Él es el mejor amigo de mi hermano, el hombre del que me enamoré demasiado joven, con quien descubrí lo que era amar y también lo que era entregarse sin miedo. Con él compartí secretos, miedos y cada parte de mí que nunca debí ofrecer. Fue quien me enseñó que el amor puede ser tan intenso como destructivo y que hay verdades capaces de arrasarlo todo.
Y ahora me odia.
Lo vi en sus ojos el día en que se marchó sin mirar atrás, convencido de que lo traicioné. No me dejó hablar, no quiso escuchar y me condenó sin saber que, mientras él se alejaba, su hijo crecía dentro de mí llevándose con él la única oportunidad que tuve de explicarle la verdad.
Años después, cuando mi vida se desmorona y no me queda otra opción, el destino decide jugar sucio y me lanza de vuelta a su mundo.
Al equipo Blackridge HC, a él, a Logan Reed.
El chico que amé ya no existe. En su lugar hay un hombre frío, distante, duro, alguien que me mira como si fuera un error que nunca debió cometer. Trabajar a su lado es una batalla constante: sus palabras hieren, su indiferencia pesa y su cercanía despierta todo lo que creí enterrado.
Porque el odio no es lo único que sigue vivo entre nosotros.
La tensión se vuelve insoportable con cada roce, con cada mirada que dura demasiado, con cada recuerdo que insiste en regresar. El pasado no está muerto y el deseo tampoco.
Pero los secretos tienen una forma cruel de salir a la luz.
Y cuando la verdad finalmente lo alcance, no solo romperá todo en lo que él cree también podría destruir lo poco que queda de mí.