Fingiendo volar

Capítulo 18

—Todas las personas que van a los conciertos de mi hermano deberían asumir que están haciendo caridad —declara Yuri, pero ni siquiera le contesto. Creo que ya comenzó un monólogo propio que es puro vómito mental que no tiene caso cortar.

—Tienes que poner tu maleta allí —señalo hacia el portaequipaje del avión, pero a él le da igual.

—Puedo hacer lo que quiera —exclama con la mochila de todas maneras sobre sus piernas—. Vamos a estar como diez horas aquí sentados, ya es suficiente tortura como para estar sin mis cosas. ¿No estuviste en este mismo contexto con mi hermano hace como un mes? ¿Cómo se siente? ¿Tienes un deja vú?

—Solo noto que él tenía mucha mejor actitud que tú. Él no se peleó con cada trabajador en el camino hasta acá ni se rehusó a seguir las más mínimas reglas dentro del avión. Es más, ya vienen a ponerte en tu lugar —digo apenas veo a la azafata de turno, en su traje azul y actitud diplomática siempre sonriendo en su recorrido entre las filas.

Murmura un improperio y empieza a esconder su maleta bajo sus pies y unas mantas suyas y mías. Pongo los ojos en blanco y solo lo dejo hacerlo por ahora, pero después lo asesinaré por tocar mis cosas. Se mueve como un gusano en su asiento escondiendo sus intenciones entre supuesta normalidad, esa que los malditos usan con sonrisas disqué inocentes para ocultar sus malas acciones.

La azafata nos sonríe y nos pregunta si todo está bien, para lo que me trago mi dignidad y solo respondo que bien. Mi compañero es más grandilocuente y dice que “muy bien”. Cuando se mueve invade mi espacio y eso me desespera, pero lo dejo pasar solo arrinconándome a mí misma en la orilla del pasillo. Jasper aunque sea me había dejado el asiento de la ventana; Yuri se abalanzó sobre este desde la planificación del vuelo.

En voz baja le pregunto si cómo va con el rastreo de nuestro personaje en cuestión, lo que le amarga el gesto soberbio con el que veía a través de la ventanilla. Piensa durante unos segundos y después argumenta:

—Tengo sus datos, pero no te voy a compartir nada. Te vas a quedar conmigo y lo vas a convencer de venir con nosotros para que su padre lo haga trabajar en la fábrica. ¿Capisce?

—¿En serio crees que va a caer en eso solo por que sí? Dios, Yuri, ¿por qué piensas que todos son tontos menos tú?

Nos miramos a los ojos y la atención me mata, porque ahora solo quisiera estar durmiendo y haciendo más corto este vuelo infinito.

—¿Y no lo son? —pregunta con esa risa tonta grabada en su semblante. De mis piernas tomo una almohada y lo golpeo con ella, antes de acurrurcarme con ella para intentar descansar.

Cuando solo disosio entre la oscuridad apagada del ambiente nocturno a mi alrededor, ya habiéndome olvidado de mi existencia y materialización, escucho a mis espaldas a Yuri llamarme “novata”. “¡Aura!” nombra después de que no contesté tres veces a mi apodo.

—¿Qué quieres? —pregunto con reticencia y sueño.

Se queda viendo por la ventana, pero veo en su reflejo que no tiene ni un poco de sueño. Creo que es la primera vez que lo veo pensando sin estar soltando bromas que no dan gracia o queriendo dar órdenes que nadie sigue.

—Si mi hermano no existiera, creo que mi vida estaría mejor —confiesa sin un poco de duda en sus ojos—, pero no puedo simplemente dejar que se vaya lejos. No porque lo quiera, sino porque…. Si se hace famoso o solo se hace una vida de la música, va a ser más feliz que yo. Y eso no puede suceder.

Llenando mis pulmones de aire cíclico y frío, asumo que esta familia no tiene reparo. Envidias arriba y abajo, todos luchando por ser el mejor.

—¿Por qué te molesta que le vaya bien? —suelto con voz queda.

—¿Por qué? Pff. Si te dijera lo que mi padre me hizo hacer durante mi niñez y lo que él no quiere hacer ahora que es un hombre adulto. Llega un punto en la vida donde te tienes que olvidar de tus sueños para vivir una vida productiva, y él no entiende eso, todo el tiempo solo está causando problemas.

Me río en voz baja y cuando me pregunta el motivo, me quedo callada. Me recomienda, ya en su pérdida total de la cordura en este vuelo, que si vuelvo a nacer en otra vida, no sea un hermano mayor; a ellos les toca el peor lado de los padres. Soy la hermana pequeña, no sé si lo sabe, entonces tal vez por eso me identifico con Jasper. Con la personalidad de mi jefe, no me compadezco ni un poquito.



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En el texto hay: musica, sociedad, desaparición

Editado: 27.06.2026

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