Fuera de juego

Capítulo 2

Logan

Maldigo cuando siento el golpe en mi hombro producto de los imbéciles que gritan y que forman parte de mi equipo.

Una victoria más.

Una victoria que se siente vacía como las demás.

No sé por qué no siento la misma emoción que sienten mis compañeros mientras gritan enloquecidos, aunque quizás sí que lo sé, hubo una época en la que realmente amaba el hockey más que nada, una época donde al mirar las gradas me encontraba una sonrisa gigante y hermosa esperando por mí, pero ahora mismo al mirar las gradas me encuentro con una rubia despampanante lanzándome miradas lascivas que no me provocan esa sensación de que el corazón se me saldrá del pecho.

—Hombre, sonríe un poco, acabamos de ganar —miro sobre mi hombro como Dexter me palmea el hombro, asiento forzando una sonrisa en mis labios antes de que nos reunamos para la foto.

La algarabía continúa mientras nos movemos a los vestidores, mis compañeros van tocando las paredes y gritando sin control, pero ha sido una temporada fuerte, sé que estamos agotados todos física y mentalmente y todo lo que necesitamos es volver a casa y relajarnos, aunque el entrenador lo máximo que nos dará serán unos pocos días antes de volver al hielo.

Antes de llegar al vestuario, escucho los silbidos insinuantes que me lanzan cuando la rubia de ojos marrones me mira. Lo cierto es que Kitty es hermosa a la vista, es una maldita lástima que cada vez que intento buscar a una mujer no paso de unas cuantas salidas, el sexo casual no es lo mío y bueno, parece que Kitty al menos ha superado la primera meta porque hemos tenido tres citas y parece que no he salido corriendo como siempre ocurre.

—Felicidades, me gustó el juego —ella echa su pelo hacia atrás mientras mueve sus caderas cuando se acerca a mí y cuando me mira suspira— la verdad es que me gustó mirarte, fue sexy y me pregunté si estás ocupado esta noche o necesitas que alguien bese tus heridas —la insinuación es algo que podría volver a cualquier hombre loco, pero cuando la miro fijamente, la verdad es que no tengo ganas de nada, mucho menos de hacer algo estúpido como tocarla y que todo se vaya a la mierda.

—Lo siento, tengo que hablar con mi entrenador y nos tomará mucho tiempo, gracias por venir esta noche Kitty, ha sido agradable —ella se ríe.

—Sería más agradable si me invitaras a los partidos y no solamente esperaras que yo viniera, pero por hoy no me enojaré contigo Logan, nos vemos después —con su usual confianza se acerca y me besa la comisura del labio antes de irse.

Cuando levanto la mirada me encuentro con Dexter totalmente confundido.

—Amigo, te acaban de ofrecer un revolcón y tú lo acabas de rechazar, ¿acaso te falla la polla? —lo ignoro caminando al vestuario.

—No me falla nada, solo que necesito descansar, estoy molido —escucho durante mi ducha sus reclamos de cómo dejé ir a un bombón candente, pero lo cierto es que no he pensado en tocar a una mujer desde hace años.

Desde ella.

Cierro los ojos espantando su recuerdo como llevo haciéndolo desde que me enteré de que la mujer por la que pensaba renunciar a todo, al final no me amaba como decía.

Cuando termino de arreglarme salgo dejando a mis compañeros de equipo confundidos, pero no estoy de humor. Jugar cerca del pueblo donde crecí me trae esta sensación amarga que detesto, porque a veces quisiera conducir hasta allá y verificar que ella esté bien.

Isabella Foster.

Quizás esa mujer se convirtió en mi maldición desde el momento en que mis ojos la miraron por primera vez, desde que su sonrisa se convirtió en mi razón para despertar cada mañana y en que tener su atención mi parte favorita del día.

Nunca quise saber qué fue de ella, menos cuando al final terminé peleado también con mi mejor amigo por ella. Todo se jodió en mi vida perfecta porque nunca he podido dejar de pensar en que al final, por más que la detesté, quisiera que le estuviera yendo bien en la vida. Es tan jodido como a pesar del daño que me hizo nunca he querido que Isabella sufra.

Me detengo mirando cómo una pareja habla riendo entre bromas antes de que la chica lo empuje y es como vernos a nosotros, se supone que cuando pasan los años las personas olvidamos, que podemos superar el pasado. ¿Pero cómo superarlo cuando ella parece arraigada a mí?

La odio, eso es cierto, guardo mucho resentimiento por Isabella, pero quizás también una parte de mí la extraña. Era mi mejor amiga, quien me apoyaba y con quien podía ser yo mismo y no el llamativo jugador que acapara la atención.

Suspiro pasando una mano por mi pelo antes de girarme para seguir caminando, sin embargo, es el hombre que está tomándole fotos a una mujer lo que me detiene totalmente. Porque cuando pensé que podíamos seguir la amistad que teníamos hace años, Issac me mandó a la mierda, no era que me extrañara, al final era el novio de su hermanita.

Issac nota mi mirada porque aparta la vista del teléfono y cuando gira a mirarme, parece sorprendido. Siento el golpe en mi pecho porque es tan jodidamente parecido a su hermana que duele mirarlo. El mismo pelo castaño, los ojos grandes marrones, la tez clara y la forma en que arrugan el entrecejo.

Muchas veces Isabella se burlaba diciendo que la única razón por la que me fijé en ella fue porque tenía un amor secreto por su hermano, el golpe en el pecho es muchísimo más doloroso viéndolo, la mujer a la que le tomaba fotos se acerca a él pareciendo confundida, pero es raro que este hombre sea el que sabía todos mis secretos cuando mi nombre no era famoso, el que me ayudó cuando me embriagué por primera vez, la primera vez que me salté de clases fue a su lado, o la primera vez que fumé y terminé castigado una semana.

—Vaya —la voz de Issac es tensa—. Pensé que te habías olvidado de este lugar, jugador estrella. —Me tenso por su tono y me acerco a él, de cera parecido con Isabella es peor, o mejor dicho, más jodidamente doloroso.




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