Eternamente Enamorada

CAPÍTULO 17: ENTRE LAS RUINAS DEL PASADO

PERSPECTIVA DE EMILIE

QUINCE AÑOS ATRÁS

Me encontraba oculta entre los pasillos más solitarios de la biblioteca del instituto, completamente concentrada en mis apuntes, devorando los libros para terminar la tarea de la semana. De repente, el sonido seco de un par de cuadernos golpeando la madera de mi mesa me obligó a sobresaltarme. Alguien se sentó justo frente a mí, invadiendo mi espacio personal. Me acomodé las gafas sobre el puente de la nariz para enfocar mejor la mirada y observar con claridad al intruso.

Al levantar la vista, me topé de frente con Jorge Rivas, el chico más codiciado, popular y arrogante de todo el campus.

—Sabes... eres una chica sumamente bonita como para que uses unos lentes tan feos —soltó sin el menor reparo, regalándome una sonrisa de medio lado, cargada de una confianza asombrosa.

Mis dedos temblaron un poco sobre las páginas, pero intenté mantener la compostura.

—No me los pongo para lucir bonita ante los demás, Jorge; los uso para poder estudiar muchísimo mejor —respondí con un hilo de voz, bajando la cabeza de inmediato para regresar la mirada a las líneas de mi libro de texto.

Sin embargo, antes de que pudiera leer una sola palabra, su mano se extendió con rapidez y me quitó los lentes con suavidad. Lo miré parpadeando con duda, completamente desprotegida ante su cercanía.

—Listo, así está muchísimo mejor. ¿Lo ves? Eres realmente linda —insistió, sosteniendo mis gafas en el aire mientras examinaba mi rostro al descubierto.

Sentí que mis mejillas se teñían instantáneamente de un rojo encendido por la vergüenza pura. El corazón me dio un vuelco violento dentro del pecho; era la primera vez en toda mi vida que un chico se tomaba la molestia de llamarme hermosa.

—¡Jorge! —una voz femenina, firme y melodiosa, resonó desde el pasillo continuo, obligándonos a ambos a voltear al unísono.

Era Isabella Rubios, una de las jóvenes más deslumbrantes, influyentes y respetadas de todo el instituto. Caminó hacia nuestra mesa a paso firme, se cruzó de brazos y clavó una mirada fulminante en el hermano de Jehosely antes de desviar sus ojos hacia mí con un gesto de protección.

—Aléjate de ella de inmediato, Jorge. ¿Es que acaso no te cansas de repetirle exactamente el mismo discursito barato a cada chica que se te cruza por el camino? —le espetó Isabella, la voz gélida. Luego, mirándome con seriedad, añadió—: No vayas a caer en sus garras, por favor, Emilie. Este tipo solo se la pasa jugando; lo único que quiere es armar una lista para clasificar qué chicas son fáciles de convencer y cuáles no.

Jorge soltó un gruñido cargado de profunda molestia, levantándose del asiento de un golpe mientras recogía sus pertenencias con brusquedad.

—¿Por qué demonios siempre tienes que meterte en los asuntos que no te incumben, Isabella? —le reclamó con amargura, dedicándome una última mirada indescifrable antes de dar media vuelta y perderse a zancadas entre las estanterías de la biblioteca.

Isabella soltó un suspiro y tomó asiento en la silla que él acababa de vaciar, extendiendo su mano para devolverme mis lentes.

—Ese tipo es un completo idiota, Emilie. Mantente alejada de él por tu propio bien.

—Tal vez tengas razón y sea un idiota... pero hay que admitir que es uno muy lindo —admití en un susurro, bajando la mirada hacia mis manos entrelazadas—. Nadie nunca antes se había tomado la molestia de decirme que yo era una chica linda, Isabella. Una persona tan hermosa y perfecta como tú jamás podría entender lo que se siente estar en mis zapatos.

Un silencio espeso y sepulcral se instaló entre las dos en mitad de la biblioteca. Esperaba que ella se marchara o se burlara de mi patético arrebato, pero no lo hizo.

—Soy Isabella Rubios, un verdadero placer —habló de repente, extendiendo su mano hacia mí con una calidez que me tomó completamente por sorpresa. La miré estupefacta—. A partir de este preciso instante, tú y yo seremos grandes amigas, ¿te parece bien?

Dudé durante unos eternos segundos, asimilando la propuesta de la chica más popular del instituto, pero la sinceridad que brillaba en sus ojos me dio el valor necesario. Extendí mi propia mano y estreché la suya.

—Emilie López... el placer es mío —respondí, esbozando una pequeña sonrisa que ella me correspondió de inmediato con absoluta simpatía.

Sin saberlo, esa misma tarde en la biblioteca comunal, terminé de conocer a las dos personas que marcarían el rumbo de mi existencia para siempre.

PRESENTE

Termino de redactar los últimos párrafos del informe confidencial de auditoría para mandárselo directamente al correo interno de Isabella. Una vez que el archivo se envía con éxito, me levanto de la silla de la recepción y comienzo a recoger de prisa mis pertenencias personales dentro del bolso. Le redacto un mensaje de texto rápido a Isa para informarle que los datos ya están listos en su bandeja de entrada; como sé perfectamente que en este momento se encuentra en una reunión de alta gerencia con el señor Antonio, no quiero cometer la imprudencia de interrumpirla de forma presencial. Una vez que tengo todo en orden, salgo del edificio de la firma con paso firme.

Apenas cruzo las puertas de cristal de la entrada principal, encamino mis pasos hacia una pequeña y acogedora cafetería que queda ubicada a tan solo unas pocas cuadras de las oficinas corporativas. Al entrar, el tintineo de la campana anuncia mi llegada y me dedico a escanear el lugar con la mirada en busca de la persona que solicitó mi presencia. No tardo más de un minuto en divisarlo en una de las mesas del rincón; me acerco con paso seguro y tomo asiento justo frente a él.

—Bien, Nicolás, aquí estoy tal como lo pediste —hablé, colocando mi bolso a un lado—. ¿De qué era exactamente de lo que querías hablar conmigo en privado?

Él levantó la vista de su taza, dedicándome una sonrisa cargada de nostalgia y asombro.

—Vaya... Cuánto has cambiado realmente, Emilie —comentó, ladeando la cabeza—. Pensar que antes eras una muchacha sumamente tímida, asustadiza y distante con todo el mundo. Definitivamente has dado un giro de ciento ochenta grados en estos últimos años.




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