Eternamente Enamorada

CAPÍTULO 6: FILOS DE LA MISMA ESPADA

Narrado por Isabella

Terminé de concretar los últimos detalles logísticos con Emilie a través de la línea telefónica. Fijamos las pautas operativas esenciales para que ella pudiera incorporarse de manera formal a sus funciones administrativas a primera hora de la mañana siguiente. Tras colgar el dispositivo, experimenté una oleada de renovado entusiasmo que me impulsó a regresar a las instalaciones del bufete Law Firm con una actitud sumamente firme y competitiva. Con paso decidido, me dirigí al despacho del señor Edgar para notificarle de manera institucional que la vacante de mi secretaria ejecutiva ya había sido debidamente cubierta. Él, exhibiendo una mueca de aprobación profesional, me informó con serenidad que en el transcurso de esa misma jornada matutina me haría llegar las carpetas del primer litigio asignado por la junta de socios minoritarios.

Aquella confirmación encendió una chispa de profunda satisfacción en mi fuero interno. Regresé a mi despacho de paredes de cristal con la firme intención de ordenar el escritorio de madera y acondicionar el sistema informático para iniciar de lleno con el análisis de los expedientes. Sin embargo, no alcancé a transcurrir más de quince minutos sumergida en las plataformas digitales cuando el sutil golpe nudillar sobre la madera de la puerta me obligó a levantar la mirada de las pantallas.

—Hola de nuevo, princesa —pronunció Luis, asomando su imponente silueta por la abertura del marco mientras perfilaba una sonrisa sumamente audaz que me obligó a contraer las facciones en un gesto incómodo—. ¿Cómo te encuentras en esta jornada de selección?

—Hola, Luis. Me encuentro perfectamente bien, gracias. ¿Y tú qué tal? —repliqué, manteniendo una tesitura estrictamente cortés y profesional mientras observaba cómo se adentraba en mi espacio privado con absoluta soltura, sepultando las manos en los bolsillos de su pantalón de sastre.

—Muchísimo mejor ahora que tengo la oportunidad de contemplarte en tu entorno —aseguró, acortando la distancia física que nos separaba—. Me preguntaba si te agradaría la idea de abandonar las minutas por un instante y acompañarme a almorzar a las instalaciones del restaurante ejecutivo del piso inferior.

Clavé mis pupilas en su rostro, debatiéndome internamente sobre la manera idónea de repeler su insistencia sin quebrantar los códigos de etiqueta corporativa del bufete. Empecé a entrelazar los dedos de mis manos sobre la superficie de madera, jugando de forma sutil con un bolígrafo para canalizar la tensión.

—Te agradezco enormemente el ofrecimiento, Luis, pero me temo que me resulta imposible en esta ocasión. Estoy a la espera de que el personal administrativo me haga la entrega formal de los documentos de mi primer caso oficial —argumenté, pretendiendo lucir sumamente atareada frente al monitor.

El líder del ala contable asintió con un ademán pausado, pero no realizó el menor intento de replegarse hacia la salida.

—Comprendo perfectamente las exigencias de la inducción, princesa… ¿Pero asumo entonces que podríamos coordinar esa misma salida gastronómica para una oportunidad posterior, tal vez al cierre de la semana?

La persistencia de su cortejo comenzaba a agotar los márgenes de mi paciencia. Sabía con total certeza analítica que si no implementaba una postura tajante y carente de ambigüedades, este hombre jamás desistiría de sus constantes aproximaciones en las áreas comunes. Me puse de pie con elegancia, estirando las líneas de mi traje sastre para imponer una barrera de autoridad jerárquica.

—Tal vez en otra oportunidad propicia, Luis. La verdad de las cosas es que soy una profesional sumamente cuadriculada y me agrada disponer de absoluto aislamiento y silencio cuando me encuentro procesando mis estrategias de litigio —sentencié con un tono de voz gélido.

—Te entiendo a la perfección; en el ala financiera nos manejamos bajo esa misma rigidez metodológica —repuso él, ignorando olímpicamente la distancia institucional que le marcaba.

Antes de que lograra anticipar su movimiento corporal, Luis extendió los brazos y me rodeó en un abrazo sumamente invasivo. Le correspondí el contacto de una manera forzada y colmada de incomodidad, manteniendo los hombros tensos en espera de que rompiera la cercanía. Afortunadamente, un carraspeo sumamente seco y cargado de hostilidad proveniente del umbral de la puerta provocó que nos separáramos de golpe de forma unánime.

Fijé la vista en el acceso y me topé con la imponente figura de Adan, quien permanecía estático bajo el marco de madera. Mantenía una de sus manos sepultada con fuerza en el bolsillo de su pantalón, mientras que con la extremidad opuesta sostenía una carpeta de piel de tonalidad oscura. Deduje de inmediato que aquel legajo contenía los datos de mi primera causa judicial, pero lo que verdaderamente capturó mi atención analítica fue la mirada asesina que sus pupilas destilaban hacia Luis y hacia mí. Su mandíbula se encontraba tan fuertemente apretada que la tensión de sus músculos faciales resultaba casi palpable en el ambiente, y sus ojos verdes se habían oscurecido hasta adquirir un matiz sumamente denso y peligroso.

—¿Espero no estar interrumpiendo ningún proceso de alta relevancia para la junta de directores? —inquirió Adan, modulando una voz cargada de un sarcasmo corrosivo que helaba el aire de la oficina.

—No, para nada de lo que estás imaginando. El abogado Luis ya se encontraba de salida hacia sus respectivas funciones —respondí de inmediato, sintiendo cómo los latidos de mi corazón se aceleraban de forma abrupta debido a la súbita hostilidad que se había apoderado del entorno.

Miré fijamente al líder de contabilidad, buscando que validara mis palabras para dar por concluido el altercado silencioso.

—¿Verdad, Luis?

Este último me barrió una vez más con una mirada descarada de arriba a abajo, asintió con una parsimonia irritante y procedió a abandonar las instalaciones de mi despacho sin emitir una sola palabra de despedida, dejando tras de sí una atmósfera densa. Me quedé a solas con el director de los casos sociales.




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