Fingiendo volar

Capítulo 9

—Si a alguien le interesan los acordes de nuestras canciones, todas las progresiones están en nuestra página web. Ojalá algún día podamos pasar de los seis “me gusta” — bromea Jasper en la grabación de su último concierto, al que no pude asistir. Jasper me muestra la grabación desde su teléfono mientras esperamos el despegue del avión. En cualquier momento nos pedirán que apaguemos los dispositivos, pero por ahora estamos bien.

—¿Página web? ¿En serio? —pregunto entre risas un poco incrédulas.

—¡Sí! Cualquier tonto puede crear una hoy en día —añade él. Hoy lleva un collar de media luna sobre su camiseta blanca, lo cual dice que es de buena suerte. Es su primera vez en un vuelo, lo entiendo. Creo que he volado ya un millón de veces en mi vida, así que ya he dado la buena suerte por sentada—. No espero que mucha gente vaya a visitarla, siendo honesto. Pero me gusta creer que estoy haciendo algo para crecer como artista, ¿sabes? Delante del público, no solo en mi habitación creando más canciones sin destinatario.

—Creí que no subías cosas a redes —lo expongo, presenciando como sus mejillas se enrojecen al instante y se ríe con torpeza.

—Yo, bueno… Hay algo especial en las cosas materiales, además hay tantas cosas en Internet que ninguna llama la atención realmente. El hecho de que llevo haciéndome promoción durante años y mi canción más popular no supera las cincuenta vistas es suficiente motivo para entender mi postura.

Me río sin problemas y, acomodándome en el asiento, busco una nueva pregunta entre el laberinto de mi cerebro.

—¿Por qué no buscas a alguien que produzca mejor tus canciones? ¡No porque estén mal así! —aclaro— Pero podrían beneficiarse de un poco más de claridad en los sonidos, además de que tendrían más alcance y promoción.

—Ya lo he intentado, Aura. Lo he intentado muchas veces, pero, siendo honesto —dice esto con una sonrisa derrotada y ladeada—, ¡creo que eres la única persona que podría llegar a dar un centavo por mi música!

—¡Eso no es cierto! Si te promocionases en redes sociales, aunque sea, te darías cuenta de que no es así…

Él se ríe y asiente, pero después, indagando en su teléfono, añade:

—Sí tenemos redes sociales y sí me he hecho bastante promoción, pero en ninguna tenemos más de treinta seguidores. También por eso no quería que nos conocieras en línea, así te habrías dado cuenta de lo fracasada que es nuestra carrera —habla refiriéndose a él y Nika, supongo.

—No es verdad… Solo es cuestión de… —me interrumpe mostrándome su canal de YouTube: algunos de sus videos tienen algunas vistas, pero en ninguno veo que acumule más de tres “likes” o algún “compartido”. Suspiro y respondo— Es que aún no han llegado a las personas indicadas… No son un… —. Antes de poder decir “fracaso”, la azafata me quiere matar de un susto y nos pide apagar los celulares. Estamos a punto de despegar.

Cuando ya estamos arriba por las nubes, en este momento en el que aún no he conciliado el sueño pero sé que estoy a punto de hacerlo, Jasper me dice en voz queda, muy queda:

—Voy a ponerme a trabajar en la fábrica de mi padre, otra vez —. Lo observo con los ojos entrecerrados y desfachatez. Le cuestiono mil cosas con mi gesto desubicado—. Todos tenemos que ganar dinero de alguna forma, ¿no?

—¿Es por este vuelo? Te dije que te podría prestar un poco, si tus ahorros no son suficientes —suelto con credulidad, pero no obtengo un gesto receptivo de su parte. Solo me responde:

—No te preocupes, Aura… Era cuestión de tiempo. Voy a seguir escribiendo canciones y presentándome en bares, pero, creo que lo entiendes… A veces tenemos que moldear nuestras vidas a lo que necesitan de nosotros para no echarnos a perder. Para no alinear una cadena de fracasos en nuestros historiales —suelta como si hubiera sido envuelto por una ventisca de aciago durante un minuto. Me vuelve ajena a sus palabras y contrapongo:

—¿Como el dragón que destruyó el reino y, cuando estaba a punto de morir, vio que ya lo habían reconstruido? Al final todo va a ser un fracaso si no acabas lo que empiezas. ¿Quieres solo, ir y rendirte con tu padre para aceptar todo lo que te ordene? Con el tiempo todo va a seguir igual, vas a terminar escapando de él como lo hiciste antes. Tú… deberías cambiar la historia, deberías seguir intentando con la música…

—Ya lo he intentado por años —me responde perdiendo la mirada en la ventanilla que solo refleja un cielo azul celeste que no me podría parecer más de papel—, está bien. La metáfora del dragón puede aplicarse para todo, porque, después de todo, ¿qué importa? Si soy infeliz en un lado o en otro, cuando todo se termine y las luces se apaguen, el planeta seguirá girando, en su propio eje y manteniendo el equilibrio alrededor del sol.



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En el texto hay: musica, sociedad, desaparición

Editado: 27.06.2026

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