Esclavas

Fundación sin Fines de Lucro

​Omar se comunica con Carlos.

​—Mi hermano, estamos en la Gran Ciudad, ¿cuándo llegan ustedes?

​—Estamos llegando; no veo tu avión aquí, trae tu avión a mi aeropuerto.

​—Le daré instrucciones al piloto, ya estamos en tierra.

​—Los espero en mi mansión.

​Carlos y Lorena llegan a la mansión y el mayordomo los recibe.

​—¡Bienvenidos, Sr. y Sra. Santeliz!

​—Gracias.

​Están entrando a la casa cuando llegan Raiza, Omar y su comitiva. Carlos toma en sus brazos a Júnior y Lorena los recibe.

​—¡Bienvenidos, amigos, a su casa!

​Se sientan en una enorme sala de estar y les sirven jugo de naranja. Lorena y Raiza hablan sobre la sede que van a inaugurar y deciden ir a ver la casa para afinar los detalles. Omar y Carlos deciden ir a las empresas para supervisar que todo marche bien.

​Lorena y Raiza se van en la limusina de Lorena con dos guardaespaldas que las siguen. Llegan a una hermosa casona en las afueras de la ciudad; ya ha sido acondicionada con todo lo necesario para operar. La casa tiene 50 habitaciones para dormir, la mayoría con 2 camas, salones de dormir hasta 20 personas, consultorios médicos, espacios de recreación, salas de TV, salón de usos múltiples, salones de clases, canchas deportivas, jardines, tierras para cultivar y una bella piscina.

​—Está muy hermosa.

​—Y tiene todo lo necesario.

​En la entrada están subiendo un aviso a una valla alta: «Fundación Lorena. Casa de refugio y rehabilitación. Ayuda para mujeres víctimas de delitos y maltratos».

​—Fue Carlos quien organizó todo lo de la fundación; debió decirle al abogado que le pusiera mi nombre. La sede de tu reino, la pones «Fundación Ángela».

​—No hay problema, amiga; tú fuiste la madre de la idea, es justo que lleve tu nombre.

​Las damas se dirigen a la ciudad.

​—Quiero conocer las chicas que están en el hospital; según sé, las trasladaron hasta aquí.

​Raiza y Lorena llegan al hospital. Están preguntando en la recepción cuando Inés llega y las viejas amigas se abrazan. Inés y saludan y:

​—Estamos buscando las jóvenes víctimas de los monstruos.

​—Vengan por aquí; las he tratado como parte de mi trabajo para mi posgrado. Estoy haciendo una especialización en psicología, estoy por graduarme.

​—Perfecto, Inés; serás la psicóloga estrella de la fundación.

​—¿Qué fundación?

​—Una que vamos a inaugurar hoy por la tarde, especial para mujeres víctimas de delitos y maltratos.

​—Estoy a la orden, Lorena; es una gran obra.

​Llegan a donde están dos de las chicas rescatadas. La rubia jovencita que rescató Ricaute está mejor. Lorena le cuenta que ella también fue víctima de esa banda de delincuentes y la joven le relata que había recibido múltiples maltratos por rebelarse y no colaborar.

​—Me dejaban amarrada de pies y manos, desnuda, sin comida ni agua, por días; si no llegan a tiempo, habría muerto.

​—Hoy vamos a inaugurar un refugio; va a contar con todo lo necesario para vuestra recuperación. ¿Te gustaría ir allí?

​La joven guarda silencio y lágrimas brotan de sus ojos.

​—Había olvidado que hay gente buena en el mundo.

​Lorena la abraza y le da consuelo; Raiza está hablando con la otra joven. Están llorando las dos.

​—Cálmate, haremos todo lo posible para ayudarte a superar lo que viviste.

​—Gracias.

​Pasan el resto de la mañana hablando con todas las víctimas. Salen del hospital y van a una venta de autos.

​—Necesito una van.

​—Sí, señora, le enviamos fotos para que escoja cuál desea.

​—Está bien. Vámonos a casa, es hora de almorzar, vamos a llegar tarde.

​Se dirigen a la mansión; al entrar se dan cuenta de que los hombres no han llegado.

​—Les ganamos a los hombres, llegamos primero.

​Se sientan a la mesa y los hombres llegan, se dan un beso y se sientan a comer.

​—Mi amor, necesito una van o un bus pequeño para el traslado de las chicas; fui a la venta de autos y quedaron en enviar fotos.

​Omar interviene:

​—Yo voy a donar el auto que escojan.

​—Gracias, Omar.

​Almuerzan conversando y compartiendo los planes para la tarde.

​—Esta tarde será la inauguración de la primera sede de la fundación.

​—Estaremos allí acompañando en tu iniciativa.

​—Gracias.

​Tocan el timbre y el mayordomo anuncia a Rubén y a María.

​—Que pasen y almuercen con nosotros.

​Los recién llegados entran al comedor; María está bella y elegante, Rubén la trae del brazo.

​—Aquí estamos para acompañarlos en el juicio en contra de los malos.

​—Gracias, amigos.

​Terminan de comer y cada uno se retira a sus habitaciones a reposar hasta que sea la hora de la inauguración. Después de un merecido descanso, todos se visten para ir al evento de la Fundación Lorena. Es la hora de partir y, antes, Carlos llama a sus amigos de los medios de comunicación para que le den cobertura al acto.

​Al llegar a la casona los reporteros los abordan:

​—Lorena, ¿por qué se te ocurrió poner esta fundación?

​—Pensando en las víctimas de la banda de los monstruos, decidí hacer algo para ayudar en su recuperación.

​—Es una gran obra, ¡felicitaciones! Hermosa iniciativa.

​Lorena, iluminada por los flashes de las cámaras, corta el listón que simboliza la apertura de la obra. Hay una pequeña recepción y, terminada la reunión, cada quien se va a su casa. Lorena y todos sus amigos se dirigen a ver una van grande y elegante. Omar dona el vehículo a la fundación.

​Dos médicos y dos psicólogos son contratados para que presten sus servicios en la sede; Inés es una de ellas. Es contratado un personal calificado: nutricionista, expertos cocineros, personal de mantenimiento, jardinero. El resto de la tarde todos se dan a la tarea de ayudar a contratar personal para la sede.

​Al día siguiente, Lorena y Raiza van siguiendo la van que se dirige al hospital. El médico encargado le entrega a Lorena papeles con indicaciones e historial médico de las jóvenes. Las jóvenes son trasladadas a la casona, que es del agrado de todas. Lorena y Raiza se quedan cuidando detalles y delegando responsabilidades. Omar y Carlos llegan con raquetas, pelotas y todo para un gimnasio y regalos para todas.



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En el texto hay: accion, aventura, naugragio

Editado: 06.03.2026

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