Fingiendo volar

Capítulo 21

Liena toma a Jasper de la mano y le pregunta si está bien, ya fuera del edificio donde vive y trabaja Mireya. Él asiente y en silencio se queda viendo la puerta de esa casa, como si en realidad quisiera quedarse allí.

Salto al asiento trasero y veo a Kara observándome por el espejo retrovisor. Su mirada delineada me recrimina mil cosas y me quiere prohibir mil cosas de ahora en adelante; solo suspiro y resguardo la mirada en la ventana a mi derecha, como respuesta. Liena casi tiene que arrojar a Jasper desde su trance como si estuviese siendo arrestado, pero cuando ella cierra la puerta él se relaja y vacía sus pulmones con los ojos sumidos en un vacío perenne. Ladeo una sonrisa y lo dejo anudar sus pensamientos.

—Bien, ahora las reglas —advierte Liena apenas entra al asiento del conductor, pero sin siquiera encender el auto —. Ustedes dos van a reiniciar de fábrica sus teléfonos, para que este señor Yuri no nos pueda rastrear. Los mantendré a salvo en casa de mi novio mientras elimino cualquier rastro del código que creé.

—Si las mandan a la cárcel, yo ni siquiera las conozco —supongo que bromea Kara. Aún recuerdo lo que Mireya me dijo sobre ella, pero la ignoro por el bien de mi cordura. Tengo mucho que pensar en la jerarquía de sucesos actuales.

El auto empieza a avanzar. Creo que todo va bien, pero cuando me asomo por la ventana diviso de lejos un auto negro que no estaba estacionado allí cuando recién llegué. Cuando vine por primera vez solo había soledad y, bueno, el ruido de pisadas detrás mío que desconozco su providencia. Supuse que era un vago…, a menos que… En un pequeño sello en la ventana frontal, noto el logo de mi empresa.

Distingo entre las ventanas templadas un matiz de cabello rubio tan demacrado y blanquecino que es indistinguible. Me estuvo siguiendo todo este tiempo, ¡el maldito! Por supuesto que siempre estuvo un paso adelante, ¿no? Entonces no quería encontrar a Jasper allí porque ya sabía que estaba en ese lugar. Quería que lo encontrase para, con mi “amistad”, sacarlo de su escóndite.

Gruño para mí misma y, harta de todo, le indico a Liena que detenga el auto. Ambas me preguntan qué voy a hacer y solo les contesto: “acabar con esta estupidez”.

Noto que Yuri usa lentes de sol dentro de su auto con vidrios templados y estacionado en la sombra. Me adelanto hacia su cristal y entonces me ve de reojo, dejando caer un poco sus gafas dotándose a sí mismo de un aura aún más soberbia. Toco repetidas veces y entonces baja la ventana despacio, muy despacio. El ruido del mecanismo llena mis tímpanos de incomodidad.

—¿Qué quieres de él? ¿En serio no tienes nada mejor que hacer aparte de fastidiarle la vida a tu hermano menor solo por celos? —le pregunto a su barrera de egoismo. Yuri reposa un brazo sobre la base de la ventanilla y frunce los labios, dejándome en segundo plano.

—Pedazo de ñoña, ¡volviste a mí! Y más agresiva que nunca. Mira, sabías que mis promesas no se quedarían vacías. Te dije que si rompías el acuerdo, habrían consecuencias. No estoy haciendo nada fuera de… —lo interrumpo.

—¡Por Dios, Yuri! ¿No has visto en qué estado se encuentra Jasper? Quién sabe cómo sobrevivió dos semanas en un sótano solo escribiendo canciones y de seguro muriéndose de hambre. ¿No tienes un poco de empatía? ¿¡Por qué no puedes solo parar este maldito circo y dejarlo vivir su vida!?

Sus ojos penetran en mí tras la oscuridad de las gafas de sol, aunque quizá estén llenos de oscuridad en sí mismos. Articulando demasiado con los labios, impone:

—Tú también estás un poco en las últimas, eh. Pero bueno —ríe para sí con la boca cerrada y me fastidia, aunque no niego que sí me siento terminada —, si aún deseas replantear tus posibilidades, el trato sigue siendo el mismo. Tienes hasta las ocho de la noche para llevar a Jasper a Serbia, hacer que renuncie a su banda y se reduzca a ser un empleado de mi padre por lo que le quede de vida. Si no, me encargaré yo mismo de arruinar tu futuro laboral con todas las barbaridades que has hecho. No tenías derecho de enviarle información de la empresa a una amiga tuya, ¿sabías? Pero claro que no, ni siquiera has leído los términos y condiciones…

Sube la ventana y se queda semiacostado en su asiento inclinado, inflando y deshinflando su pecho. Resignándome a lo que dice e, incluso a lo que Mireya ha predicho, asumo que lo mejor para todos es hacer lo que dice, a mi pesar. Tal vez es el destino quien persigue esto, después de todo.

Durante el camino les cuento a mis amigos lo que Yuri me ha dicho, pero no veo ninguna reacción en Jasper. Está con una mirada traumatizada y no sé qué hacer más que quedarme a su lado. Incluso lo tomo del hombro y le susurro que va a estar bien pase lo que pase, y eso que siemrpe rehuyo el contacto físico.

—Todo esto es una ridiculez —señala Kara —. No hay manera de que algún juez crea que tú hayas participado en lo que Jasper hizo por cuenta propia. Ya es un adulto y con esa familia que tiene, cualquiera hubiera hecho lo mismo.

—Pero cualquier acusación así se quedaría manchando mi historial para siempre. Además, tú no sabes lo necio y metódico que puede ser ese hombre para conseguir lo que quiere —exclamo cuando ya vamos entrando a la ciudad, lejos de los callejones sin salida y pasillos oscuros con un fondo infinito.

—Bueno, pero si Jasper regresa a Serbia todo terminará y ya nos podremos olvidar de ese cerebro de nuez… —añade ella y asiento con la cabeza confiando en el espejo retrovisor — La decisión es muy fácil entonces.



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En el texto hay: musica, sociedad, desaparición

Editado: 27.06.2026

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