Fuera de juego

Capítulo 12

Isabella

Estoy mirando fijamente mi cuenta bancaria con algo de dinero. Una sonrisa y lágrimas de felicidad se asoman por mis mejillas porque este es el primer mes, luego de mucho tiempo, donde sé que el dinero me alcanzará sin falta para pagar el departamento, hacer una compra decente, pagar las deudas de la casa y todavía me quedará dinero para darle algún gusto a mi bebé. Estoy planeando ir al centro comercial con él; hace unos meses vi un lugar que tiene todo tipo de juegos en los que sé que Thiago se divertirá. Solo el hecho de poder finalmente darle gustos como esos a mi hijo forma una de las sonrisas más grandes en mis labios.

Thiago aparece bostezando porque es fin de semana y hoy lo tengo libre. Es por eso que estoy en casa; aproveché mientras Thiago dormía para limpiar toda la casa y lavar nuestra ropa. Cuando lo veo, tomo a mi hijo en brazos y beso ambas mejillas, haciéndolo reír un poco.

—Hoy nos divertiremos, cariño —susurro abrazándolo más fuerte.

—Mami, lleva a Superman.

Me río sin poder evitarlo.

Pensé que mi hijo solo tenía un simple flechazo por el superhéroe, pero últimamente Thiago lo pide a todas horas. Cada vez que ve algo azul me menciona a su amigo Superman. No es la primera vez que mi hijo tiene un amigo imaginario, pero sí es la primera vez que quiere llevarlo a todos lados. Los niños tienen demasiada imaginación.

—Por supuesto —es lo que le digo—. Ahora mami te dará un baño porque tú y yo saldremos —comento divertida, besándole la mejilla.

Mi hijo hace un gritito que me hace reír también, así que, tarareando una de sus canciones infantiles, lo meto a la ducha porque ya tenía todo preparado para cuando despertara. Thiago canta conmigo y es divertido escucharlo intentar entonar de la misma manera en que lo hago yo. Lo visto con uno de sus conjuntos verdes que lo hacen ver tan bonito y peino su cabello. Beso sus mejillas porque se me hace imposible no hacerlo y lo dejo pintando en lo que me doy un baño rápido. Me arreglo con un vestido simple y dejo mi cabello suelto.

Cuando estoy lista preparo lo que necesito y pido un taxi. Ya quiero comenzar a ahorrar para poder comprarme un coche; con el buen sueldo que tengo ahora planeo muchas cosas que antes eran imposibles para mí. La verdad es que me encanta mi trabajo, todo es perfecto. El único problema es… Logan.

Curiosamente, después de que lo encontré con su novia —a la cual siguió negando—, Logan no me ha estado abordando como antes. Una parte de mí lo agradece enormemente, pero a la otra se le hace extraño. Luego de tanta insistencia, que se detuviera de repente no es algo que me inspire demasiada confianza. También agradezco que Diana no haya estado buscándome. Fui quizás algo dura con ella, pero ya me cansé de que todos digan quién soy según especulaciones. Estoy cansada de tener que justificarme siempre, cuando lo cierto es que no hice nada malo y punto.

No tengo por qué disculparme por eso.

El centro comercial está más lleno de lo que pensé que estaría, pero aun así el ambiente se siente ligero, tranquilo. Thiago prácticamente rebota de emoción en mis brazos apenas entramos y señala cada cosa colorida que encuentra a su paso.

—Mami, mira eso—dice apuntando una tienda llena de globos.

Sonrío mirándolo porque hace mucho tiempo no podía traerlo a lugares así sin estar pensando en cuánto dinero me quedaría luego. Hoy no estoy contando monedas mentalmente ni tratando de decidir qué necesidad es más importante que otra. Hoy simplemente quiero disfrutar con mi hijo y eso se siente demasiado bien.

Cuando llegamos al área de juegos, Thiago abre los ojos con tanta emoción que no puedo evitar reírme.

—¿Te gusta?—pregunto bajándolo al suelo.

—¡Sí!

Mi hijo sale corriendo apenas le ponen la pulsera de acceso y yo me quedo observándolo mientras se pierde entre los túneles de colores. Hay otros padres alrededor, algunos hablando entre ellos y otros mirando el teléfono, pero yo no puedo dejar de mirar a Thiago riéndose mientras se lanza por un resbaladero.

Se ve feliz. Y creo que no existe nada capaz de hacerme sentir más tranquila que eso. Me giro un momento y veo a un niño tropezar cerca de la puerta principal, mirando a Thiago que está jugando a salvo, camino hacia el niño que levanto y tranquilizo. La madre se me acerca y me da las gracias, así que con una sonrisa la veo alejarse y luego vuelvo en busca de mi hijo encontrándolo riendo. Estoy tan concentrada observándolo que no noto la presencia a mi lado hasta que escucho una voz femenina.

—Vaya… sí que eres tú.

Mi cuerpo se tensa automáticamente.

Levanto la mirada lentamente encontrándome con la novia de Logan, Kitty, que lleva enormes gafas oscuras sobre la cabeza y ropa deportiva ajustada. Se ve impecable, algo que tambien noté el día que la conocí en la pista. A su lado hay dos chicas que parecen amigas suyas y ambas me observan con curiosidad. Por un segundo ninguna dice nada.

—Hola—murmuro por simple educación.

—No es para tanto, pensé que era algo mejor, Kitty —las palabras de una de las chicas y las risas me hacen fruncir el ceño.

—Silencio, van a confundir a la enfermerita —enarco una ceja ante lo que ella cree que es un insulto.

—¡Mami! —el grito de Thiago me hace girar y lo encuentro riendo sin parar. Los ojos de Kitty bajan hasta Thiago jugando.

—No sabía que tenías un hijo.

No sé por qué siento la pregunta como algo incómodo. Me tenso porque esta mujer no me inspira confienza, no sé qué pueda decirle a Logan.

—Sí. —Ella asiente lentamente mientras cruza los brazos.

—Es lindo.

—Gracias. —Sus ojos vuelven a mí.

—No esperaba encontrarte aquí.

—Bueno, es un centro comercial—respondo con tranquilidad—. Mucha gente viene aquí.

Una de sus amigas suelta una pequeña risa incómoda y Kitty sonríe apenas, aunque noto algo raro en la forma en que me observa. Como si estuviera analizándome.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.