Esclavas

La Vida Continúa

​Lorena pasa en el hospital dos días y es dada de alta. Carlos, que ha estado atento a ella, la lleva de su brazo y va haciendo planes:

​—Dijo el médico que debes evitar embarazos los próximos meses para que tu útero se ponga fuerte, y luego haremos una bebé bella como tú.

​Carmen y Martha, que los siguen, sonríen.

​—¿Estás de acuerdo?

​—Sí, mi amor.

​—No se diga más, voy a comprar estas medicinas, espérenme aquí.

​Deja a Lorena, Carmen y Martha en la casa rodante y va a la farmacia. Martha acuesta a Lorena en una habitación de la elegante casa.

​—¿Te sientes bien?

​—Sí, mamá, no te preocupes.

​Carmen está hablando por teléfono con Raiza:

​—Sí, ya la dieron de alta; no vengan, vamos para allá.

​Carlos llega, revisa que Lorena esté cómoda y se sienta al volante. Se dirigen al castillo real. Hay una floristería en el camino y se detiene a comprar flores para su amada.

​Al llegar al castillo hay una pancarta que reza: «Bienvenida, Lorena, te amamos». Lorena se baja del enorme auto y ve la pancarta, pero está susceptible y le brotan lágrimas de sus hermosos ojos. Carlos, que la lleva del brazo, la abraza contra su pecho.

​—Y yo te amo más, mi amor.

​Están Raiza, Omar, Rubén, Santiago, Jazmín y María; Mary y Ricaute se han ido a la Gran Ciudad por razones urgentes. Lorena es abrazada y mimada; todos contribuyen para que se sienta bien.

​Raiza ha preparado un trono para Lorena, parecido al que Lorena preparó para ella cuando estaba en el hospital.

​—Amiga, siéntate, es tu trono para que estés cómoda.

​—Dame a Júnior, por favor.

​Lorena se sienta y toma en sus brazos a Júnior, que le sonríe feliz de verla.

​—Hola, mi príncipe encantado.

​—Ya está dando pasos.

​—¡Sí, Dios! Está creciendo. ¡Qué lindo, mi bebé!

​Pasan un rato ameno hablando y haciendo olvidar lo malo a Lorena. Son muy unidos y de verdad se preocupan el uno por el otro y lo demuestran con mucho cariño.

​—Te voy a preparar comida nutritiva para que te recuperes rápido —se ofrece Rubén y se dirige a la cocina del anexo.

​Jazmín se acerca y le cuenta:

​—Hoy Santiago va a ir a pedir mi mano; estoy un poco asustada, no sé qué va a pasar, mi papá es estricto en sus costumbres.

​—Gracias a Dios que Omar ha suavizado las leyes con respecto a las mujeres —opina Raiza.

​—No te preocupes, Jazmín, te va a salir todo bien.

​Jazmín le muestra el anillo de compromiso a Lorena.

​—¡Qué bonito! ¡Te felicito!

​—Gracias, Lorena. ¿Quieres ser mi dama de honor?

​—Será un placer.

​La nana de Júnior viene por él.

​—Es la hora de su baño y de su comida.

​Carlos toma a Lorena del brazo y la lleva hasta el anexo.

​—El almuerzo está servido; mi mamá y mi suegra están invitadas.

​En la mesa, Carlos trata de todas las maneras que Lorena se alimente bien.

​—¿Mi linda, la boda nuestra sigue en pie para este sábado?

​—Sí, ya las invitaciones han sido enviadas y repartidas, y yo quiero casarme contigo.

​—Gracias, estaba preocupado; pensé que no querrías casarte conmigo ahora.

​—No te preocupes, mi amor, la boda sigue en pie, yo te amo.

​—Yo también te amo mucho.

​Entran las dos invitadas y Carlos les anuncia:

​—Nos casaremos el sábado.

​Carmen y Martha se alegran con la noticia y se sientan a comer.

​—Los preparativos están activados, no se han detenido; estábamos preocupadas por si cambiabas de idea.

​—No voy a cambiar de idea, quiero casarme con el amor de mi vida.

​—¡Uff!, qué alivio, estaba preocupado.

​—Jajajajaja.

​Lorena agradece:

​—Rubén, gracias por el exquisito almuerzo.

​—Fue un placer.

​Después de comer, Carlos y Lorena se acuestan a descansar. Por la noche salen a pasear; van a un centro comercial que tiene un acuario gigante que llama la atención de Júnior, que señala con el dedito. Carlos le compra una joya valiosa a Lorena.

​Están en una boutique y se encuentran con la princesa Sofía; le da un beso en la mejilla a Carlos y saluda a todos.

​—Fuimos invitados a una boda para este sábado, se casan Carlos y Lorena, ¿son ustedes?

​—Sí, somos nosotros; que por fin mi novia accedió a casarse conmigo.

​—¡Jajajaja, felicitaciones!

​Luego del encuentro, pasean por caminerías a la orilla del mar cuando un hombre armado es atrapado por los guardaespaldas en actitud sospechosa.

​En la casa de los padres de Jazmín está Santiago, aguardando la llegada del suegro para pedir a Jazmín en matrimonio; la madre está atendiendo amablemente al posible esposo de su hija. El padre llega y Santiago se le acerca un tanto nervioso.

​—Como ya debe saber, he venido a pedir a su hija en matrimonio.

​El posible suegro lo mira con atención y responde:

​—No es costumbre nuestra dar en casamiento a nuestras hijas a extranjeros.

​Santiago se preocupa por la respuesta.

​—Pero nuestro sultán lo considera como su hermano, por lo que ya es uno de los nuestros.

​—¿Eso quiere decir que acepta?

​—Sí, le concedo a mi hija en matrimonio.

​—Gracias, no se va a arrepentir.

​—Pero que sea lo más pronto posible, ya que viven bajo el mismo techo.

​—¡Sí, claro! Fijamos la fecha esta misma noche y se lo hacemos saber.

​—Está bien.

​Se quedan un rato conversando.

​—¿Me contaría cómo fue que naufragaron?

​Mientras en la ciudad. Después del incidente, se retiran al castillo; Omar está hablando con los guardaespaldas.

​—¿Qué dijo el hombre?

​—No pudimos sacarle nada, pero tiene mucho que contar cuando no dice nada; lo dejaremos detenido por ahora.

​—¿Investiguen de dónde es? ¿De qué familia?

​—Ya investigamos; su apellido es Aumat, es de la provincia Gracia, su familia son terratenientes adinerados.

​—Ese apellido me suena, pero no recuerdo de dónde —divaga el sultán—. ¿Creen que quería atentar contra nuestra vida?



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En el texto hay: accion, aventura, naugragio

Editado: 06.03.2026

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