Fuera de juego

Capítulo 6

Isabella

He pasado todo el día con los nervios a flor de piel, no he descansado y sé que mi estado está haciendo que mi bebé parezca inquieto, pero no puedo detenerme. Han sido demasiadas emociones el día de hoy, desde encontrarme a Logan hasta la discusión que tuvimos.

Logan no es ese chico alto y de músculos discretos que conocí, ahora es un hombre en todo el sentido de la palabra. Es muchísimo más alto, tiene tantos músculos que no sabes dónde mirar, su mirada ya no es dulce, es una llena de rabia, la expresión en su rostro ya no es risueña, todo lo contrario, es como una máscara de dureza, ya no tiene esa sonrisa tan amigable que hacía que todos fueran donde él, ahora es una seriedad absoluta.

Ya no es el Logan del que me enamoré un día.

Sin embargo, mi corazón saltó como si lo fuera, como si su voz ahora más grave y ronca fuese la misma, como si ese hombre fuese el chico que me acompañaba a casa, el que me llevaba mis dulces favoritos cuando tenía clases extra para que no me durmiera y me esperaba en los bancos para caminar juntos a casa.

He pasado todo el día controlando las ganas de llorar porque me ha impactado verlo, pero lo que más me ha impactado es que él sigue creyendo que yo lo engañé.

El Logan que un día fue el amor de mi vida ya no existe y solo queda este hombre lleno de rabia que parece estar atado al pasado, aunque no puedo juzgarlo, yo sigo atada a los recuerdos, a los momentos más felices de mi vida antes de que llegara mi bebé.

—Mami —la voz de mi pequeño me hace parpadear y me doy cuenta de que llevo rato con el helado que compré, porque quise darnos un pequeño premio de consolación, derretido en la mano.

Sonrío y tomo uno de los pañitos húmedos limpiando mi mano y el rostro de mi bebé, que está lleno de helado de caramelo. Él se ríe divertido y me quedo sin aliento, ahora cayendo en cuenta de que Thiago estuvo todo el día cerca de su papá y que Logan anduvo por las instalaciones sin saber que tiene un hijo de cuatro años.

—Eres tan parecido a tu papá —le susurro limpiándolo, él me mira con esos ojitos azules por los que daría mi vida y yo sonrío—. Definitivamente, tu papá es un idiota, bebé.

Él se ríe.

—¿Papi? —cuestiona confundido.

Me tengo que morder el labio inferior para no llorar porque solamente ahora que vi a Logan me doy cuenta de lo agotadores que han sido estos cinco años para mí. Mis ojos se cristalizan y es como si mi bebé intuyera que algo me pasa porque hace un puchero y abre los brazos para que lo tome, respiro hondo y lo cargo sentándolo sobre mi cuerpo y abrazándolo, dejando que su aroma de bebé trate de borrar todas las emociones que siento.

Porque cuando me fui del pueblo, lo hice con el corazón roto, con un bebé en mi vientre y sin saber qué debía hacer. Nunca pensé en abortarlo o darlo en adopción, este era mi bebé, era el bebé del único hombre que he amado, así que simplemente tomé todos los ahorros que tenía, alquilé un lugar y busqué empleo. Yo estuve trabajando todos los meses, ahorrando el dinero suficiente para poder maternar aunque fuera un mes completo sin preocuparme por el dinero, y así lo hice. Mientras estuve maternando busqué otros empleos porque me despidieron de los anteriores, no querían darme la licencia que me merecía, así que desde entonces mi vida se tradujo en trabajos agotadores, en tener que estar de un lado a otro y apenas dormir, porque los momentos de descanso los tomaba para pasar tiempo con mi hijo.

Issac fue la única persona de mi familia que me estuvo ayudando, se quedó una temporada cuidando de Thiago y eso fue un alivio para mí, pero él también tiene responsabilidades, así que cuando me mudé a este edificio y conocí a una linda universitaria que se enamoró de mi hijo y me ayudó a cuidarlo, eso fue un alivio todavía más grande para mí.

Logan no tiene idea de los sacrificios que he hecho. Mientras él ha tenido una vida de lujos y fama, yo he tenido que dejar sangre y sudor para sacar a nuestro hijo adelante y ahora que abrazo a Thiago no sé si quiero compartirlo con él. No quiero que mi hijo conozca esa versión de su papá, además, por la forma en la que pensó que me acerqué por dinero, seguramente dudará de que Thiago sea su hijo y me acusará de querer engatusarlo. Yo puedo aguantar cualquier humillación, pero nunca dejaré que él se meta con mi hijo.

Es por eso que respiro hondo y decido que Logan no notará que mi hijo está ahí, porque llegaré primero que él y me iré más tarde, nunca los jugadores pasan por el área de guardería, eso me lo dijo Camille, así que en ese sentido es un alivio.

—No merece conocerte todavía, está actuando como un idiota —murmuro aspirando el aroma a bebé que desprende Thiago y que me hace cerrar los ojos a gusto con sentirlo calientito pegado a mí—. Eres demasiado valioso para mí, no dejaré que nadie te lastime —aseguro besando su cabello.

Nos quedamos en esa misma posición porque Thiago se duerme y ya estoy pensando en cuando el próximo año comience la escuela. No estoy preparada para que mi bebé siga creciendo.

Lo tomo en brazos y lo llevo hasta la cuna, lo abrigo y suspiro besando su frente antes de apagar la luz, vuelvo a la sala y recojo todo el desastre que hicimos comiendo helado. Solo cuando dejo la casa limpia es que puedo soltar un suspiro de alivio, el cuerpo me duele porque estuvimos trabajando con los novatos y tomamos muestras para los exámenes reglamentarios, en unos días tendremos que hacerlos con las estrellas de la pista, es muy obvio que todos ellos tienen más beneficios y es lo que me tiene así de alterada, que sé muy bien que si Logan pone una sola queja sobre mí, me sacarán a patadas del trabajo.

Logan es la estrella y yo soy solo la enfermera reemplazable. Así que, tratando de no hundirme en la angustia, tomo una ducha y duermo, con las mismas pesadillas donde escucho sus palabras de odio la última vez que estuvimos juntos.




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