Fuera de juego

Capítulo 10

Isabella

Diana Reed es la mujer más elegante que he conocido en la vida.

La conocí a mis quince años, cuando me llevaron a una fiesta de Logan e Issac. La mujer es la más amorosa que conozco; recuerdo que quedó encantada conmigo y que me compartió todas las fotos de Logan de niño. Recuerdo que, cuando me hice novia de Logan, ella fue de las primeras en estar feliz; me trataba como a una hija. Siempre tenía ropa que me compraba, nos arreglábamos el pelo juntas, nos hacíamos las uñas y teníamos noches de películas.

Sinceramente, me trató hasta mejor que mi madre.

Diana siempre buscó que me sintiera cómoda, habló conmigo de los pasos que podía dar con Logan y de cómo mi consentimiento siempre estaba por encima de todo. En las navidades siempre quería que estuviera con ellos; en mis cumpleaños trataba de robarme a Logan para tener momentos conmigo. Ella fue maravillosa conmigo, pero todo eso cambió cuando Logan se fue huyendo de mí.

Al principio pensó que era algo que podíamos arreglar. No sé qué cambió después, solo sé que ella me dijo que nunca más me le acercara a ella o a su familia, que no merecía a Logan y que lo mejor que hizo su hijo fue irse. Eso me dolió bastante; de hecho, rompió mi corazón. Para ese entonces ya sabía que estaba embarazada de Thiago, solo que necesitaba hablar con Logan y explicarle que todo fue una confusión y decirle que estaba embarazada, pero como estaba tachada de infiel, de traidora, decirle a ella sobre mi bebé no fue una opción y, cuando me decidí a hacerlo al no poder contactar a Logan, la familia Reed ya se había marchado del pueblo.

Su hijo se hizo famoso, por lo que no tenían nada que buscar en un pueblito que solo tenía a su alrededor chismes y nada más. Luego de sus últimas palabras no volví a verla, pero actualmente sigue siendo la misma mujer elegante, hermosa y bien arreglada, con sus ojos azules como los de Thiago, con su pelo ahora teñido de rubio, con su traje elegante y su porte de reina. Sigue viéndose maravillosa, aún más que antes.

Todos los que se encuentran cerca se dan cuenta de que ella me observa y parecen confusos. Yo estoy nerviosa y no le aparto la mirada; al final no tengo por qué sentirme intimidada. Ya no soy la misma chica de corazón roto, ahora soy una mujer que necesita este empleo y espero que ella no se comporte como su hijo.

—¿Isabella? —cuestiona, parpadeando un poco, y todos vuelven a mirarnos la una a la otra.

—Creo que necesitamos un momento —pide Logan, quien mira a su madre. No sé si diciéndole con la mirada que no diga nada, la verdad es que me da igual—Por favor, necesito hablar con mi madre.

Y aunque todos parecen querer quedarse a escuchar, la verdad es que salen. Puedo sentir los ojos curiosos de Camille sobre mí, al igual que los ojos del entrenador de Logan.

Cuando finalmente solo quedamos nosotros tres en la pista, el silencio se siente muy pesado y no sé a donde mirar o como acomodar mi cuerpo, estoy tensa porque si Diana me insulta no me quedaré a darle la otra mejilla para que la golpee, yo responderé de la misma manera.

Logan se queda de pie frente a su madre, tenso, mientras que Diana no deja de verme como si estuviera tratando de entender si de verdad soy yo o una especie de aparición. Ellos no hablan y yo tampoco hago nada para borrar el silencio. Porque honestamente no sé qué podría decirle a una mujer que un día me abrazó como a una hija y luego me destrozó con palabras que todavía recuerdo perfectamente.

—¿Qué está haciendo ella aquí? —pregunta Diana finalmente, pero no me lo pregunta a mí, se lo pregunta a Logan. Eso me hace apretar la mandíbula mientras que Logan se pasa una mano por el cabello, claramente incómodo.

—Mamá…

—Te hice una pregunta, Logan.

La mujer sigue mirándolo a él como si yo no estuviera presente y, aunque entiendo que esta conversación seguramente también es incómoda para ella, no voy a permitir que me hagan sentir menos en mi lugar de trabajo.

—Estoy aquí porque trabajo aquí —respondo antes de que Logan pueda hacerlo.

Los ojos azules de Diana vuelven a mí y por un segundo veo algo moverse en ellos. N o sé si es sorpresa, confusión o quizá incluso culpa, pero desaparece demasiado rápido.

—No sabía que eras enfermera —dice finalmente.

—Hay muchas cosas que no sabe de mí.

El comentario sale más frío de lo que esperaba, pero no me arrepiento. Logan gira apenas el rostro hacia mí como si el tono le hubiera golpeado directo en la cara, pero solamente estoy siendo honesta. Ellos conocieron a a una joven y ya no queda nada de la persona que fui en el pasado.

Diana acomoda la correa de su bolso sobre su hombro mientras sigue observándome atentamente. Sigue viéndose igual de elegante que siempre, como si los años apenas hubieran pasado por ella. Siempre quise que en un futuro, me viera así de bien.

—No esperaba encontrarte aquí —admite.

—Yo tampoco esperaba volver a verlos.

El silencio vuelve a instalarse entre nosotros.

La pista vacía hace que todo se sienta peor, porque no hay distracciones, no hay ruido, no hay nada que impida que los recuerdos me golpeen directo en el pecho. Logan aquí, su madre frente a mí, el pasado respirándome en la nuca como si nunca hubieran pasado cinco años.

Diana finalmente suspira.

—Escuché muchas cosas después de que Logan se fue. —Una risa amarga casi se me escapa.

—Sí, yo también. —Ella frunce ligeramente el ceño.

—Isabella…

—No, está bien —la interrumpo antes de que siga—. Entiendo perfectamente lo que usted pensaba de mí. —La mandíbula de Logan se tensa, puedo verlo incluso desde aquí.

—¿Podemos dejar el pasado atrás por cinco minutos? —dice cansado. —Lo miro directamente.

—¿Por qué? Es la razón por la cual estamos hablando ahora mismo, si es por mí hace tiempo estuviese olvidado.

—Isabella —que me llame por mi nombre hace que se me acelere el pecho, pero niego.




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