía en barco hasta un reino lejano del Medio Oriente. Les cuenta la vida de lujos que vivió.

​— ¿Abusaba de ti ese rey? —

​— No, nunca abusó de mí —

​— ¿Y por qué te compró? —

​— Cuando yo le preguntaba me decía: "Te compré porque tuve miedo que otro te comprara y te hiciera daño" —

​— ¿Y cómo te trataba? —

​— Me compraba joyas, ropa de diseñador, tenía una dama de compañía, sirvientes y un chef, en un anexo privado en su castillo —

​— ¿Y por qué te dejó libre?, ¿o te escapaste? —

​— Ninguna mujer puede escapar de ese país, mucho menos del castillo del sultán. Hice un trato con él: yo le hacía una auditoría a todas sus cuentas de varios años y él me dejaría libre para irme a casa —

​— ¿Y él aceptó? —

​— Sí. Además de eso, me pagó sumas millonarias por mis servicios de administradora; creo que él pensaba que si me dejaba libre, yo entonces querría quedarme —

​— Pero no fue así, gracias a Dios que decidiste escapar de ese lugar —

​— Sí, Mary, pero me costó mucho separarme de él. Entré al avión llorando, me dolía hasta el alma, fue lo más difícil que he hecho en mi vida —

​— ¿Volverías con él? —

​— No sé, pero yo intenté olvidar que me había comprado, pero siempre venían a mi mente los días de cautiverio: esposada, drogada, y el día que fui subastada desnuda para que los clientes vieran la mercancía —

​— ¿Y qué pasó entre ustedes? —

​— Pasé dos años a su lado, dormía con él y amanecía en sus brazos desnuda y nunca me hizo nada, porque yo no quería... bueno, yo quería y no quería a la vez; y dos días antes de partir de su lado fui suya, porque yo quise... yo le pedí que durmiera conmigo —

​— ¡¡¡Queeeee!!! —

​— Yo me enamoré de él, estaba loca por sus besos, su sonrisa, su cuerpo y es que era un gentil caballero conmigo —

​— Qué locura, te enamoraste de tu captor —

​— Es un hombre guapo, es un rey, puede tener a quien quiera a su lado... pero él solo quería estar conmigo. Yo, enamorada como estaba de él, me forcé a mí misma a marchar de su lado... por dignidad, pero mi corazón quería quedarse a su lado... mejor dicho, mi corazón se quedó con él allá —

​Raiza tiene la cara baja y sus lágrimas caen al piso. Lorena pasa su mano por la espalda, tratando de darle consuelo y Mary se levanta y la abraza.

​— Mi hermanita, no llores, has pasado por mucho —

​— Puede ser el síndrome de Estocolmo —

​— Yo también pensé eso, pero luego me di cuenta de que yo deseaba estar con él. Lorena, ¿y tú cómo te escapaste de la mafia esa? Cuando me llevaron para subastarme, estabas dormida por el sedante que te dieron —

​— Mi novio me rescató, pero Inés, la otra chica que estaba con nosotras, fue vendida a un pervertido que la violaba a diario y la golpeaba; ella logró escaparse —

​— ¿Y está bien? —

​— Sí, ahora está bien, pero quedó deshecha, nerviosa, con miedo a todo; hoy en día se graduó de médico y sigue con su vida —

​— A las tres nos han quedado secuelas de la cruel experiencia que vivimos, pero seguiremos adelante, tenemos que ser fuertes —

​A Lorena se le quiebra la voz y se echa a llorar y las tres lloran juntas.

​— A las cuatro mejor dicho, porque yo he sufrido mucho también, no como ustedes, pero sí sufrí mucho buscándote, Raiza —

​— Sí, el día que la conocí estaba llorando, y varias veces la vi llorar por ti — le asegura Lorena.

​— ¿Y por qué nunca me llamaste? —

​— No tenía móvil y solo podía usar los teléfonos internos del castillo; este móvil me lo regaló en el aeropuerto, cuando ya me iba —

​El móvil de Raiza repica y lo toma.

​— Es él — les dice mostrando la foto del sultán que aparece sonriente en el móvil.

​— ¡¡Es muy guapo!! — opinan Lorena y Mary.

​— ¿No vas a contestar? —

​— Sí, el corazón se me quiere salir del pecho —

​Raiza contesta la videollamada.

​— Hola, mi princesa rubia, te extraño mucho, déjame ir a tu lado por favor —

​— No, Omar, déjame tratar de rehacer mi vida —

​— ¿Dónde estás? —

​— Estoy en París con mi hermana y una amiga —

​— ¿No me extrañas? —

​— A cada minuto de mi vida te extraño, pero trato de seguir adelante —

​— Soy una sobreviviente de un hecho terrible, que trato de olvidar —

​— Sí mi amor, olvida lo malo de esa experiencia, pero no me olvides a mí, yo traté de que eso no te hiciera daño —

​— Pero me hace daño y más porque el hombre de quien me enamoré fue quien me compró en una subasta —

​— Olvida eso Raiza, yo nunca te hice ni te haría daño —

​— Es fácil decir: olvida eso... cuando no se tiene la peor parte; adiós —

​— Amiga, estás en la misma condición que yo, amas a un hombre y no puedes estar con él por la experiencia que vivimos y sus secuelas — opina Lorena.



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En el texto hay: accion, aventura, naugragio

Editado: 06.03.2026

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