KALA STONE.
Los gritos de la gente en la tribuna, los gritos de mi madre haciéndose notar entre la multitud.
Me pasan el balón a mi y los gritos de mi madre se hacen más fuertes, o al menos para mí.
No puedo perder, se lo debo.
Rebota la pelota de una mano a la otra.
Corro por toda la cancha mientras rebotó la pelota contra el suelo, me preparo para dar un salto y como era de esperar encesto el balón logrando que mi equipo gane.
La tribuna enloquece gritando eufóricos alegres por otra victoria más.
Veo a Chandler uno de los tantos hermanos Sullivan correr hacia mi para abrazarme, no correspondo.
Me siento incómoda, en mi familia no acostumbramos a demostrarnos amor de esta clase.
Bueno, lo hacíamos pero todo cambio por ese accidente de hace tres años atrás.
-Sabia que ganarias.
Me desahogo del abrazo.
-Gracias. -Es lo único que sale de mi boca.
Veo como mi madre empuja a Chandler lejos mío.
Me agarra fuerte del brazo y me saca de la cancha.
-Cuantas veces tengo que repetirte que no te acerques a ese chico, lo único que va a lograr es bajar tu rendimiento.
Solo me limito a asentir.
Mama tiene razón, no puedo distraerme con chicos en estos momentos, solo tengo que concentrarme en ser la mejor en todos los deportes.
Miro una última vez a Chandler antes de salir del gimnasio.
(...)
-¡Lo estás haciendo mal!¡Lo practicamos mil veces, porque carajos lo seguís haciendo mal!
Termino de girar y trato de caer bien pero vuelvo a tambalear.
Además de futbol básquet tenis y rugby también hago ballet, para el equilibrio.
Respiro frustrada.
Estoy cansada de que siempre me grite cuando me equivoco.
-¡Una vez más y está vez hacelo bien! Me lo debes.
Vuelvo a intentarlo está vez con esa palabra en mi cabeza.
Se lo debo.
Giro y caigo perfectamente.
Lo logre.
Miro a mi madre ni una sonrisa veo en su rostro.
-Al fin. -Dice eso y entra a la casa.
Jamás sentira orgullo por mi, eso ya lo tengo asumido.
Me tiró al suelo a descansar después de dos horas prácticando sin parar.