Fingiendo volar

Capítulo 24

Las cosas en la oficina siguen muy caóticas. El jefe y la nueva empleada estuvieron tres días en Estados Unidos y volvieron sin querer decirle nada a nadie sobre lo que pasó; para todos es tan raro, pero por supuesto que ninguno está ni cerca de soltarle la sopa a nadie. La única interacción que he tenido con Yuri en estos días ha sido una vez que estaba comprando un dulce de la máquina expendedora. Yuri pasó junto a mí para tirar una lata de refresco al basurero y me dijo “novata valiente”, a lo que le contesté “idiota sin límites” mientras estaba por retirarse. Al final del día hice lo que me pidió, entonces no estamos tan mal, supongo.

Svetlana ha estado molesta de que no le llamé ni una sola vez mientras estaba en Boston. No le puedo decir lo que Yuri hizo con nuestros teléfonos ni nada de los asuntos legales que solo nos meterían en mil embrollos a Yuri, Liena y a mí, entonces solo le puedo pedir disculpas y asegurar que se lo compensaré de alguna manera. No sé cómo, para ser honesta. Ya no podemos ir al bar de Jasper porque ahora él ya no estará allí; creo que hoy comenzaría su nuevo empleo en la fábrica de su padre.

Estoy haciendo mi trabajo desde mi computadora sin establecer charla casual con Svetlana, pero no dejo de pensar en que, a pesar de Jasper esté momentáneamente retirado de la música —hasta que mi cerebro entienda lo que significa “para cambiar el futuro hay que cambiar el pasado” —, Jasper puede seguir viviendo su vida en un millón de cosas aparte de eso. Por ejemplo, si lo que sugirió Mireya es cierto, a Jasper le obsesiona aún más un chico de su misma condición.

Cuando dos almas se buscan entre sí y lo único que las separa es el no saber si el otro siente lo mismo, tiene que entrar una tercera alma tal vez demasiado entrometida que haga todo funcionar. Esa alma entrometida soy yo, por supuesto. O bueno, esa iba a ser yo, hasta que Svetlana me habla, quien, a pesar de todo, sigue siendo mi supervisora y, por lo tanto, mi jefa más directa.

—Como estuviste fuera toda la semana anterior, te dejé en tus archivos las nuevas actualizaciones que debes editar y descargar, para después aplicar en la memoria de tu bot. Recuerda, nada de atajos, luego puedes dejar cabos sueltos como pasó en el último ajuste que resultó lleno de errores. Recuerda que en la entrada doce hay… —. Y así siguió por diez minutos. Creo que mi agenda estará muy ocupada de ahora en adelante, por lo menos hasta que termine de compensarle a mi supervisora todo lo que le dejé tirado durante mis supuestas vacaciones. Que no fueron vacaciones, ya que fueron de todo menos relajantes.

En mi casa, apenas desocupé mi asiento en la mesa durante la cena para irme corriendo a hacer un maratón de horas de trabajo nocturno en mi habitación, la luz de la computadora colorea mi habitación de un blanco azulado bastante invasivo. De reojo veo a Verdecito y le sonrío, deseando que no se haya olvidado de quién soy. Ava y Marcos de seguro hicieron un gran trabajo cuidándolo, se ve en muy buen estado de salud y estoy segura de que volverá a volar muy pronto. El pensamiento debería de hacerme feliz, pero por algún motivo me deprime.

Rescatar a Verdecito fue lo que nos unió a Jasper y a mí. Él me dio su disco porque confiaba en mí y me volví su fan, le dije que creía en él y, pasando el tiempo, lo traicioné y le dije que volviera con su padre. Un día cercano Verdecito volará, pero —pienso mientras caigo en cuenta de lo que estoy haciendo ahora mismo con este maldito bot que me está evaluando Svetlana— ni Jasper ni yo volaremos cuando Verdecito sí, nosotros solo fingiremos volar en nuestras vidas aburridas.

Entonces dejo todo este embrollo computacional por un segundo para ponerme a ver un video sobre latín. No interfiere con lo que hago, supongo, porque me hace feliz y aprendo —es como un descanso activo—. Creo que a Verdecito también le gusta escuchar estos audios. Estoy segura de que a Kara también le encantaba. Kara ahora me diría que, si no me dormía temprano, mañana no tendría energía para ir a un maratón de conferencias en una universidad en la otra orilla de la ciudad. Y cuando me decía algo así, yo sabía que aquellas conferencias serían grandiosas.

Ojalá algún día pueda volar y no fingir volar, como Jasper lo tiene que hacer ahora para sobrevivir, como yo lo tengo que hacer por… Porque soy cobarde en el fondo. Tengo que pausar eventualmente el video y regresar a mi trabajo, pero sé que pronto tendré que cambiar algo en el panorama para que el aburrimiento no invada cada centímetro de mi presente y futuro.



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En el texto hay: musica, sociedad, desaparición

Editado: 27.06.2026

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