Raiza está siendo maquillada y peinada; Lorena y Mary son las damas de honor y ya están listas. Van a la habitación donde están arreglando a Raiza, le ayudan con el vestido, buscan los zapatos y la calzan.
Ya Omar se ha ido a esperar a la novia. Júnior está ataviado con un traje de gala y se ha dormido. Lorena lo coloca en la carriola y bajan por el ascensor. Jazmín y María las están esperando en la sala; están muy elegantes. Jazmín se hace cargo de Júnior y Lorena ayuda con la cola del vestido.
Una carroza blanca, casi toda de vidrio y tirada por caballos blancos, la espera para trasladarla hasta la mezquita, que está muy cerca del castillo. El conductor de la carroza, vestido de gala, abre la puerta y ayuda a subir a la novia.
Las damas la ayudan con la cola del vestido. Cuando ya está instalada cómodamente, la carroza parte con Raiza adelante, mientras que el cortejo nupcial va en la limusina descapotable.
El pueblo está a cada lado de la vía y Raiza los saluda con la mano. Al llegar a la mezquita, las damas de honor ayudan a bajar a la novia.
—Tráeme a Júnior, él será quien me acompañe al altar.
El niño está despierto y sonríe. Raiza lo toma en sus brazos y él quiere agarrar la corona de diamantes que sostiene el velo de su madre.
—No, mi niño.
Parece entender y se entretiene mirando a las multitudes que están retenidas por un enrejado metálico de un metro de alto.
Raiza empieza a caminar hacia el altar con Mary y Lorena ayudando con la cola. Raiza está bellísima; el traje blanco con brillos y ceñido al cuerpo resalta su hermosa figura. El velo y la corona de diamantes le dan un aire angelical, junto con su guapo accesorio en brazos, que le da el toque final.
Omar está acompañado por Carlos, elegantemente vestido con un traje negro, camisa blanca, moño negro y una flor roja en el ojal. Omar está guapísimo con el traje de novio tradicional y su corona de rey.
Cuando ve a Raiza que se acerca con Júnior, no puede contener una lágrima que limpia rápidamente. Raiza camina hasta donde la espera su novio-esposo al llegar.
—Aquí viene a entregarme nuestro hijo.
Júnior se sonríe.
Carlos toma a Júnior y se lo pasa a Jazmín, que va a sentarse en el palco reservado para la familia real, donde están Carmen, Martha, Badra, Rubén, María y Santiago. La mezquita está completamente llena.
La princesa Sofía está en primera fila, hermosa y vestida con un traje rojo entallado que la hace ver muy sexy. Mary y Lorena visten un traje de la misma tela pero diferente modelo: el de Mary es vaporoso y estilo princesa; el de Lorena es ceñido al cuerpo. Al moverse, sus vestidos despiden destellos de luz.
Ambas llevan un adorno en el pelo con flores y plumas que combina con el vestido. Lorena se ve hermosa; su atuendo elegante y bien diseñado acentúa su belleza angelical. Mary parece una princesa de cuento de hadas.
La ceremonia da comienzo; se leen pasajes del Corán y bendicen la unión de la pareja real. Los asistentes les desean felicidad y larga vida. La ceremonia culmina y la pareja sale tomada del brazo, mientras Mary y Lorena ayudan con la cola del vestido.
Suben a la limusina descapotable y todo el cortejo con ellos. Por todo el trayecto está el pueblo; todos saludan con la mano. Omar y Raiza sonríen a la gente y saludan. El pueblo lanza flores a su paso. Carlos lleva a Júnior en brazos, quien parece saber qué hacer y va feliz y sonreído.
El pueblo ama a su sultán y está feliz viendo que se casa con su novia amada. Júnior se ha robado el corazón de la nación: su foto aparece en revistas y en la televisión; la ropa que usa es tendencia; es un influencer notable y ya es dueño de su propia fortuna, además de ser el heredero al trono.
Raiza es noticia en todo el mundo; su belleza nórdica, su estilo al vestir, su elegancia, su notable educación y su carisma la han hecho ganar un lugar en los tabloides y en las redes sociales.
El cortejo nupcial llega al castillo imperial.
—¡Qué bonito castillo! No lo había visto nunca, se ve romántico —opina Raiza.
—Es tuyo, mi reina. Lo compré para ti, pero hasta ahora no había tenido la oportunidad de regalártelo en persona.
—Gracias, mi amor.
Omar se baja y ayuda a su esposa; las damas de honor hacen su trabajo muy atentas. El cortejo se dirige hasta el salón de fiestas del castillo. Mientras caminan al salón, se oye la marcha nupcial.
Ya han llegado varios invitados y están sentados en sus mesas. Los recién casados caminan al trono preparado para ellos. El salón se va llenando con los invitados que seguían el cortejo desde la mezquita.
La fiesta de bodas está en pleno. Una banda toca la primera canción que bailaron Omar y Raiza, y los novios salen a la pista. Mientras, un camarógrafo filma todos los acontecimientos. Los invitados se van uniendo al baile.
Lorena baila con Júnior un rato; el bebé está feliz. Luego ella se sienta y viene su nana a buscarlo.
—Es la hora de su comida —dice la mujer, y se lo lleva.
Carlos está hablando con dos reyes y ve a Lorena sola.
—Permiso, ya regreso.
Carlos la toma de la mano y la presenta a los reyes.
—Mi novia y futura esposa; nos casamos aquí el próximo sábado. Les enviaré la invitación.
—Gracias, yo me quedo aquí hasta el sábado.
—Yo también —acuerdan los dos reyes.
La esposa de uno de los reyes se une a la conversación.
—¿Es usted la famosa arquitecta Lorena Smith?
—Sí, gracias.
—Conozco su trabajo; sus obras son arte y estilo, además de prácticas y modernas.
—Gracias, su majestad, es muy amable.
—Nos gustaría invitarte a nuestro país, y extendemos la invitación a Carlos también.
—Gracias. Aceptaremos con gusto visitarlos en nuestra luna de miel, ya que vamos a recorrer el mundo.
—Excelente, estaré encantada de recibirlos en nuestro castillo.
Editado: 06.03.2026