Freak Circle

2. Visita al museo.

Bizet se encontraba mirando una televisión antigua mientras el cuarto de un infante se quemaba.

"¿Fue tan malo?"

Aun así se sentía feliz; claro, a pesar de fallar en su cita a ciegas, obtuvo algo que lo podría ayudar en su segunda cita.

Se puso de pie mientras un bastón aparecía en sus manos.

"¿Qué tipo de fenómeno me encontraré...?"

Rápidamente abrió la puerta que daba a las jaulas y se encontró con la viciosa visión de tener dos jaulas en vez de una.

Era una jaula llena de agua; llamarla jaula era mucho, pues era simplemente un rectángulo de agua sin nada que lo mantuviera en pie.

En el centro de dicha jaula de agua, un pequeño tiburón azul estaba dando vueltas.

«¿Qué tiene este lugar que solo hay fenómenos marinos...?»

Se acercó a la jaula mientras miraba a su nueva adición a su colección.

"¿Puedes nadar fuera del agua...?"

El tiburón no dijo nada, simplemente se quedó quieto.

"¿Qué puedes hacer?"

"..."

"...esto era más fácil con tentáculos..."

Levantó el bastón del suelo para apuntar al tiburón.

"¿Quieres que te obligue a salir de allí?"

Con esa pequeña amenaza, el tiburón simplemente salió de la jaula de agua; nadaba ahora por la nada.

"¿Estás en tu adolescencia?... aunque tu exdueño sí parecía estar allí..."

"Haz algo antes de que te asfixie con tinta."

El tiburón se quedó quieto antes de empezar a moverse en círculos.

Y en la jaula donde antes estaba el agua, esta empezó a moverse como un remolino antes de detenerse al mismo tiempo en el que el tiburón paró de girar.

"¿Puedes mover el agua?"

El tiburón asintió antes de volver a meterse en la jaula de agua.

"...bien, te llamarás Aleta."

Bizet giró su bastón antes de darse la vuelta.

«¿Debería castigarlo por no obedecer?»

Salió del cuarto de fenómenos, mas no se acostó en la cuna; en cambio, caminó hacia otra puerta que daba a una pradera.

Un gigantesco árbol se mecía arriba y abajo.

A pesar de ser un árbol tan grande, solo tenía cinco raíces; dos de ellas estaban destruidas.

«Qué fastidio hacer esto cada semana...»

Alrededor del árbol había siete sillas de distintos materiales.

Bizet se sentó en una; detrás de la silla, una descripción estaba escrita:

"Avaricia"

Rápidamente el árbol desapareció, a su vez un fuerte dolor mental apareció.

Un dolor que obligaba a Bizet a cerrar los ojos.

Cuando el dolor desapareció, abrió los ojos.

Ahora había una mesa de reuniones circular, las siete sillas ya no estaban vacías.

Cada silla era ocupada por siluetas negras.

"Buenos días, señor Pandora, Gula, Ira, Soberbia, Envidia, Pereza y Avaricia."

La silueta que parecía más oscura asintió con cautela antes de agradecer el saludo:

"Buenos días, señorita Lujuria".

Lujuria tarareó en su silla mientras las otras siluetas se saludaban.

Avaricia parecía fastidiado con los saludos y simplemente dijo:

"Buenos días a todos".

Pandora se reclinó en su silla antes de comenzar finalmente con la reunión:

"Quiero que roben un museo".

"..."

Todos se quedaron callados antes de que Lujuria respondiera algo.

"¿Qué quiere que robemos, señor Pandora?"

"Avaricia, Lujuria y Soberbia entrarán al museo; solo necesito una pequeña cosa: si ven algo que les interese, simplemente llévenselo, siempre y cuando no sea lo que busco."

«...Genial, tendré que trabajar horas extra...»

"¿Cuál será nuestra recompensa?", Bizet soltó al aire mientras se reclinaba en su silla.

"...Señor Avaricia, ¿podría decirme por qué atacó un teatro?"

Pandora parecía verlo directamente mientras juntaba sus manos.

"No tendrás ninguna recompensa por tu actuar."

"..."

Al terminar la reunión, volvió a sentir el dolor antes de regresar al árbol gigantesco.

"¡Puta mierda!"

Con esto dicho, volvió a la habitación que se quemaba y se acostó en la cuna.

Volviendo a la realidad, Bizet revisó su congelador:

«...no hay nada».

Sacó su cartera de su pantalón y la abrió:

«...podré comer por dos semanas...».

Sonrió mientras miraba al techo.

«¿Voy a morir de hambre?»

...

«Una semana... mejor dicho, pues tendré que preparar un robo».

Al día siguiente, Bizet se encontraba en la calle; su ropa era de un tono negro mientras su pelo, del mismo color, tapaba sus ojos. Su piel pálida sobresalía por donde sea que su inmunda alma pasara.

"Disculpe, señor, ¿me compraría un dulce?"

"..."

El último miembro de los Fou observó a la niña, quien portaba una cajita de dulces; unos eran grandes, otros chicos, pero en esencia parecían del mismo tipo.

«...baratos».

"¿Cuánto cuestan?"

Al escuchar la respuesta del hombre, la pequeña dijo con una gran sonrisa:

"Un dólar cada uno".

"Uh... ¿oh?"

Bizet disimuló su sorpresa antes de fingir buscar algo.

"Uh... lo siento, no traje mi cartera", a la par, una sonrisa tosca se le dibujaba y, como de costumbre, alzó aún más su cabeza.

Al siguiente momento, caminó al costado de la infante.

«¿Cuándo subió más la inflación? ¡Tendré que pedirle un aumento a Pandora!».

Así se alejó lentamente de la niña, que se había quedado quieta; en su rostro pura confusión tenía.

"¿Qué era eso?"

Había visto su ojo.

Al siguiente día, en su escuela se esparció el rumor de un héroe con un ojo en espiral.

...

"Cuatro dólares."

El hombre observaba fijamente a Bizet, mientras estaba sentado en la taquilla.

"¿Eh?"

Bizet quedó impactado por el precio del boleto.

«¡Ni dos días!»

"Está bien..."

«¡No, no está bien!... suspira, por el bien de la misión... claro... claro... ¡claro!»

"¿Señor? Aquí tiene su boleto".

Fou tomó el papel con agonía antes de entrar al museo.

...
Una chica de melena rubia estaba parada al lado de su mejor amiga, quien observaba una pintura antigua.



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En el texto hay: misterio, obseion, fenómeno

Editado: 15.10.2026

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