Fuera de juego

Capítulo 11

Logan

Después de la visita de mi madre y la conversación que tuvo con Isabella, he decidido darle su espacio. Es más que claro que Isabella está a la defensiva y, aunque quería hablar con ella, no pude hacerlo. Algo en su mirada no ha dejado mi cabeza; quizás fue el cansancio, el dolor y lo triste que estaba, la soledad y la nostalgia. No lo sé, quizás es mi cabeza que busca crear más de lo que realmente es, pero no me gustó para nada la sensación que dejó todo eso.

La mirada de Isabella me persigue los siguientes días mientras practicamos. Mis compañeros piensan que solo mi madre la conoce porque hizo un excelente trabajo en su cabello, pero tuve que contenerme de decirles que no es cierto, que la verdad es que es la mujer que estuvo durante muchísimo tiempo en mi corazón, la mujer por la que quise dar todo de mí y la que me impulsó a perseguir lo que amo.

Justo ahora me concentro en mi respiración y la jugada que haré. Me muevo por el hielo con la rapidez que me caracteriza y, cuando menos lo piensan, robo el disco llevándolo hacia mi portería y lanzando. La jugada me queda tan bien que escucho un aplauso del entrenador Ruff, así que trato de respirar hondo porque el sudor me baña el cuello. Sonrío un poco y me muevo por el hielo hasta los bancos, me dejo caer, me quito la seguridad y tomo una botella de agua.

—Me gusta la fuerza, es una jugada excelente, Logan.

Asiento despacio y él comienza a hablar de temas del hockey que dejo en segundo plano cuando veo la figura del otro lado del hielo, hablando con el enfermero que parece asiático.

Me les quedo mirando y aprieto los labios cuando veo que ella le regala una sonrisa mucho más bonita y parece relajada con él, mientras que conmigo parece que cuenta los segundos para que la deje en paz. Entrecierro los ojos cuando el asiático le pone una mano en el hombro con demasiada confianza y ella se inclina susurrándole algo al oído que hace que el chico le regale una sonrisa digna de comerciales de pasta dental.

No me doy cuenta de que hago pequeña la botella de agua vacía hasta que el entrenador me llama. Parpadeo y lo miro, él me observa confuso y yo trato de respirar hondo porque no debería importarme lo que haga Isabella, porque es cierto lo que dijo, al final no somos nada, pero siempre la veo trabajar y lo hace excelente, pero eso no quiere decir que mis ojos dejen de seguirla y es molesto cómo cada vez que entra a una habitación soy muy consciente de su presencia en ella.

Apenas escucho su voz o su risa, estoy atento esperando que pase algo que me dé más de Isabella y eso no es sano.

Debo tener esa conversación con ella, solo así esta cosa rara que me está pasando habrá terminado y podré volver a mi vida normal, como era antes de ella.

El entrenador sigue hablando, señalando algo en la tableta mientras explica una mierda sobre la formación defensiva, pero apenas puedo concentrarme. Mis ojos vuelven a ir hacia Isabella como si tuvieran vida propia y eso comienza a irritarme más de la cuenta.

Ella sigue hablando con el enfermero y luego revisa algo en la carpeta que lleva abrazada al pecho. El tipo dice algo que la hace reír bajito y siento una presión desagradable en el estómago porque hace años Isabella también se reía así conmigo. Esa risa suave que parecía escapar sin esfuerzo y que me hacía sentir como el hombre más importante del maldito mundo. Ahora apenas puede mirarme sin tensarse. Aprieto la mandíbula y aparto la mirada antes de seguir viéndola demasiado.

—¿Me estás escuchando, Reed? —la voz del entrenador me hace volver.

Parpadeo y asiento rápido.

—Sí.

Ruff me observa unos segundos como si supiera que estoy mintiendo, pero al final solo resopla.

—Necesito que mantengas la cabeza en el juego. El partido contra Chicago no será sencillo y eres pieza importante aquí.

—Lo sé.

Él me da una palmada en el hombro antes de alejarse con los demás, dejándome solo en el banco mientras tomo otra botella de agua. Paso una mano por mi nuca mojada de sudor y cierro los ojos un segundo, tratando de ordenar mi cabeza.

Necesito dejar esta mierda, porque Isabella ya no es mi novia, ni siquiera es alguien cercano a mí. Es la enfermera del equipo y yo soy solo otro jugador para ella, uno que claramente le trae malos recuerdos.

La idea deja un sabor amargo en mi boca.

Levanto la mirada otra vez y noto que ella ya no está con el enfermero. Ahora camina hacia una de las puertas laterales revisando unos papeles sin prestar atención a nada más. Mis ojos recorren su figura automáticamente y maldigo por lo bajo porque sigue igual de hermosa que antes.

Quizás más.

Hay algo diferente en ella ahora, quizás es que se nota más madura, aunque siempre tiene una expresión que denota cansancio. Como si la vida le hubiera pasado por encima mientras yo estaba demasiado ocupado convirtiéndome en la estrella que siempre quise ser.

No sé por qué me estoy sintiéndo raro en torno a Isabella, desde el momento en que la vi, la rabia de estos cinco años seguía presente, pero en el último encuentro con mi madre, todo se siente diferente.

Me inclino hacia delante apoyando los codos sobre las rodillas mientras dejo escapar un suspiro pesado. La pista sigue llena de ruido, discos golpeando, patines rozando el hielo y jugadores hablando mierda entre ellos, pero todo eso se siente lejano cuando Isabella vuelve a aparecer de mi lado del hielo.

Esta vez sí me mira.

Solo es un segundo.

Uno jodidamente pequeño.

Pero noto cómo se queda quieta apenas nuestras miradas se cruzan y algo en mi pecho se aprieta con fuerza. Isabella aparta los ojos primero y sigue caminando como si nada hubiera pasado, pero yo me quedo ahí, observándola irse otra vez.

Cuando desaparece de mi vista, me levanto y salgo del hielo para quitarme los patines. Dejo atrás la pista y salgo viendo mi teléfono un segundo, sabiendo que en cualquier momento ella tendrá que pasar por este pasillo para ir a la estación de enfermería, pero no me importa nada más mientras finjo que estoy interesado en los chismes de farándula que aparecen en la pantalla. Sin embargo, no es Isabella quien aparece por el pasillo por el que la espero. Alguien aparece a mi espalda y me abraza, tensándome.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.