Fuera de juego

Capítulo 4

Isabella

Sonrío divertida mientras mi bebé canta una de sus canciones infantiles que tanto le gusta. Termino de arreglarme y suspiro satisfecha. Llevo el pelo envuelto en una coleta alta que deja los mechones de mi flequillo a cada lado de mi rostro. Luego de mucho tiempo me puse un poco de labial y algo de rubor, por lo que mi rostro se ve más arreglado que de costumbre y, como el uniforme me lo pondré allá, tengo un sencillo pantalón y un suéter.

Así que cuando tomo a mi pequeño hombrecito en brazos, él grita sonriente y no puedo evitar yo también sonreír al verlo. Mi bebé es perfecto, sus ojos hoy están más chispeantes que de costumbre y el azul brilla más que nunca en ellos.

—Mami te ama —susurro besándolo— y las cosas van a mejorar para nosotros.

Thiago sonríe tomando mis mejillas en sus manos.

—Mami, abejita chiquitita, abejita chiquitita —canturrea y yo me río—. Te amo, mami.

Esas palabras llenan mi corazón y suspiro porque, cuando a veces siento que es demasiado, son esas dos palabras lo que me dan fuerzas para superarlo todo.

—Vamos, mami tiene que llegar a tiempo.

Tomo mi bolso y el bulto de Thiago haciendo malabares. Será un dolor de cabeza movilizarme porque no tengo un coche, así que gastaré algo de dinero en taxi. Es por eso que tengo que comenzar a planear cómo haré para llegar, ya que el autobús de la empresa no me es factible porque su parada está alejada de donde vivo.

Aun así, estoy de lo más tranquila. Durante el camino al trabajo voy jugando con Thiago a decir los colores que vemos. Mi bebé es un niño realmente aplicado, cuenta hasta el número quince, se sabe casi todos los colores y las vocales.

Así que al llegar a la pista suspiro bajando con él. Lo tomo de la mano y camino hacia el área en donde está la guardería. Cuando llegamos noto que mi hijo no parece feliz de que lo deje con extraños, pero el área está preparada para que los niños se sientan cómodos.

—Mami —me llama—, no quiero. —Suspiro porque esto rompe mi corazón. La verdad es que no me gusta separarme de él, pero debo ir a trabajar.

—Mami vendrá más tarde, bebé. Pórtate bien y dale un beso y abrazo a mami para que no esté triste por estar lejos de ti.

Él hace un puchero, pero luego, cuando le pincho el vientre, se ríe y se retuerce riéndose. Su risa ocasiona la mía, así que cuando me muestra todos sus dientes pequeños le abro los brazos y él se lanza a ellos haciendo que mi día cobre brillo.

El abrazo que me da es con fuerza y luego me besa de forma sonora las mejillas, haciéndome reír y al mismo tiempo haciendo reír a la chica que lo cuidará. Cuando se separa me mira a los ojos y deposita un beso en mi frente.

—Te amo. —Su voz hace que me derrita y lo beso también a él.

—Y yo te amo mucho. —Miro a la chica. —Cuídalo mucho, por favor. —Ella asiente.

—Así será, no tiene que preocuparse.

Le entrego las pertenencias de Thiago y luego le digo adiós con las manos. Ella lo distrae mostrándole algo y con eso es que puedo marcharme.

Cuando llego a mi puesto saludo a todos con una sonrisa cordial, solo que esta se borra cuando me encuentro a Camille pareciendo molesta y frustrada. Frunzo el ceño cuando ella me mira y me dedica lo que siento que es una sonrisa.

—Buenos días, ¿llegué tarde? —cuestiono asustada de haber arruinado todo desde el inicio.

—No, no, llegas antes de tiempo. —Suelto un suspiro de alivio porque no quiero arruinar esta oportunidad. —¿Recuerdas que te dije que los jugadores llegaban en unos días? Bueno, hay un cambio de planes porque están aquí hoy. Al parecer hubo un problema que están resolviendo en privado en este momento, pero se los presentaré más tarde. —Ella camina hacia dos jóvenes más y un chico. —Ellas dos son Laura y Sabrina, él es Chen. —Miro al chico asiático y le regalo una sonrisa. —Chicos, ella es Isabella. Ustedes cuatro conforman el nuevo equipo de enfermería, espero que se destaquen y sean buenos.

—Por supuesto —decimos casi al unismo.

Sonrío y la miro con muchas ganas de trabajar.

—Les advierto que algunos de los chicos son… difíciles de manejar. Deben mostrar determinación y nunca dudar de sus capacidades, ¿bien? —Asentimos y ella sonríe. —Entonces vamos a arreglar todo para las presentaciones. Comenzaremos con los nuevos integrantes y los novatos, dejemos el plato fuerte para el final. Vengo en un momento.

Los cuatro la vemos alejarse y la verdad es que Camille es increíble, cuando me quedo me giro hacia mis compañeros.

Laura es una chica rellenita, cabello rizado oscuro y grandes ojos negros, mientras que Sabrina es más llamativa con su pelo rubio y su gesto coqueto, ojos verdosos y piernas kilométricas. Chen, por su parte, es como ver a uno de esos coreanos que mi vecina pone para suspirar, todo pelo oscuro cayéndole en la frente, cuerpo que se ve trabajado y ojos negros.

—Qué bonita eres —la voz de Laura me hace sonreír.

—Gracias.

Sabrina hace una pequeña mueca.

—Quiero conocer a las estrellas, este puesto es lo mejor. Siempre he soñado con ser la esposa de un jugador, supongo que es mi oportunidad para lograrlo y más si es a Reed.

Me tenso aunque no debería. Quizás debería superar que alguien mencione ese apellido porque hay cientos y miles de personas con ese mismo apellido, pero para mí siempre será el de Logan.

Yo trago en seco y no digo nada, dejo que todos hablen entre ellos mientras camino a organizar algunas cosas que veo fuera de su lugar. No me detengo a escuchar chismes, además, es mejor no involucrarme en lo que quieran hacer ellos porque no necesito nada que amenace mi puesto.

Cuando parecen terminar de dialogar, la presencia de Camille me salva de escuchar más de Sabrina y su eterno amorío con el que, según ella, será su esposo.

La seña que nos hace es para movernos, lo hago con una sonrisa cuando Laura le dice algo a Sabrina que la hace gruñir. Los pasillos no me son tan indiferentes porque los recorrimos ayer cuando estaba enseñándome el lugar. Sin embargo, cuando entramos a unos vestidores y los novatos nos ven, los ruidos que hacen y la forma en que nos miran es algo incómoda, hay silbidos y alboroto como si fueran unos niños mirando por primera vez a una mujer.




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