Capitulo 2
Parte I: El comienzo del viaje
La realidad, la fantasía, la ocurrencia, la necesidad de ser aprobado y aceptado, son características que develan personalidades. Las actitudes tienen como objetivo transformar una fantasía en un hecho real.
Todo esto me hace acordar a un momento vivido con un amigo. Fue aquel verano en el que compartimos vacaciones con Ariel. Salimos a la ruta de noche y llegamos en la madrugada a Villa Gesell. Después de recorrer más de 400 kilómetros, lo único que pretendía era poder descansar un poco y ordenar lo que iban a ser nuestros días de descanso.
Llegamos a la casa del amigo que nos había invitado a pasar esos días. Aún era temprano y, al parecer, nuestro anfitrión estaba sumergido en un sueño del cual no resultó fácil interrumpirlo. Decidimos no insistir. Fuimos para la confitería que está en la esquina de la costanera. Nos ubicamos en una mesa que tenía como vista principal el verde mar de Villa Gesell y el sol que, tímidamente, comenzaba a tomar posición en la mañana.
—Buen día. ¿Qué van a tomar? —preguntó el mozo.
—¿Café con leche puede ser? Y dos medialunas... No, seis. Okay, café con leche y seis medialunas. ¿Y para el señor?
—Vamos a ver... Yo quiero un café con leche y dos tostados, por favor.
—De acuerdo, ya les traigo su orden.
—Muchas gracias —le dije al mozo mientras se retiraba. Ariel me miró fijo, asombrado.
—¿Seis medialunas te vas a comer?
—Tengo un hambre que no veo, y creo que con seis me quedo corto.
—No seas exagerado —dijo Ariel.
—No, para nada. Exagerado es otra cosa... Alguien se quedó con hambre y ese no voy a ser yo. ¿Yo exagerado? Te equivocás.
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Editado: 02.07.2026