Fingiendo volar

Capítulo 6

—Amé la manera en que me dejaste sola toda la noche —suelta Svetlana de brazos cruzados apenas regreso con ella, mientras Jasper y Nika terminan su despedida y guardan sus guitarras con sumo cuidado. Me siento muy mal en el interior y quisiera disculparme con ella, pero me interrumpe cuando intento decirlo para agregar: —. Pero no te preocupes, igual me la pasé bien desde aquí, escondida casi junto a los botes de basura y las peleas de borrachos que se “tocaron” un segundo por accidente.

Me río y le prometo a Svieta que se lo compansaré. Es más, tengo justo ya la manera de hacerlo. Le muestro los cigarros y le digo: “¿vamos?”. Sé que le agrada la idea, teniendo en cuenta lo fría que está la noche y cuánto ella me ha confesado que prefiere los ambientes templados, pero termina cambiando su gesto de agrado por uno de resignación y se niega. Le pregunto qué pasa y me responde:

—Mejor invita a alguien más especial que yo. Seguro que te acepta por lo menos un cigarro o una calada. Si no es que varios —. Usa un tono que no logro entender del todo, pero después me doy cuenta de lo que insinúa.

—¿Me sugieres que vaya con Jasper? Es cantante, ¿crees que fume?

Me sorprende con una risa decente por una vez en la noche y me asegura que ellos son los que más fuman. Después agrega:

—Sí…, ve. En esto me has convertido, para mi desgracia.

Relajando los hombros le agradezco entre dientes y ella solo me deja ir, no prestándose a más exhibición de tópicos cursis en público. Honestamente, me dejó con ganas de un abrazo o algo más trascendental, pero solo se va con pisadas silenciosas y una voluntad inquebrantable, como no podría ser de otra manera.

Antes de que Jasper se vaya con Nika hacia algún lugar desconocido más allá en la ciudad, lo intercepto cerca de la salida trasera del bar y le ofrezco quedarse un rato más conmigo y fumar un poco bajo el aguanieve de esta noche de febrero. Él no duda en aceptar con sus ojos azules casi reflejando las estrellas plateadas. Nika nos mira con lo que tomo por desgana y le dice a Jasper que lo esperará en el backstage hasta que él esté listo para irse a casa. Me pregunto en silencio a casa de quién, pero no le pregunto nada, por lo menos no ahora.

Afuera, teniéndolo de frente, ya recargado contra una pared de ladrillo encendiendo la colilla de cigarro en un movimiento preciso y rápido, le confieso que disfruté mucho la presentación y que creo que incluso Svetlana lo hizo. Él solo se ríe y se encoge de hombros, diciendo que solo era cuestión de que se atreviera a darle una oportunidad.

—No te pongas soberbio ahora —exclamo tomando el encendedor que le presté para encender el tabaco, dejándolo hacer acrobacias en arabescos inacabados hacia el cielo lejano.

—No lo soy —. Se ríe y sopla el humo caliente a un lado de nosotros —, no puedo serlo si siempre tengo a las mismas personas interesadas cada vez que me presento. Hoy viniste tú y Svetlana, pero quisiera recabar más gente…

Agacha la mirada y se queda pensando en eso, supongo. Mi interior ya está un poco más caliente y no me dejo alienar por el juego de la amargura. Le aseguro que, cuando menos lo piense, ya estará llenando estadios o lo que él sueñe. Pero me responde que lo que él sueña, por el momento, no es llenar estadios. Con el ceño fruncido le pregunto:

—Entonces, ¿qué es lo que sueñas ahora? —. Parece que mis palabras le causan gracia. Sonríe de oreja a oreja y me pregunta a mí de vuelta, qué es lo que yo sueño — Así no es como funciona una conversación, ignorando las preguntas del otro, pero está bien. Lo dejaré pasar. Estaba pensando en eso hace rato —. No menciono que, en realidad, Svetlana me hizo pensar en eso — y asumí que no sé qué es lo que sueño. Durante años mi mayor sueño había sido escapar de casa, de mi familia y todas las expectativas que existían allí, para estar en otro lugar donde ser más independiente. Creo que ya lo logré, pero aún no me siento del todo completa. Mas es un gran paso y, cualquiera que sea mi siguiente sueño más adelante en el camino, espero que sea más ambicioso que conseguir un mejor puesto en el trabajo o algo así. Sí…, eso sería un sueño algo aburrido —termino por destacar.

Jasper entrecierra los ojos y considero que le quiere hacer un agujero a la luna con su mirada penetrante. Antes de que él responda, escucho mi teléfono vibrar y asumo que una lluvia de mensajes aterrizo en mi bandeja. En otro contexto no contestaría, pero pensando en que podría tratarse de Svetlana avisándome de algo importante, mejor sí tomo el celular y enciendo la pantalla, la cual parece un fogonazo de sol entre la perpetuidad de esta noche penumbrosa.

No es Svetlana, pero sí me sorprende leer que se trata de Kara, mi mejor amiga de mucho tiempo que hice mientras cursaba mi maestría en ingienería lingüística. Siento la mirada densa de Jasper sobre mi cabeza agachada y entiendo que debería contar qué es todo esto que estoy leyendo. No puedo evitar que la emoción sea desbordada a través de mi voz.

—Ya es tiempo de poner mis papeles para entrar a un doctorado en Boston, mi amiga me está diciendo que ya se oficializó la fecha de inicio y también se revelaron los requisitos para las becas de extranjeros. Había acordado con ella que, cuando fuera ese momento, viajaría para allá para tener la información de primera mano y, a la vez, convivir un poco con ella, para variar, ¿no? En verdad la extraño y… creo que ella me extraña a mí. Queremos salir juntas con nuestra otra amiga en Boston y ponernos al corriente con todo lo que ha pasado en nuestras vidas este año fuera de la universidad.



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En el texto hay: musica, sociedad, desaparición

Editado: 27.06.2026

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