En el castillo real están desayunando y comentando sobre los pormenores de la boda. Lorena está sentada al lado de Carlos y hace un gesto de dolor.
—¿Qué tienes, mi amor?
—Me duele —expresa con cara de dolor.
Carlos la toma en sus fuertes brazos. Todos van hasta el consultorio médico que está en el castillo. El médico la examina.
—Tenemos que trasladarla al hospital; es una emergencia.
La suben en la ambulancia y Carlos se va con ella. Raiza, Omar, Carmen y Martha siguen la ambulancia hasta el hospital. Carlos ve una mancha de sangre que sale debajo de Lorena y se está haciendo grande, y se desespera.
—Doctor, está sangrando.
El doctor le pone el goteo más rápido. Llegan al hospital y rápidamente bajan a Lorena y la meten a emergencias; el doctor del castillo entra con ella. A Carlos le cierran la puerta en las narices. Todos llegan apresurados preguntando:
—¿Qué pasó? ¿Qué te dijeron?
—Nada, la metieron allí y no han salido.
Carlos camina de un lado a otro; está muy nervioso. Martha, la madre de Lorena, está muy alterada y Carmen le trae un té.
—Toma té, calmará los nervios.
Después de una angustiosa espera, sale el médico. Carlos lo interroga:
—¿Cómo está Lorena? ¿Y el bebé? ¿Están bien?
—Lo siento, perdió al bebé; hay que hacerle un legrado.
Carlos tiene una expresión de tristeza.
—Quiero verla.
—Pase antes de que entre al quirófano.
Carmen y Martha están llorando. Raiza quiere consolarlas, pero también llora con ellas.
—Tan felices que estaban esperando a su bebé... ¿qué pudo haber pasado? —expresa Omar preocupado.
Mientras tanto, en la habitación, Carlos y Lorena están llorando abrazados.
—Tendremos otro bebé, mi amor —la consuela Carlos y le seca las lágrimas con la mano.
Vienen a llevarse a Lorena y Carlos la acompaña hasta la puerta del quirófano; y le da un beso y le dice:
—Sé fuerte, mi amor.
Carlos sale secándose las lágrimas; se sienta y llora como un niño. Su madre trata de consolarlo, pero termina llorando con él. Todos están desconsolados y muy tristes.
—¿Cómo está Lorena? —pregunta Martha.
—Muy triste, estaba llorando.
Omar camina de un lado a otro; no sabe qué hacer ni qué decir y va a hablar con el médico del castillo.
—¿Qué pasó? ¿Por qué perdió al bebé?
—Fue un aborto espontáneo; suele pasar cuando el bebé se forma fuera del saco embrionario o por otras causas.
—Son jóvenes y tendrán otros hijos.
—Aunque es cierto... es fácil decirlo cuando no eres el que sufre por la pérdida.
—Sí, están muy afectados.
—Todos lo estamos. Mi reina está llorando y me vine para no llorar yo también. Es muy duro ver a mi hermano llorando sin poder hacer nada para ayudarlo.
—Sí puede, su majestad, con estar a su lado es suficiente. En estos momentos los amigos ayudan a superar la pérdida.
—Sí, voy a su lado.
Omar llega y se sienta al lado de Carlos.
—Mi hermano, aquí estoy contigo, no sé qué más hacer.
—Gracias, Omar, no se puede hacer nada ya.
El tiempo pasa lento y el médico sale del quirófano.
—Todo salió bien, está en observación, bajo anestesia.
—¿Cuándo podemos verla?
—Pronto, cuando se despierte la examino, si todo está bien la paso al área de recuperación.
—Ok, estaré aquí.
—Vayan a casa si quieren, yo les aviso cualquier novedad.
—Yo me quedo hasta ver a Lorena —dice Raiza y todos están de acuerdo.
Omar sale y regresa al rato.
—Carlos te mandé a traer una casa rodante, para que descanses y estés cerca de Lorena, ya está aquí vamos. Van al garaje del hospital y suben a la amplia y elegante casa rodante. Envié a traerles ropa, para ti, Carmen y Martha, por si quieren quedarse los tres.
—Gracias hermano, se te agradece mucho.
—Voy a ver cómo está Júnior, regreso luego.
—Ok, mi amor yo voy cuando vea a Lorena.
Omar se va y repica el móvil de Carlos.
—¿Aló, ya despertó, puedo verla?
—Vamos, Lorena despertó.
Los cuatro van a la habitación de Lorena, pero antes de entrar Carlos le compra flores a una anciana para llevarle a Lorena. Al entrar Martha abraza a su hija.
—Tranquila mi amor, ya tendrás otro bebé.
Carmen la abraza también.
—No te preocupes mi bella, todo está bien.
Raiza le da un beso y le toma las manos.
—Todo bien amiga, Dios sabe por qué hace las cosas.
Luego le toca el turno a Carlos que esperaba muy tierno con el ramo de flores en la mano.
—Hola mi reina bella, ¿cómo te sientes?
—Bien, solo un poco mareada.
—¿Te dolió?
—Sí, pero me dolió mucho más el corazón por haber perdido a mi bebé.
—Tranquila mi linda, tendremos otros hijos, al menos doce.
—Doce son muchos.
—Los que tú quieras mi amor.
—Uno, máximo dos, quizás.
—Como quiera mi amor.
Se acuesta a su lado y la abraza. Carmen coloca las flores en un jarrón.
—Vamos a salir, nos están llamando al móvil para recoger algunas cosas que han traído.
Raiza recibe una llamada en el móvil y sale a recibirla.
—¿Dónde estás, mi reina?
—Lorena despertó, estaba con ella.
—Voy para allá.
—Bien, ¿y Júnior cómo está?
—Lo dejé comiendo, preguntó por ti.
—Mentiroso.
—Sí, de verdad.
Omar llega y entra con Raiza a la habitación.
—Hola Lorena, ¿cómo estás?
—Mejor, creo.
—No te preocupes mi hermanita, tendrás otro bebé.
—Sí, gracias Omar.
Lorena baja la cara y un río de lágrimas corre por su linda cara.
—No llores, por favor, que he estado haciéndome el duro.
Omar toma su mano, y quiere decirle cuánto lo lamenta, pero un nudo se le hace en la garganta, cuando ve a su fuerte amiga llorar, no puede más y llora con ella.
—Tendrás otro bebé, y yo seré el tío más feliz del mundo —la consuela secándose las lágrimas.
Editado: 06.03.2026