Carlos está inspeccionando las empresas que tiene en París; hoy ha trabajado toda la mañana y al mediodía pasa a recoger a Lorena para almorzar. Van a almorzar en un restaurante muy elegante.
— Mi amor, quiero comprar una casa aquí para ti; mejor dicho, para nosotros. Tenemos cita hoy para ver dos casas, hay una villa cerca de la villa de Raiza, ¿tienes tiempo? —
— Sí, para ti tengo tiempo mi amor, vamos —
— Ok, vámonos —
Salen en la limusina que Carlos está usando en París y se encuentran con el vendedor que les va a mostrar las casas. Visitan una enorme mansión en las afueras de la ciudad rodeada de mucha vegetación.
— ¿Qué te parece esta mansión, mi linda? —
— Es muy bonita, pero quiero ver otras; dame alternativas para tener de donde escoger —
— Vamos a ver otra, y tengo tres más, pero podemos ver una más hoy si nos alcanza el tiempo —
— Bien, vamos —
Salen de la mansión y se dirigen a otro extremo de la ciudad. Llegan a una gran villa que está cercana a la villa de Raiza, y son muy parecidas.
— Parecen diseños de un mismo arquitecto —
— Sí, son muy parecidas, pero esta tiene una entrada más amplia y arbolada, y el muelle es muy bonito —
— ¿Te gusta, mi linda? —
— Sí, es bonita, pero quiero ver las demás que tiene para luego decidir —
— Amigo, es una arquitecta exigente, tienes que convencerla — bromea Carlos.
— Mañana es sábado, podemos ver las otras si lo desean —
— Bien, mañana las vemos —
Se dirigen a la villa, y cuando llegan están todos reunidos en la sala.
— Estamos planeando el matrimonio; mejor dicho, los matrimonios —
— ¿Mary, te vas a casar? —
— Sí, amiga, Ricaute me acaba de pedir que nos casemos —
— ¡Felicidades! Me alegra amiga. ¿Y Ricaute donde está? —
— Me dio la sorpresa en la piscina; me pidió matrimonio y se fue, tiene que trabajar — explica Mary, enseñando su anillo de compromiso.
— ¡Guao!, amiga, qué bonito anillo. ¿Raiza, cómo estás tú y Omar Júnior? —
— Bien, Lorena, gracias —
— Cada día tienes la barriga más grande —
— Siii —
— Hasta luego, voy a subir a darme una ducha —
Sube con Carlos y se va a duchar, pero:
— Yo quiero bañarte, como antes —
— Ok, mi amor, a mí me encanta cuando me bañas y rozas con tus manos cada parte de mí —
Carlos, con una sonrisa que enamora, regresa del baño.
— Está listo su baño, su majestad mi reina; el agua con la temperatura que le agrada, y su fiel sirviente listo y preparado —
Lorena está recostada en la cama y sonríe; él se acerca y la desnuda, luego la carga hasta el baño.
— Mi amor, cada día estás más bella —
— Gracias, mi cielo, y tú cada día estás más guapo y sexy —
Carlos la baña, restriega todo su cuerpo y hace que ella quiera más.
— Su majestad, ¿le permite a su siervo meterse en la bañera con usted? —
— Claro que sí; a un siervo tan guapo le permito todo —
Carlos se desnuda rápidamente y se introduce en la bañera. Se quedan un rato jugando en la tina y luego se van a la cama a disfrutar el uno del otro. Pasan el resto de la tarde en una entrega total, con ternura, amor y pasión.
— Te amo, quiero un bebé nuestro, mi reina —
— Sí, mi amor, vamos a tener un bebé bello y guapo como tú —
— Yo quiero una bebé bella como tú, que tenga tus ojos y tu cabello —
— Bueno, mi amor, que sea lo que Dios quiera —
Duermen un rato y bajan para la cena contentos y bromeando. Todos están ya sentados a la mesa.
— Tenemos algo que contarles: hoy vimos dos casas y hay una cercana a esta que es muy bella, pero mañana vamos a ver otras para luego escoger —
— ¿Ya nos quieren dejar?, nooo, no quiero que se vayan — dice Raiza poniendo cara de niña malcriada.
— Sí, qué malos, nos van a privar de su grata compañía — opina el sultán.
— Compren la casa, pero no se muden aún; quédense aquí con nosotros — opina Mary.
— Está bien, nos quedaremos —
— Yo hago lo que decida mi reina — dice Carlos y la discusión termina con la cara satisfecha de todos.
Comen como una familia unida, bromean, se ríen y conversan de todo un poco.
— Quiero ir a tu fábrica de repuestos para autos; estuve viendo que es la más grande de ese tipo —
— Ok, el lunes vamos — acuerdan Carlos y Omar.
Cenan y luego pasan a la extremadamente grande sala de cine, donde ven una película de acción y romance. Después de la película Mary se retira y las dos parejas se quedan a oír música. Trasnochan un poco; todos toman unas copas y Raiza toma jugo de naranja.
— Mi reina tiene que dormir, nos retiramos. Buenas noches —
Lorena y Carlos se quedan un rato más y luego suben a dormir. Al otro día Carlos los invita al muelle para darles una sorpresa.
— ¡Qué lindo barco! —
— ¡Qué bonito! —
— ¡Lorena, el barco tiene tu nombre! —
— ¡Vamos a navegar! —
Las chicas están muy contentas.
— Sí, vamos a navegar, pero esperen; primero vamos a contratar un chef, marineros y un capitán. Este pequeño yate lo compré para mi Lorena, y que así vaya a su oficina cruzando el lago en vez de ir rodeando la ciudad; así llega más cómoda y rápido —
— ¿Lorena, nos invitas a navegar en tu barco? —
— Jajaja, sí, vamos a navegar en mi barco. Carlos, qué idea tan genial, gracias mi amor —
— Quiero que termines el diseño del proyecto lo más pronto posible para que nos casemos —
— Nos quiere robar a nuestra Lorena, ¡malo! —
— Jajajaja, jajaja — todos se ríen.
— Ayúdenme a buscar la tripulación, que sea gente con buenas referencias —
— Podemos pasear mañana mismo, que es domingo, y nosotros somos la tripulación; llevamos nuestro chef, ¿qué opinan? —
— ¡¡¡Siiii!!! — dan su opinión las damas.
Carlos no parece gustarle la idea de ir sin marineros.
Editado: 06.03.2026